Putis: el rincón de los muertos

Casi veintiocho años después de ocurrida la matanza de más de cien comuneros de la localidad ayacuchana de Putis a manos, presuntamente, de militares acantonados en la base contrasubversiva de la zona, los deudos de las víctimas continúan sin encontrar justicia y llorando a sus muertos, cuyos cuerpos de a poco son arrancados de la tierra bajo la cual sus asesinos pretendieron esconder los atroces crímenes de ancianos, niños y mujeres. La insania humana que perpetró otras masacres en este mismo centro poblado, ha hecho que por lo menos 300 cuerpos de nuestros compatriotas estén regados por todo Putis o el “Rincón de los muertos”.

Por Diario La Primera | 20 agosto 2012 |  3.3k 
Putis: el rincón de los muertos
VÍCTIMAS SIGUEN SIN ENCONTRAR JUSTICIA
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Entre el 3 al 6 de julio los peritos del Instituto de Medicina Legal dirigidos por la fiscal Cristina Olazábal a cargo de las investigaciones, exhumaron los restos de otras 18 presuntas víctimas de agentes del Estado, entre ellos, los cuerpos de cinco niños asesinados durante la masacre de Qenhuahuaycco, perteneciente al centro poblado de Putis.

De acuerdo al relato de una de las sobrevivientes que no recuerda el día, pero sí el año 1984, fueron los militares de la base antisubversiva del lugar los que acribillaron a un grupo de campesinos luego de haberlos congregado.

Esta vez las exhumaciones que forman parte de las investigaciones preliminares que realiza la Fiscalía Supraprovincial de Derechos Humanos de Ayacucho sobre la masacre se realizaron en dos fosas ubicadas en la localidad de Qenhua-huaycco, al que fue sumamente difícil llegar dada la lejanía y peligrosidad del lugar.

Qenhuahuaycco es la tercera fosa que se exhuma en la jurisdicción de Putis, pues un mes antes de otra fosa, ubicada en la localidad de Moyo Orcco, se recuperaron los cuerpos de 10 personas, entre ellas, cinco menores de edad que ahora deberán ser estudiados para conocerse cómo murieron y posterior reconocimiento.

Hace cuatro años, en el 2008, LA PRIMERA fue testigo de las labores de excavación y exhumación que efectuó el Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) a la fosa más grande hallada en el centro poblado de Putis, enclavado en la provincia ayacuchana de Huanta.

Fue el 18 de junio de aquel año cuando se reiniciaron las diligencias de exhumación, en la llamada “segunda fase” del caso 13, que comprendió excavaciones de las fosas rotuladas como la tercera, cuarta (ubicadas en un aula y cocina de los restos de la escuela) y la quinta (debajo de la derruida iglesia). Esa vez se logró arrancar a la tierra los cuerpos de 98 peruanos, muertos a mansalva el 13 de diciembre de 1984.

Hoy como entonces parece escucharse desde las fosas, las frases de la madre de Pedro Páramo en busca de justicia: “exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darnos y nunca nos dio… El olvido en que nos tuvo”.


Putis sigue siendo una herida abierta de la época de la guerra sucia.

FALTARÍAN RECUPERAR 300 CUERPOS
Henry Mercado, abogado de Paz y Esperanza que auspicia a los deudos de las víctimas de Putis, recordó que muchas de las víctimas de la masacre de Qenhuahuaycco al igual que las detectadas en otros puntos de Putis, se encontraban en la zona huyendo de Sendero Luminoso. “Lo más lamentable es la gran cantidad de niños y mujeres asesinados, además de familias enteras desaparecidas”, sostuvo.

Consideró que los hallazgos de niños en estas fosas comunes son muestra de una violación sistemática de los derechos humanos por parte de los agentes del Estado hacia las poblaciones de las comunidades altoandinas de Huanta.

En diálogo con LA PRIMERA, precisó que con el retorno de sobrevivientes a la zona ha permitido establecer que existirían más de 18 fosas de la que se creía regadas por los 13 anexos que conforman Putis que contendrían los restos de comuneros asesinados, algunas veces por agentes del Estado y, otras, por los terroristas durante el conflicto interno que soportó el país.

En este mismo sentido, se pronunció durante su reciente visita a Lima, el alcalde de la municipalidad del centro poblado de Putis, Gerardo Fernández, quien casi a gritos y sin poder olvidar la absurda pérdida de sus seres queridos, denunció que aún quedan por arrancarle a la tierra más de 300 personas enterradas en 18 fosas ubicadas alrededor de las 15 comunidades del Centro Poblado de Putis, razón por la que demandó la urgente intervención del Ministerio Público para continuar con las exhumaciones.

