¿Quién ganó las elecciones griegas?

La Banca Europea celebró luego que los partidos que respaldan el ajuste obtuvieran la mayoría parlamentaria, pero ahora ellos piden renegociar el acuerdo con la troika.

Por Diario La Primera | 23 jun 2012 |    
¿Quién ganó las elecciones griegas?
ATRAPADOS SIN SALIDA

Las primeras fotos tras las elecciones griegas no mostraban las mejores sonrisas de los dirigentes de Nueva Democracia y el Partido Socialista Panhelénico. Las dudas estaban marcadas en sus rostros. Al fin y al cabo, es fácil engañar al pueblo una o dos veces, pero es imposible engañarlo siempre.

Con la amenaza alemana de cerrarle los caños, los votantes griegos optaron el domingo por respaldar a los partidarios del ajuste. Lo hicieron con desánimo, con frustración, pues cinco años de aplicación del programa de la Troika: el Banco Central Europeo, el FMI y la Unión Europea, no ha hecho más que empobrecerlos.

Por eso apenas unos cuantos cientos de militantes de Nueva Democracia se congregaron el domingo por la noche en la plaza Sintagma de Atenas para saludar a su líder, Antonis Samarás. Pero su presencia fue breve, gritaron “Grecia es Samarás”, hicieron flamear sus banderas y se fueron a su casa.

Tras la jornada, los griegos encontraron que las cosas no habían cambiado. Angela Merkel seguía insistiendo en que los griegos debían aplicar el plan de ajuste. ¡Azóteme, señora Merkel!”, comentó con sarcasmo, un mozo llamado Giorgos, votante de Syriza.

Sandra, una joven abogada que votó por ND, dijo: “En realidad pienso que Alexis Tsipras (el líder de Syriza) tiene parte de razón y que si los acreedores no nos conceden aún más créditos y una moratoria de unos cuantos años, para dedicar el dinero de la deuda a la actividad económica, ni ellos cobrarán ni nosotros tendremos ninguna posibilidad de recuperarnos”.


Antonis Samaris, de Nueva Democracia.

CRIMINAL AUSTERIDAD
La realidad es más fuerte que los deseos y lo saben los dirigentes de ND y el PASOK. El nuevo gobierno deberá someter muy pronto a votación nuevas medidas de austeridad, lo que implicará un costo político: la pérdida de escaños que lo podrían colocar en el desfiladero. El otro camino es más simple: renegociar el ajuste, tal como lo reclamaba Alexis Tsipras, el líder de Syriza (la Coalición de Izquierda Radical) que ocupó el segundo lugar.

La posición de Samarás será más difícil cuanto más se resista Alemania a dulcificar las condiciones del memorándum, como se llama a la lista de exigencias impuestas al país por los acreedores de la troika. Por eso es que en una de sus primeras declaraciones reclamó que se conceda al gobierno más tiempo para reducir el déficit, subir las pensiones y también el salario mínimo. Hasta el momento se ha encontrado con la negativa de la primera ministra alemana, Angela Merkel. En todo caso, la disputa está abierta y en ella se decide la suerte de Grecia en la zona euro. Algunos sospechan que el objetivo no declarado de Merkel es expulsar a Grecia del euro y con ello de la Unión Europea, para que los demás vean que no someterse a la disciplina fiscal y presupuestaria tiene sus costos.

Samarás, el dirigente conservador que ahora se erige como el hombre de la ortodoxia y en interlocutor privilegiado de los socios europeos se opuso hace tres años a las condiciones del primer plan de rescate, porque estaba en la oposición. Venizelos, el líder del Pasok que ahora considera “una exigencia ineludible” la renegociación con los acreedores, fue el ministro de Finanzas que firmó las condiciones del segundo rescate, las que ahora quiere cambiar.

Samarás y Venizelos representan a los dos partidos, Nueva Democracia y Pasok, que malversaron los fondos públicos, forjaron un Estado clientelista y condujeron el país a su actual situación. Antes eran el problema y ahora son la solución. Ellos están obligados a entenderse si no quieren recibir el castigo de sus electores.

En esas condiciones, Syriza, no está derrotada. En 2009 era un partido periférico en la izquierda y sólo contaba con el 4,6% de los votos. En mayo subió hasta el 16,7%. Y ahora supera el 25%. Su líder, Alexis Tsipras, ha logrado capitalizar el rechazo a las políticas de austeridad que hasta el momento no han hecho más que agravar la recesión.

