Puesta en valor o depredación

¿Podrá subsistir el Santuario de Machu Picchu si pasa de los 2,500 visitantes por día, a ser ocupado en los próximos años por 6,800 turistas al día, como plantean dos promocionados estudios de turismo?

| 06 agosto 2011 12:08 AM | Especial | 1.7k Lecturas
Puesta en valor o depredación
El aumento desproporcionado de visitantes a Machu Picchu puede poner en peligro este santuario incaico.
Machu Picchu
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Fui responsable técnico de la elaboración del vigente Plan Maestro 2005-2015 del Santuario Nacional de Machu Picchu, que estableció las normas de su conservación y uso público, estudio fundamentado en las normas de la Unesco y la legislación nacional sobre el manejo del Patrimonio. También lo fui del Plan Maestro de Caral. Al respecto dicto cursos de Posgrado sobre Planes Maestros Patrimoniales en las Universidades de San Marcos y la UARM, en esa condición tengo el deber de alertar acerca de los gravísimos errores que pueden precipitar al deterioro irreparable de nuestro Icono Nacional y Patrimonio Cultural de la humanidad.

1. Año de Machu Picchu, entre icono nacional cultural y su descontextualización predadora
El gobierno saliente en este declarado año de Machu Picchu ha impulsado un equivocado perfil turístico descontextualizado. Pero la sociedad ha ampliado su carácter de icono nacional y su significado como acceso sagrado a la civilización andina. Su carácter cultural ha traspasado la parafernalia y los intentos de su descontextualización entre brillantes luces de neón. Se ha extendido el conocimiento de su condición sagrada de Mausoleo, que albergaba la tumba del fundador del Tawantinsuyo, Pachacútec. Se ha afirmado como emblema de una de las civilizaciones originarias de la humanidad. Y por esto mismo, como Icono identidad del Perú como Nación.

Algunos han redoblado afanes para transfigurar a Machu Picchu en un objeto del deseo multifocal del turismo global, a cuya renta a captar se busca subordinar su gestión, y atar como ancla del turismo nacional, en vez de su necesaria diversificación en destinos y productos. Vuelve a plantearse que debe ser gestionado desde la condición reducida a objeto turístico, cuyo acceso esté regulado en función de la satisfacción del visitante, dejándose de lado el uso público (capacidad de carga y otros) que trate de conservar la autenticidad del patrimonio natural-cultural .

Se pretende, entonces, que se duplique o triplique la actual capacidad máxima establecida por el Plan Maestro vigente, que es de 2,500 por día. Un Estudio de Candes el 2010, proyecta visitantes en 5,400/día y para que crezca más aun según la satisfacción. Otro estudio, de Khipu del 2011, plantea que no exista límite, pudiendo manejarse a los visitantes para pasar a 3,400 en pocos años a 5,000, y llegarse a 6,800 por día, lo que se lograría manejado el Santuario como objeto turístico. Para este fin, amplía las áreas de su uso turístico, con diversas instalaciones y equipamientos (hoteles, etc.) en la ciudad inca, en el camino inca, y en otros lugares del santuario. Esta extensión del área turística, excluye a los porteadores que son una forma de la presencia comunera campesina. Tiene además una extraña indicación en la recomendación final seis que pone en duda la propiedad del Estado sobre los terrenos del Santuario de su “zona turística expandida”, pese a que en forma explícita el Plan Maestro vigente ratifica y enfatiza la propiedad del Estado sobre los mismos.

2. La Metodología de capacidad de Carga Turística en debate
Estos años se ha tratado de esconder el vigente Plan Maestro de Machu Picchu 2005-2015. Se ha pretendido esconder que sus avances en investigación y en puesta en valor, expresan su ejecución, y se basan en su autofinanciamiento, pese a todos los obstáculos. El blanco ha estado centrado en cambiar la capacidad de carga turística máxima establecida de 2,500 /día, norma obligatoria y respaldada por la Unesco. Incluso, se ha dicho que no existe estudio al respecto, del que tengo una copia, pero no lo publican.

Debe abrirse un amplio debate con los tres documentos existentes. El del Plan Maestro 2005-2015. El de la consultora Candes del 2010 y el de la consultora Khipu del 2011. Presento en forma breve lo fundamental de sus divergencias.

El Plan Maestro se sustenta en las normas de la Unesco, que establecen como obligatoria se determinen la capacidad de carga de los visitantes en los sitios de patrimonio. Y desarrolla la metodología de Cifuentes (“Determinación de capacidad de carga turística en áreas protegidas” de 1992) y sus aplicaciones en Galápagos y en Tikal. Sus pasos metodológicos son precisos, y son los que deforman los estudios de Candes y Khipu.

Se parte de establecer una Capacidad de Carga Física (CCF). Esta se define como la relación simple entre el espacio disponible y el espacio por factor visitantes (número de veces del grupo visitante en un día). Son indicadores básicos el horario de visita y el tiempo visita por grupos. Estos son los indicadores que si define el Plan Maestro y esconden los otros estudios para hacer cálculos erróneos. En el Plan Maestro, se indica que el horario de visita en el día es la entrada de 8am a 3 pm y de salida de 3 pm a 5 pm. En Candes, hacen una relación elemental de visitante por área ocupada, obviando el tiempo de los visitantes, por lo que la referencia a tiempo solo está indicando como “ turnos”, que amplía o duplica, sin indicar nada al respecto, pues esconde que tendría que plantear un horario nocturno. Candes cambia el tiempo, por el rol abstracto de usos de áreas (escalinatas, etc.). En Khipu, esta CCF no le interesa. Más aun, la rechaza, en medio de confusos argumentos posmodernos. Acentúa hasta unilateralizar la satisfacción del visitante. Pero bajo esta cobertura, evade establecer el área real física de uso turístico, respecto a la cual asume su radical ampliación más allá de las 4,5 has de la ciudad inca, a otra áreas que extiende indefinida por el Santuario, incluyendo caminos inca, fondos de valle y diversos otros sitios imprecisos, no solo en su delimitación sino también, extrañamente, como vimos, en su régimen de propiedad pública, como si fuesen privados o pudiesen serlos.