“En Putis se exhumaron 92 cuerpos el 2008, hace unas semanas 10, y ahora 18, haciendo un total de restos de 120 personas”, sostuvo.

Además, demandó la modificación del Decreto 051-2011-PCM concerniente a los montos que recibirán los afectados por la violencia como reparaciones individuales, al considerar que se trata de montos irrisorios, teniendo en cuenta el daño sufrido por las familias de las comunidades afectadas, como en el caso de Putis.

Recalcó que hoy en Putis existen más de 1500 familias que se encuentran en extrema pobreza sin servicios básicos, con muchos ancianos abandonados y sin servicios de salud, por lo que solicitó para Putis un especial tratamiento de parte del gobierno, en el marco de una adecuada reparación por todo lo que han sufrido en la época de la violencia.

Comentó que se tendría listo el proyecto para la construcción de la posta médica y que solamente esperan que el gobierno regional transfiera los 2 millones de soles que demanda esta infraestructura.

Además, solicitó que se instale un programa de viviendas para las poblaciones retornantes. “Anteriormente éramos 8 anexos, pero con los retornantes ya estamos sumando 18”.



PUTIS: EL LUGAR DE LA BARBARIE
Corría el año de 1984 y los ataques e incursiones de las huestes terroristas de Sendero Luminoso en las comunidades de Ayacucho eran pan de todos los días, mientras que, por otro lado, estaba la constante acción militar, lo que colocaba a la población entre dos fuegos.

En estas circunstancias se instala una base militar en Putis, cuyos efectivos convocan a 200 comuneros que estaban dispersos en zonas altas como Rodeo, Vizcatanpata, Rumichaca, Sayhuallamacniyocc, Pampahuasi, Huancas Orccohuasi y Cayramayo, para convencerlos a mudarse a la comunidad de Putis, junto al destacamento para -supuestamente- darles protección, lo que los labriegos aceptaron sin presagiar lo que les ocurriría pocos días después.

En la madrugada del 13 de diciembre, los militares congregaron a los pobladores cerca de la escuela, con el pretexto de que iban a construir una piscigranja para que el pueblo pueda beneficiarse de la crianza y la venta de peces, por lo que les ordenaron cavar zanjas para los supuestos criaderos.

Una vez concluida la labor comunal, los militares separaron a las mujeres y las violaron. Luego, sin piedad, ordenan a hombres, ancianos, niños a ubicarse en torno de las fosas excavadas por ellos mismos, para acto seguido dispararles a quemarropa, una modalidad utilizada por la Alemania nazi para exterminar a los judíos, conforme revelaron a esta periodista miembros del Equipo Peruano de Antropología Forense (Epaf), durante las primeras labores de exhumación de los cuerpos.

Más de 100 personas fueron ejecutadas aquella mañana de diciembre y sus cuerpos fueron enterrados en las mismas fosas que habían excavado, con lo cual los asesinos creían que enterraban también el abominable crimen.

Los militares actuaron llevados por la rabia de creer que los campesinos eran terroristas, pero también por la ambición de apropiarse del ganado de la comunidad, que luego vendieron en la localidad de Marccaraccay, según refiere el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

IMPUNIDAD
Adportas de cumplirse 28 años de la denominada masacre de Putis del 13 de diciembre de 1984, las víctimas y sus deudos continúan sin encontrar justicia y sus asesinos siguen gozando de la impunidad que les otorga un aletargado Poder Judicial.

Desde el 2002 en que el Ministerio Público inició las investigaciones preliminares sobre esta cruel masacre recién el año pasado la fiscal a cargo, Ghousty Agurto, la cuarta a cargo de las indagaciones, derivó lo actuado al Tercer Juzgado Penal Supraprovincial de Lima cuyo titular deberá decidir si hay indicios razonables para la autoapertura de instrucción. Es decir diez años después de iniciadas las indagaciones.

La Fiscalía Supraprovincial de Ayacucho señaló como presuntos responsables al exgeneral Wilfredo Mori, exjefe político de la región Ayacucho, Juan Briones, exjefe del Estado Mayor Administrativo, Carlos Sotos, exjefe del Grupo2 de Inteligencia de Ayacucho y Oscar Grados, exjefe de la Compañía de Sinchis de la Segunda División de Infantería.

Mercado explicó que la Fiscalía optó por acusar a los altos mandos militares, al no lograrse conocer la identidad de los efectivos acantonados en la base de Putis, “gracias” a la negativa del Ministerio de Defensa durante el gobierno de Alan García de revelar sus identidades.

Sostuvo que pese a ello, su institución ha insistido que el Ministerio Público vuelva a solicitar dicha información a las actuales autoridades del referido sector. Veremos que conducta siguen.


Vilma Escalante
Redacción

Referencia
Propia



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