Oviedo, merecido homenaje

El crítico literario José Miguel Oviedo fue homenajeado en la inauguración de la Cátedra Vargas Llosa, con la presencia de escritores y amigos.

| 18 abril 2013 12:04 AM | Especial | 1.1k Lecturas
Oviedo, merecido homenaje
Justo homenaje a José Miguel Oviedo, quien hizo el primer gran estudio sobre la obra vargasllosiana: “Mario Vargas Llosa. La invención de una realidad”.
EN INAUGURACIÓN DE LA CÁTEDRA VARGAS LLOSA
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Ese día, martes 2 de abril, Mario Vargas Llosa llegó a las 7.15 de la noche al Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica, y fue recibido entre aplausos. Comenzaba ese día el homenaje a José Miguel Oviedo, uno de sus amigos críticos y uno de sus críticos más amigables, que lo acompañaba en esa primera cita en la que se vería a los escritores Alonso Cueto, Fernando Ampuero, y el pintor Fernando de Szyszlo, entre otros reconocidos peruanos.

El homenaje se realizó como lanzamiento de la Cátedra Vargas Llosa, que dirige el español J. J. Armas Marcelo. La primera palabra la tuvo Edgar Saba, director del Centro Cultural, quien recordó que junto con Alonso Cueto fueron alumnos de Oviedo. Y recalcó que la obra de este, “Mario Vargas Llosa. La invención de una realidad”, fue el primer gran estudio sistemático de la obra vargasllosiana.

Saba agradeció “haber tenido a José Miguel Oviedo como profesor de literatura en la universidad” y recordó que “a mis 21 años de edad me presentó a Mario Vargas Llosa cuando hice la primera adaptación teatral de ‘La ciudad y los perros’. Y Mario Vargas Llosa me presentó a J. J. Armas Marcelo, quien me acogió en Madrid, donde me quedé 20 años”.

Fue una reunión de viejos amigos. J. J. Armas Marcelo, por su parte, señaló la importancia que tuvo la obra crítica de Oviedo en la escritura de la biografía de Vargas Llosa. “No hubiera podido haberla escrito si no hubiera leído el libro de Oviedo y todas sus críticas”.

El crítico de los 50 y 70
A su turno, Mario Vargas Llosa comentó que “como José Miguel Oviedo dejó el Perú muchos años para enseñar en una Universidad de Estados Unidos y desde entonces ha vuelto al país solo de manera esporádica, yo creo que hay 2 o 3 generaciones de peruanos que no conocen o conocen muy poco de la labor de Oviedo como crítico en los años 50 y 70 antes de partir al extranjero”.

El Nobel de Literatura peruano afirmó que la “labor de Oviedo fue notable, y ha demostrado ser irreemplazable en cierto modo. Una época en que todavía en América Latina la crítica literaria tenía un alto nivel de estatura intelectual, de humor, de creatividad, una crítica que estaba representada en Argentina por nada menos que Borges, en México por Alfonso Reyes… De todos ellos, el equivalente peruano fue José Miguel Oviedo”.

Vargas Llosa resaltó los dos tipos de crítica literaria que ha ejercido Oviedo: la académica y la mediática, escrita para periódicos y revistas, “esa crítica de artículos que sirven para orientar al lector como una brújula en el laberinto de la oferta bibliográfica; esa crítica que establece jerarquías según la importancia de las obras; que es capaz además de explicar de una manera sintética, clara, sencilla, una manera que está al alcance del profano, en qué consiste la obra literaria que comenta; que es capaz de situarla dentro de un contexto, mostrar lo que hay en ella de original o repetitivo, de profundo o de convencional. Oviedo es un crítico que como todos los grandes críticos primero que todo es un gran lector”.