Tsipras, como jefe de la oposición, deberá ser capaz ahora de aglutinar a las fuerzas de oposición a la espera de una nueva crisis. Su habilidad para conducir a sus fuerzas en un ambiente crispado dejará en claro sus posibilidades como futuro conductor de la nación.

Citigroup alerta
Y es que no todo está dicho. De acuerdo a un análisis de Citigroup, el resultado de las elecciones griegas ha rebajado el riesgo de que el país abandone la eurozona a corto plazo, pero no que acabe renunciando el próximo año. “Las probabilidades de una salida de Grecia se mantienen sin cambios en un rango de entre el 50% y el 75% en los próximos 12 a 18 meses, mientras que el resultado de las elecciones y el probable acuerdo para la formación de un Gobierno liderado por Nueva Democracia ha reducido el riesgo a muy corto plazo”, apunta el banco estadounidense.

El importante respaldo parlamentario obtenido por Syriza, que dota al grupo encabezado por Alexis Tsipras de mayor capacidad para organizar protestas contra las medidas de austeridad y el programa de reformas estructurales, hacen muy complicado que Grecia cumpla las condiciones del rescate, opina. Más claro, ni el agua.

O como dice el analista Josep María Antentas, el “positivo e impactante ascenso de Syriza no sólo ha significado un rayo de esperanza para los trabajadores griegos, sino que también ha capturado la imaginación de la izquierda europea, desprovista de referencias y experiencias prácticas exitosas y consciente de que en el país helénico se libra la batalla más decisiva del continente en el combate global contra los planes del capital financiero”.

Syriza, una coalición plural, en la que coexisten orientaciones distintas, algunas de ellas moderadas, otras consecuentemente anticapitalistas, con debilidades organizativas y con propuestas programáticas diversas, tiene la tarea de mantener su claro perfil opositor al plan de ajuste estructural, sobre el que se cimienta su credibilidad y su identidad política.


Alexis Tsipras, de Syriza.

LOS CAMBIOS QUE SE PLANTEARÍAN
A revisar el ajuste
De acuerdo a fuentes bien informadas, los principales puntos que plantearía discutir el nuevo gobierno con la “troika”, son los siguientes:

- Más tiempo para aplicar recortes fiscales por 11.700 millones de euros en 2013 y 2014, con el fin de aliviar su impacto en una economía en rápida contracción. Samaras dijo que deberían estar distribuidos en un período de cuatro años, hasta 2016. El socialista Venizelos afirma que el país podría negociar un plazo hasta 2017. Grecia debe aplicar los recortes para reducir su déficit de presupuesto del 9,3% del PIB en 2011 al 2,1% en 2014.

- Samaras estudia un paquete de 650 millones de euros para que las jubilaciones más bajas vuelvan a los niveles de 2009 y otorgar beneficios a los productores, los funcionarios del orden público y las familias con varios hijos. También quiere extender los beneficios por desempleo a dos años en lugar de uno, posiblemente con la ayuda de fondos de la UE.

- ND quiere bajar los impuestos corporativos del 20 por ciento actual al 15 por ciento el año próximo. El partido busca una reducción gradual del IVA, del 23 por ciento al 19 por ciento en los próximos tres años. También propone bajar gradualmente la tasa máxima para el contribuyente, del 45% al 32%.

- Tanto ND como PASOK quieren fortalecer los acuerdos colectivos de trabajo y reforzar la protección de los trabajadores en un mercado laboral que se está reduciendo. Los socialistas demandan que las leyes laborales de la UE se apliquen a Grecia, mientras que los conservadores no quieren nuevos recortes salariales en el sector privado después de los ya promulgados en el acuerdo.

- Los dos partidos quieren compensar a los tenedores de bonos minoristas que invirtieron sus ahorros en bonos griegos y vieron su valor rebajado en un 75 por ciento como parte de la reestructuración de la deuda el año pasado.

- Según el acuerdo de rescate, Grecia debe eliminar 150.000 puestos en el sector público antes de 2015. Al menos 15.000 empleados públicos serán despedidos tras pasar un año en una llamada “reserva laboral” en la que recibirán un salario básico. ND quiere que los empleados en la reserva reciban un salario básico y pagos de contribución social por tres años en vez de uno.


Efraín Rúa
Redacción

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