Peruanos no contactados

“El gigante petrolero Repsol quiere llevarse en peso el petróleo de nuestra Amazonía incluyendo a los nacionales no contactados. “Les metemos bala, por último”, dicen. Se zurran en nuestras cinco reservas nacionales. Para ello cuentan con otros sendos lobista no contactados”.

| 30 octubre 2011 12:10 AM | Especial | 5.2k Lecturas
Peruanos no contactados
Tu mala canallada

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Hay otros que no se contactan con la honradez y la decencia y no viven en la selva sino en tremendas casotas en San Borja, La Molina o Chacarilla del Estanque en la perfumada Lima. En otras palabras, no están conectados o relacionados con el pudor cívico y ciudadano.
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Aquella mañana de principios de octubre, Jesús Kame, guardabosque del Parque Nacional del Manu, en Madre de Dios, se encontraba navegando junto a otros compañeros en un río del sector de Yanayacu cuando de pronto se quedó inmóvil. El trance duro más de un minuto ante la sorpresa del resto del patrullaje. Keme había recibió el impacto de una caña, aquella flecha sin punta que los nativos no contactados suelen lanzar a sus supuestos enemigos cuando éstos invaden sus dominios. Keme, que conoce muy bien la zona, luego contaría que el aviso que recibió no era más que una señal de alerta de parte de un guerrero de estas poblaciones, ajenas a cualquier atisbo de civilización –como la que nosotros conocemos—y que viven en estado salvaje y solo se alimentan de peces, algunos frutos, sobre todo, los huevos de tortuga y no tienen Internet porque les llega y así son felices.

Según informa Aidesep, la organización nacional del indígena de Perú, en los meandros de las profundidades de la selva amazónica en Perú, viven pueblos indígenas que no han tenido contacto con el mundo exterior. Los “no contactados”. Así mismo, Survival --la única organización que trabaja defendiendo los derechos de los pueblos indígenas tribales en todo el mundo-- estima que hay alrededor de 15 pueblos indígenas no contactados en todo el Perú. Ellos viven en zonas aisladas de la selva y se hacen llamar como los cacataibo, los isconahua, los mashco-piro, los mastanahua, los murunahua (o chitonahua), los nanti y los yora. Cierto, ninguno figura en los catálogos de “Marca Perú”.

Estos peruanos sin DNI no son caníbales aunque los lugareños vecinos cuentan que sí. Que les gusta las gorditas y que su presa preferidas son las nalgas en baño e’ maría. Vaya uno a saber de los apetitos de aquellos connacionales que no usan calzoncillos ni camisas Ermenegildo Zegna como este servidor. Aun así, los no contactados son pueblos indefensos, extremadamente vulnerables a cualquier forma de contacto con foráneos, atacados constantemente por comandos de las petroleras, los madereros ilegales, los buscadores de oro y otros angurrientos que no hacen otra cosa que invadir sus tierras y contagiarlos de enfermedades posmodernas.

¿No contactados? Perdón, no solo son estos peruanos sin Smartphone ni iPad2. No. Hay otros que no se contactan con la honradez y la decencia y no viven en la selva sino en tremendas casotas en San Borja, La Molina o Chacarilla del Estanque en la perfumada Lima. En otras palabras, no están conectados o relacionados con el pudor cívico y ciudadano. Comenzaré por casa. De Chehade Moya no hablo, que la justicia lo elimine si es culpable de tráfico y lobbies. Donde se come, no se defeca. Sin embargo, de la doña Celia Anicama, la “Robacable” y de don Eulogio Amado Romero, el “Comeoro”, sí. A saber, son congresistas del arroz con mango oficialista por sus genes advenedizos. Ellos son peruanos no contactados con la ética. Unos conchudos, que esta vez hicieron una “chancha” por Gana Perú como lo hubiesen hecho por Fuerza 2011 y en esa rifa, resultaron ser padres de la patria.

Y el exdirectivo de Perú Petro, el abogadazo Alberto Químper, otro no contactado. Dándose la gran vida y empujándose un locro de zapallo con cuy en La Bomboniere de San Isidro a pesar de estar con detención domiciliaria. Ahí tenía piscina y hasta canales porno. Ahora está en el hediondo penal de Huaral viendo la tierra rodar. ¿Y Abencia? Igual, no contactaba con su realidad. Acusada de asesinato de su amiga de sábanas negras, ídem, borracha de amor lésbico y correteando a cuantas muchachitas, hijas del racismo nice, regresó a las cloacas del mundo a cuadritos. A la reja. Ahora habita en Santa Mónica bien prendida de su paila. Hay un par de no contactados de la esfera deportiva también, Julio Pacheco y el “Pocho” Alarcón. Presidentes de la “U” y Alianza Lima. Par de granujas. Llegaron a lucrar con la pasión de las tribunas. Uno no paga y los “cremas” se irán a Segunda. El otro no trabaja, se levantó el club y ya lo están esperando en Lurigancho.

Y el club de los periodistas: “Vendo la carne de Ciro Castillo”. Bien, grandísimos no contactados con el dolor humano. Enrique Zileri, el otro día en la Universidad de Lima, argumentaba que publicó en Caretas la foto desgraciada del cráneo destrozado de Walter Oyarce porque los límites del buen periodismo son difusos. No creo. ¿Y los de la ruta turística y mediática Ciro? Aquella caterva que enlodó familias y “vendió” el cuerpo del joven como los cuartos de pollo sin papa, lógico, otros no contactados. 206 días negociando esperanzas del padre de la víctima y victimizando a la pobre Rosario Ponce.

Como coinciden en el facebook Armando Bustamante y Juan Silva Vidaurre: Uno dice: “Primero publican fotos de Oyarce muerto, luego de Gadafi hecho mierda y ahora lo de Ciro. Es un circo morboso más que nunca, entre semblanzas hipócritas y publicación de fotos. Urge releer (bueno, la mayoría de casos, leer nomas) “Ante el dolor de los demás”, de Susan Sontag. El otro advierte: “Con todo respeto a mis colegas periodistas, pero no hay ninguna excusa para publicar la foto de un muerto. Todos se han banqueteado fotografiando y filmando el cadáver. Es un cadáver. Joder, por más que sea noticia, es un muerto que tiene familia y el medio tiene lectores que se merecen más respeto. Si el cadáver hubiera sido de su hijo o su hermano ¿les gustaría que publiquen para el morbo, la foto del muerto? Obviamente que no”.

Cierto, el gigante petrolero Repsol quiere llevarse en peso el petróleo de nuestra Amazonía incluyendo a los nacionales no contactados. “Les metemos bala, por último”, dicen. Se zurran en nuestras cinco reservas nacionales. Para ello cuentan con otros sendos lobista no contactados. Se jodieron. Pronto aparecerán los verdaderos peruanos no contactados con el gran capital, y al día siguiente este país estará más libre y limpio de tantos malhechores y rateros.


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