“Piérola fue nefasto para la historia del Perú”

Antonio García es un barranquino que tuvo la mala o buena suerte de participar en la guerra entre el Perú y Chile, y encontró el amor en pleno conflicto. Él es el personaje de esta novela en serie que se titula “Por 10 centavos de salitre” y cuya tercera parte acaba de ser publicada. Es digna de una serie televisiva, dice su autor, Antonio F. Gárate Calle, o, en su defecto, de una película al estilo del filme “Lo que el viento se llevó”.

| 10 febrero 2013 12:02 AM | Especial | 20.1k Lecturas
La tercera parte de esta novela histórica ha sido financiada por el mismo autor, Antonio F. Gárate Calle.
Antonio F. Gárate Calle, capitán de navío en retiro, continúa la saga histórica de la Guerra del Salitre entre el Perú y Chile.
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Financiamiento de la historia
En sus dos primeros tomos, editados con apoyo del Banco de Comercio y del Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú, Gárate trata de la guerra antes de la ocupación chilena de Lima. Para esta tercera parte, en la que habla sobre la ocupación, no ha contado con el mismo apoyo, aun cuando este tercer tomo “es delgadito”, como dice el autor, “porque al estar en la batalla de Lima, Andrés Avelino Cáceres es herido y se esconde de los chilenos, del 15 de enero al 15 de abril, que es Viernes Santo y puede escapar de Lima en el tren que llega de Chosica. Solo tres meses de 1880 abarca esta historia. Cáceres escapa y se va hacia la sierra central: Tarma, Jauja, Huancayo. Se va a Tarma porque ahí vivía su mamá. La idea era también buscar a Nicolás de Piérola para seguir la guerra”.

Pisagua
“El Perú no sabía dónde iba a desembarcar el ejército chileno. Aquí hubo un error de los militares o civiles sobre cuál era el lugar que más le convenía a Chile para desembarcar. Por lógica, los chilenos tenían que buscar un sitio donde había agua y hubiera transporte. Pisagua tenía pozos y un tren, el tren del salitre. Y a los peruanos no se les ocurrió pensar en ese lugar”, dice Gárate Calle.

—Cómo fue esa ocupación de Lima.
—Cuando llegan los 12 mil chilenos encuentran a 700 peruanos y 300 bolivianos en la playa. Sin embargo, les tomó 6 horas ingresar a Lima.

—En su libro, usted limpia la imagen de Mariano Ignacio Prado.
—¿Cómo puede hablarse de que este fuga si se ve requerido por los militares, entre ellos Grau, Montero, Cáceres? Él sale del país y deja a su esposa y a sus cuatro hijos en el frente de batalla y deja a un vicepresidente constitucional en el poder. Se tejió una historia negra de Mariano Ignacio Prado por Nicolás de Piérola. Lo degradó. Lo expulsó del Ejército. Lo declaró traidor a la patria. No lo dejó entrar al país.

—¿Qué pasó con el dinero recolectado para la compra de armas?
—Simplemente no se pudo comprar nada. Prado no llevaba dinero. No podía. El puerto del Callao estaba bloqueado por los chilenos.

—¿Entonces, cómo pensaba comprar armas?
—El dinero ya estaba en Europa. Ya había sido enviado por Julio Pflucker y Rico, 237 mil libras esterlinas que no iban a alcanzar para comprar gran cosa. Eso y 6 millones de soles producto del guano y el salitre que vendió Piérola a la casa Dreyfus. Pero Piérola le da el golpe de Estado a Prado. Y Piérola no quería comprar nada porque era enemigo acérrimo de Grau. Piérola se dio el lujo de condecorar al fallecido almirante Miguel Grau con una condecoración de segunda. Por eso es que los chilenos se ríen cuando hablan de Grau, el almirante de segunda. Y lo odiaba porque Grau develó el motín o la revuelta que hizo Piérola contra el presidente Manuel Ignacio Pardo. Grau lo toma prisionero a Piérola y hace que se regrese a Chile. Piérola fue increíblemente nefasto para la historia del Perú.

