Planeta lectura

En el Cercado de la Lima virreinal y andina fue descubierto hace cincuenta años un Décimo Planeta, que ahora está habitado por unas doce mil familias que afrontan, entre otras necesidades vitales, la ausencia de su biblioteca pública, cerrada hace tres años.

Por Diario La Primera | 26 set 2010 |    
Planeta lectura
(1) El derecho de leer, un clamor de El Planeta. (2) La Biblioteca Nacional también tiene problemas.
Entre las promesas de los candidatos a alcaldes y gobiernos regionales hay un gran vacío. No incluyen en sus agendas la promoción de la lectura.

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Una historia de sobresaltos

La marcha ayacuchana a la costa, en lugar de ser una ventaja se convirtió en estigma, sobre todo cuando el tenebroso senderismo y la indiscriminada represión militar, cayó sobre la región sur andina.

Durante la década del autoritarismo y corrupto régimen fujimorista, para El Planeta fue una tragedia constante. La represión policial y militar no cesó en esta urbanización popular, porque ser oriundo de uno de los 111 distritos de Ayacucho o de departamentos vecinos se convirtió en un estigma.

Por ello, cuando el Tribunal de Justicia, en un ejemplar juicio, encarceló a Alberto Fujimori, la comunidad de El Planeta, mandó celebrar una misa, y agradecer al Divino Hacedor por haberlos liberado de la insanía y el abuso del poder.

Actualmente, la principal demanda de ese desborde popular del ande, ya no es para poblar desiertos sin servicio alguno sino es una demanda sostenidas por una educación de calidad y trabajo decente con derechos sociales, pero que el modelo de libre mercado con precarias instituciones reguladoras, no constituye la alternativa más viable, como premisa indiscutible de desarrollo para todos.

Los antecedentes más cercanos de este Planeta arrancan en los años sesenta, cuando Lima Centro ya no tenía espacio vacío que ofrecer a los inmigrantes de las serranías. Fueron ayacuchanos, diestros artesanos y músicos por excelencia, los que decidieron asentarse entre las riberas del río Rímac y los rieles del tren trasandino, colindando con el distrito de Breña.

Sobre un inmenso relleno sanitario, del cual aún siguen emergiendo gases, olores y destellos tóxicos y multicolores, como lavas volcánicas, fundaron la Urbanización Popular “El Planeta”, que podría haber sido una próspera productora de gas para uso doméstico.

La demanda por su biblioteca es un tema que por primera vez aparece más allá de la sociología barrial para insertarse en la agenda electoral y nacional.

Es una revelación fantástica de encontrar puertas de acceso al conocimiento como herramienta de la inclusión social de los marginales a la llamada postmodernidad.

Los moradores de El Planeta perdieron su Biblioteca Pública porque el techo del local comunal cedió en el frágil terreno, en un contexto informal en el que las viviendas aún no son inscritas en los registros públicos.

Los libros de la biblioteca terminaron en la parroquia, bajo celosa custodia de un sacerdote católico que exige el pago de una creciente deuda por luz y otros servicios y que tiene el celo de vecinas iglesias luteranas.

No basta el ímpetu de la comunidad si persiste el desinterés de la Municipalidad Metrópolitana, que ha olvidado sus funciones en su entorno más cercano. Muchos pueblos pobres, como El Planeta, esperan que sus bibliotecas se conviertan en ejes culturales.

Biblioteca Nacional
Lamentablemente, en plena revolución tecnológica de las comunicaciones, la Biblioteca Nacional del Perú carece de presupuesto para el mantenimiento de su local inaugurado hace cinco años, incluyendo los equipos electrónicos y de seguridad. Los versados bibliotecólogos, responsables de la administración del patrimonio bibliográfico y documental más grande del Continente, después de México, reciben magros haberes sin la esperanza de ser mejorados.

Esta precaria condición de la Biblioteca Nacional impide una adecuada prestación de los servicios en la mayoría de los 43 distritos de Lima y menos aun en los 1,800 del Perú, a excepción de algunos pasos positivos en las bibliotecas de Arequipa y La Libertad y el programa de distribución de libros a los puestos de la frontera amazónica con el apoyo excepcional de renovados comandos de la Fuerza Aérea, cuya calidad cartográfica del territorio nacional ha sorprendido al mundo en reciente exposición.

El tres de octubre próximo serán elegidas las nuevas autoridades municipales y regionales y el 10 de abril del 2011 el Presidente de la República y congresistas. Un óptimo Sistema Nacional de Bibliotecas, con bibliotecas en todos los municipios, dentro de la estructura del flamante Ministerio de Cultura, será mejor garantía para conservar y desarrollar el Patrimonio Monumental e Histórico del Perú y sus diversas manifestaciones del arte y ciencias.

Jorge Zavaleta Alegre
Colaborador
Referencia
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