Luego de la CCF, se define la Capacidad de Carga real (CCR), que permite señalar el límite máximo de grupos visitantes. Cifuentes y el Plan Maestro, asumen que se logra aplicando factores de corrección particulares del Sitio, que son ambientales, físicos, biológicos y de manejo. En la ciudad inca, el Plan Maestro, incluye 6 circuitos de 2h15, y uno corto de 1h20; el cuello de botella de la entrada por el que pasa un grupo de 20 personas en 2 minutos; y la rotación de 125 grupos a lo largo del día, considerando sus recorridos y por la entrada, que permite establecer que en forma simultánea en un instante están 625 personas en la ciudad inca. Candes asume el CCR en base a factores de corrección donde se privilegia la experiencia del visitante. Al tal extremo, que la saturación y aglomeración, no le preocupa pues pese a ellos los visitantes están satisfechos, como tampoco le preocupa la contaminación por hongos al sobar con las manos las piedras, pues son efectos de deterioro a largo plazo mientras los visitantes quedan satisfechos. Así construye sus cifra absurdas de 5,400 CCF, de los que 2,268 están simultáneos, “en un instante dado”!

El tercer paso, es la Capacidad de Carga efectiva (CCE). Esta se establece como límite máximo de grupos dada la capacidad de manejo de la administración, en asuntos de personal, infraestructura, equipos y financiamiento. Mide la relación entre lo óptimo y lo existente en cada aspecto, para descontarlo de la CCR. Esta CCE puede ser igual o menor que la CCR, pero nuca mayor. El Plan Maestro, señala al detalle las políticas públicas y programas para optimizar la gestión del uso público, teniendo como techo los 2,500 diarios establecidos en la CCR. Para Candes, se acentúa los factores de reducción en este aspecto, para luego señalar que con un cambio en los aspectos de administración para satisfacer a los visitantes se puede arribar a su errónea formula de la CCR. Para Khipu, este tercer paso no es tal, pues constituye el objeto y punto de partida de su método, el impreciso “Sistema de Manejo de Visitantes”, sustentado en su satisfacción soberana con múltiples sentidos, destinos y propuestas. De ahí que al final, pese a ser la capacidad de carga el tema del estudio señala que establece solo “hipótesis”, a partir de extender en turnos no precisados las cifras de Candes, para pasar a 3,400 en pocos años a 5,000, y llegarse a 6,800 día. Para transformar estas hipótesis en estudio, solicita se haga un nuevo estudio que costaría S/. 2 millones, dentro de un plan de una “unidad turística de gestión”, dominante y con autonomía en el SHM; cuyo presupuesto sería de S/. 320 millones, de los cuales S/. 160 millones es para los próximos 5 años.

3. Los temas pendientes de la Gestión
El Plan Maestro de Machu Picchu 2005-2015, señala que el 2010 debe realizarse una nueva y urgente adecuación de sus programas e inversiones. Existen temas y metas pendientes no resueltos. Pero no se han tratado, por la presión para ampliar sideralmente la capacidad de carga turística y para trastocar la gestión dejando de lado su condición patrimonial cultural-natural para someterla a objeto turístico descontextualizado, con una institucionalidad cuya lógica de intervención reposa en el turismo predador y no en la autenticidad del bien. El Plan Maestro planteo la importancia de la sacralidad del espacio del conjunto del Santuario lo que es base de su zonificación, tema que ha traspasado la parafernalia con que se lo quiso cubrir este año, y que incluso reconoce el estudio de Khipu.

Se ha indicado en el Plan la importancia de su carácter de nexo andino-amazónico, en especial, de la partes altas del Cusco con la provincia de la Convención, con diversos aspectos no resueltos, sobre los cuales algunas propuestas de Khipu son concordantes y otras innovadoras, las que deben seguirse avanzando como las de la red patrimonial natural-cultural con Choquequirao y Vilcabamba, la carretera Mollepata- Santa Teresa, el aeropuerto en Quillabamba, y el elevador de acceso. Se puede mejorar diversos aspectos de gestión específicamente turística, para una más adecuada gestión de los visitantes, y con más amplia presencia del empresariado nacional y las comunidades campesinas, pero sin esa extraña ampliación de áreas turísticas a las que se niega propiedad del estado, sin excluir a los porteadores, y sin transformar el Itinerario cultural de caminos inca en una ruta de hotelerías.

No es solo que la Unesco vuelve a venir en Enero 2012, y existe la probable declaratoria de poner a Machu Picchu en la lista de sitios del Patrimonio en riesgo. Sobre todo, se trata que el Cusco y los peruanos afirmemos uno de los más importantes sitios sagrados del mundo andino como parte de la afirmación nacional y desarrollo descentralizado, con los cambios que el país ha iniciado.


Manuel Dammert Ego Aguirre
Colaborador


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