Sobre el aspecto académico, elogió sus libros sobre Ricardo Palma y José Martí, a la vez que agradeció las generosas críticas que le ha dedicado a su obra. “Su ‘Historia de la literatura hispanoamericana’, creo que no me dejo cegar por la amistad al decir que es uno de los mayores ensayos históricos de literatura latinoamericana”, dijo Vargas Llosa: “En ese libro consiguió lo difícil: evitó el catálogo, la guía de teléfono a la que se parecen muchos libros de crítica; prefirió la calidad a la cantidad. Es un libro que todos los que hemos enseñado literatura latinoamericana hemos tenido obligatoriamente que estudiar”.

Breve biografía de Oviedo
Ampuero recordó que José Miguel Oviedo conformaba un grupo de amigos junto con Sebastián Salazar Bondy, Mario Vargas Llosa, Luis Loayza… aunque por entonces era difícil ver a Mario Vargas Llosa por los muchos trabajos simultáneos que tenía.

“El gran orientador del grupo era Luis Loayza, quien frecuentaba lo mejor de la literatura anglosajona”, dijo Ampuero: “Sebastián Salazar Bondy invitó a trabajar a Oviedo en la prensa escrita, a la vez que el maestro Luis Jaime Cisneros lo reclutaba como su auxiliar en las clases de lingüística. Su debut se dio en la crítica teatral, por insistencia de Abelardo Oquendo, que dirigía la sección literaria del Dominical de El Comercio; y pronto se labró una reputación de crítico feroz. Luego pasó con mayor asiduidad a la crítica de poesía y narrativa. Es profesor, dramaturgo, escritor de cuentos, historiador de la literatura latinoamericana, pero su labor como estudioso y crítico literario ha sido su aspecto más trascendente en el ámbito de la lengua castellana y otras lenguas”.

La gran noticia de la noche fue la existencia de un libro autobiográfico que José Miguel Oviedo está terminando de escribir donde él mismo patentiza esta percepción de haber sido más crítico literario que escritor o profesor. El título tentativo es “Memorias de un crítico literario”.

El escritor Fernando Ampuero leyó unos párrafos de un artículo de Oviedo, “Gabo, Mario y yo”, en el que el crítico recordaba la relación de amistad y admiración de la que fue testigo entre los dos nobeles de Literatura sobrevivientes del “boom” latinoamericano. En ese texto Oviedo recuerda que Gabriel García Márquez le dijo alguna vez “que Mario (Vargas Llosa) empezó escribiendo bien; ya sabía cómo hacerlo. Yo en cambio tuve que aprender durante años. Por eso solo ahora pude escribir ‘Cien años de soledad’”.

Ampuero cumplió así con su costumbre de hablar del autor de “Cien años de soledad” en presencia de Mario Vargas Llosa. Como se sabe, los dos escritores vivos más resaltantes del “boom” (Gabo y Mario) se enemistaron hace muchos años.

Contra la sociología de la literatura
Silva Santisteban afirmó que, con respecto a Oviedo, la primera regla del crítico literario es provocar al lector a compartir y una lectura apasionante, “el crítico goza primero un libro como algo vivo y ayuda al lector a gozarlo tanto como lo gozó él”.

Asimismo, hizo referencia a “la insoportable y dañina sociología de la literatura. Uno de esos virus cuya cepas por suerte ya se encuentran extintas. La literatura ha venido sufriendo constantemente este tipo de dañinas interferencias de otras disciplinas interesantes y válidas en su propio campo, pero que empantanan la tarea literaria. La apoteosis ha venido cuando la crítica literaria se ha visto enajenada por otras corrientes y estudios que creo que se llaman culturales, sobre los que prefiero no hablar para no perder el tiempo”.

Silva Santisteban hizo mofa sobre los llamados “estudios culturales”.

El laureado
Al final de la velada, José Miguel Oviedo agradeció “el trabajo que se han dado mis amigos, compañeros, de tratar de resumir en pocos minutos su visión, su lectura de lo que yo he escrito. Me parece el mejor premio al que he podido aspirar, yo que he recibido muy pocos”, dijo en referencia a los granjeados por los escritores presentes y más precisamente Mario Vargas Llosa.