Piérola, aliado de Chile
Antes de la guerra con Chile, Nicolás de Piérola da 6 golpes de Estado: dos a Prado, dos a Pardo y dos a Cáceres. El segundo golpe de Estado que le da a Pardo, lo devela Lizardo Montero junto con el general Buendía.

“En la batalla de Tacna, cuando los chilenos van a invadir Tacna, Montero, enviado por Prado, tenía que organizar la defensa con gente de Cusco, Puno, Arequipa, Tacna y Moquegua. Teníamos cerca de 17 mil hombres para esperar a los chilenos. Lo primero que hace Piérola tras el golpe es defenestrar del poder a Montero y dejarlo solo con la guarnición de Tacna, que tenía 4 mil hombres. Los chilenos eran 12 mil. Nosotros pudimos ponerle 17 mil al frente”.

—¿Piérola fue un aliado de Chile?
—Sí, y eso lo digo en la novela. Trato de poner a todos los traidores. El Perú luchó contra Chile y contra sí mismo. Miguel Iglesias traicionó a Cáceres y recibió dinero del Ejército chileno para combatir contra él. Y ese hombre está al lado de la tumba de doña Antonia Moreno de Cáceres, en el Panteón de los Próceres. ¡Cómo es posible eso!

—¿Y de qué tratará la cuarta parte de esta novela?
—Vamos a describir la Campaña de la Breña, que no es lo que dicen que fue. Cáceres jamás pudo formar un equipo de dos mil hombres, porque la sierra ignoraba totalmente lo que pasaba en la costa. Además, ellos “pertenecían” al hacendado. El dueño de Canta, Manuel Encarnación Vento, tenía su propio ejército de 400 a 700 hombres. Nunca los puso a disposición de Cáceres. En Jauja y Tarma, el periolista Milón Duarte nunca le puso sus más de 1500 hombres de su ejército privado. Si estos y otros hubieran sido buenos peruanos, hubiéramos formado un ejército poderoso.

—Los gamonales peruanos también fueron cómplices de Chile.
—Sí. No se comportaron como peruanos. Y al final Milón Duarte y Miguel Iglesias lucharon contra Cáceres en la batalla de Huamachuco. Esos traidores. ¿Sabes quiénes han hecho dinero en la guerra? Los dueños de Lan. Pinochet: su abuelo fue capitán del Ejército chileno durante la invasión. Juan Francisco Vergara, de la Quinta Vergara de Viña del Mar, lo hereda de un Vergara jefe político militar en el Perú durante la guerra. Todos los ricos de Chile hicieron dinero en la guerra con el Perú.



Por 10 centavos de salitre

—Antonio García, el protagonista, ¿es su alter ego?
—Podría ser. Él es un Indiana Jones que consigue las mejores informaciones, pero informaciones que no son creadas por mi imaginación, porque esta novela va en paralelo con los personajes creados, ficticios, pero siguiendo fielmente la historia. Es novela histórica.

—¿Participó usted en alguna guerra real?
—He estado en Tumbes en la base naval de El Salto durante el conflicto con Ecuador. Me asignaron una ametralladora calibre 50, en el muelle, para ser usada en caso de que el conflicto llegara a cosas mayores. Me refiero al conflicto de 1972. Nunca disparé.

—¿“Por 10 centavos de salitre” estalló la guerra?
—No solo era los 10 centavos más de impuesto al salitre que se estaban llevando en ese momento, sino que lo hacen retroactivo a no sé cuántos años. Era una suma respetable.

—¿El Perú se vio arrastrado a la guerra por Bolivia?
—Hay que dejar bien en claro que esta guerra fue preparada exclusivamente contra el Perú. Bolivia no tenía marina, ni un bote. En Antofagasta tenía 60 guardias civiles. ¿Contra quién se prepara un país con una escuadra y fuerza naval de cerca de 20 naves, en la cual 6 son acorazados?


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