Padres utilizan a hijos para descargar odios

Los diversos juzgados del poder judicial se encuentran llenos de expedientes de ex esposos que se disputan la custodia de los hijos. En muchos casos las parejas concilian y se establece un régimen de visitas para cualquiera de los dos aunque siempre se privilegia, por su naturaleza, a la madre.

| 05 mayo 2012 12:05 AM | Especial | 2.3k Lecturas
Padres utilizan a hijos para descargar odios
Afirma Carmen González
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Lamentablemente son muchas las situaciones en que los padres no se ponen de acuerdo y empiezan los líos que tienen como testigos a los menores, lo que causa en ellos problemas emocionales que pueden desencadenar en enfermedades físicas y mentales.

Para la sicoterapeuta Carmen González muchos progenitores utilizan a sus hijos para descargar sus odios sin darse cuenta que al manipularlos les causan un daño que les va a causar problemas severos durante su adolescencia y adultez. “Los tratan como esclavitos, sin respeto. Muchos de los ahora llamados marcas, pandilleros, etc. provienen de esos hogares”.

En los últimos días ha sido ampliamente publicitado el caso de la pequeña Noelani de apenas cuatro años cuyos padres Ricardo Valega Ayllón y Alejandra Méndez se disputan la custodia de la pequeña. Como en otros casos la niña es “secuestrada” por la madre y llevada al Cuzco mientras se encontraba bajo la tenencia del padre. Ambos se acusan de maltratos y actitudes neuróticas, de la que es testigo la pequeña, que fue arrancada en un juzgado de brazos de su “nana” y que ahora está con la abuela materna. La madre tiene actualmente otra pareja.

“Los padres deben entender que es importante hacer un esfuerzo para que sus odios y conflictos, que en muchas ocasiones son intensos, no contaminen a sus hijos. Nunca deben hablarles mal del otro porque los dos padres están grabados en el alma del hijo y les crean sentimientos de culpa, sobre todo cuando sucede en la primera infancia (hasta los cinco o seis años). Los niños creen que se pelean por ellos cuando se trata de descargar traumas como necesidad de poder, venganza, odios y hasta celos sobre todo cuando hay otra pareja”.

La especialista explica que al quedar esos momentos dolorosos en los hijos, mas tarde buscarán situaciones para transferir esa culpa como no estudiar, fallar en el trabajo para que lo despidan y así sentirse culpable. “Hay que tener en cuenta que la conciencia es sólo 10 por ciento y el inconsciente 90 por ciento”.

Conflicto de lealtades
Otra situación difícil en los hijos que viven estas experiencias es lo que la sicoterapeuta llama “conflicto de lealtades” que significa que cuando el pequeño esté con uno de los padres va a sentir que traiciona al otro.

“Los hijos, particularmente entre 2 y 5 años, etapa crucial, necesitan el cariño de ambos padres para confirmar su estructura de personalidad. Para las mujercitas es importante el afecto materno así como un vínculo especial con el padre, sentirse admiradas por él y a la vez admirarlo. Cuando el padre falla o está ausente se distorsionan estos vínculos, se desestructuran o se invalidan para tener más tarde relaciones sanas de pareja”.

En cuanto a los varoncitos señala “es también importante el afecto de la madre y la presencia de un padre afectuoso con el que se va a identificar y actuará como separador de él y la madre para que no se vincule excesivamente con ella por el riesgo que ello conlleva para su identidad personal y sexual”.

González precisa seguidamente que cuando las madres se quedan con los hijos y el padre separado no tiene presencia amorosa, muchas mujeres por su soledad se aferran a los hijos, haciéndolos dependientes, protegiéndolos en exceso o hasta dándoles el rol de maridos o protectores, lo que asignan mayormente al hijo mayor diciéndole “eres el hombre de la casa”, ocasionando rivalidades con sus hermanos y hasta abusos.

“Hay casos en que las madres duermen con los hijos hombres sin darse cuenta que sus feromonas (olores) resultan excitantes, lo que origina en algunos casos homosexualidad, depresión al sentirse incestuoso, que se infantilicen (abebados), se sexualizen muy temprano o hasta lleguen al suicidio”.

Nada de mentiras
A la estudiosa de la conducta humana le parece nocivo la frase de muchas mujeres “soy madre y padre”, porque es imposible. “Hay ausencias que son más que una presencia. Lo que más daño hace a un niño es la mentira, él sabe a nivel inconsciente cual es la realidad”.

También le parece terrible para la estabilidad emocional del pequeño hablar mal del otro progenitor como no mencionarlo. “Es mejor decirles, estás en este mundo porque los dos quisimos darte la vida. Cuando alguno de los dos desaparece no hay que tildarlos de desgraciados, sino explicar que tienen neuronas verdes, es decir, que en su vida no han recibido afecto”.

Sobre los padres que actúan con insultos, demandas y “secuestros”, González afirma que se trata de parejas que no producen emociones nuevas sino que recrean o reviven lo que pasaron en su infancia y que seguramente vivieron cargados de agresividades y dolor, “entonces se da el fenómeno de transferencia, buscan parejas parecidas y así revivir lo de su infancia, lamentablemente los traumas de su infancia los descargan en sus hijos”.

“Muchos hombres por venganza o celos por otra pareja, debido a que la mujer rompió el vínculo amor-odio, tratan de expropiarle lo más preciado para ella, sus hijos. También hay casos en que las mujeres por la idea que la madre debe criar a los hijos pide su tenencia y después los golpea o abandona, o por cierta patología llega a ofrecer a sus hijos al segundo esposo como hijos lo que es perjudicial, al padrastro en ningún caso debe llamarlo papá, salvo que el propio niño lo decida”.


Denis Merino
Redacción


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