También se refirió a su trabajo periodístico como crítico literario. “El trabajo periodístico es muy grande y hay que hacerlo contra el tiempo, a la carrera, y eso es peligroso. Así que yo agradezco a los que han tratado esta noche ver en mi obra cosas que tienen algún significado para ellos y les agradezco a todos ustedes, a la Cátedra Vargas llosa, el hecho de estar aquí celebrando una obra que nunca pensé que iba a tener el aprecio de las personas que están aquí reunidas”.



La Cátedra Vargas Llosa
El objetivo principal de la Cátedra es el establecimiento de un marco de cooperación académica, científica, investigadora y cultural, con ámbito interuniversitario y multidisciplinar, desde el que se formule y fomente el intercambio académico al más alto nivel, permitiendo a eminentes profesores, investigadores, escritores y pensadores impartir cursos, talleres, conferencias, seminarios, congresos y simposios, además de llevar a cabo investigaciones conjuntas.

La segunda sesión de la Cátedra fue el día siguiente con la presencia de los poetas Juan Gustavo Cobo Borda, Abelardo Sánchez León y Carlos Germán Belli, así como el pintor y escultor Fernando de Szyszlo. La presentación oficial de la Cátedra Vargas Llosa en Perú se cerró el 5 de abril con una rueda de prensa, en el Museo de Arte Contemporáneo de Lima, en la que Vargas Llosa, el empresario Eduardo Hochschild y Juan Jesús Armas Marcelo (director de la Cátedra) dieron a conocer la primera edición del Premio Bienal de Novela “Mario Vargas Llosa”.

El Premio Bienal de Novela ‘Mario Vargas Llosa’
Este premio se concederá al autor o autora de la mejor novela publicada en español en el bienio 2012-2013. El galardón tendrá una dotación de 100 mil dólares y se fallará en marzo de 2014. Su jurado estará compuesto por destacadas personalidades del mundo de las letras, como la novelista brasileña Nélida Piñón, el crítico y ensayista mexicano Christopher Domínguez Michael, el crítico chileno David Gallagher, el escritor y poeta peruano Marco Matos (presidente de la Academia Peruana de la Lengua), el director del Instituto Cervantes en España, Víctor García de la Concha, y el director de la Cátedra Vargas Llosa, J.J. Armas Marcelo, que actuará como secretario con voz pero sin voto.

EL HUMOR DE OVIEDO
El escritor Alonso Cueto, serio y circunspecto, sin embargo, le dio el aire festivo a esa reunión, en la que habló sobre el humor de José Miguel Oviedo, como la broma aquella de que un tipo llega a una librería y pregunta al librero si tenía algo de Hemingway, a lo que este responde: “Sí, tengo El viejo y el mar”. “Deme el mar”, respondió el comprador.

“Son conocidos también los consejos que le da a los extranjeros sobre cómo pasar el semáforo en el Perú”, dijo Cueto: “José Miguel explica a un extranjero cómo pasar un semáforo en Lima: ‘Si es verde, pase con cuidado; si es ámbar, pase con cuidado; y si es rojo, pase con cuidado’”. Los turistas salían convencidos que habían aprendido mucho más del Perú con esas pequeñas instrucciones.

El autor de “La hora azul”, dijo que hace algunos años en la Feria de Guadalajara, Oviedo recordó que ese nacionalismo tan típico de los mexicanos no era tan frecuente en otros países, porque, por ejemplo, un canadiense nunca diría “¡Ay, Toronto, no te rajes!” o que ningún habitante de Oslo diría “¡Tengo el orgullo de ser noruego y soy feliz!”.

También habló sobre el humor y la corrección estilística de Oviedo cuando rememoró una conferencia del crítico literario, al término de la cual se abrió una serie de preguntas del auditorio. “El primero que comenzó”, recordó Cueto, “fue un señor que habló así: ‘Profesor Oviedo, yo pienso de que..” y Oviedo lo interrumpió: ‘Señor, si usted piensa de que, ya está pensando mal”.


Marco Fernández
Redacción

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