OIT: camina entre la ilusión y la realidad

Ante el recorte de derechos y conquistas fundamentales de los trabajadores perpetrados por el neoliberalismo y la incapacidad de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para frenar los abusos, los trabajadores de los cinco continentes han perdido la confianza en la OIT y plantean que su actual estructura cambie para que el tripartismo también sirva a los trabajadores y de esa manera no quede todo en buenas intenciones.

| 04 marzo 2013 12:03 AM | Especial | 2.3k Lecturas
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En ese contexto se ha producido la visita al Perú y a otros países de América Latina del nuevo Director General de la OIT, Guy Ryder, quien ha sostenido reuniones con las autoridades del gobierno, representación de los empresarios, de los trabajadores, así como con organismos multilaterales de la región; hablaron sobre los problemas de siempre que agobian a los trabajadores, pero hasta ahí nomás.

Guy Ryder fue alto funcionario de la OIT, ocupó varios cargos, entre otros, jefe de la Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV), luego lo vimos como asistente principal del anterior Director General, Juan Somavia, y en los siguientes años apareció como Secretario General de la Confederación Sindical Internacional (CSI), en la actualidad hay dos internacionales sindicales, la otra es la Federación Sindical Mundial FSM, del cual soy dirigente.

Lo preocupante es que un sector de sindicalistas se están haciendo ilusiones con el nuevo Director General de la OIT, que por ser exdirigente sindical, esta organización ahora va ha cambiar de rumbo a favor de los trabajadores, pero les aconsejo no hacerse muchas ilusiones, porque en las últimas décadas la OIT ha ido perdiendo credibilidad debido a que sus normas y convenios, los empresarios y gobiernos neoliberales no dan cumplimiento, por el contrario se burlan y no les pasa nada.

Qué es la OIT y cómo funciona
La OIT es una de las organizaciones especializadas de la Organización de las Naciones Unidas -ONU- de carácter tripartito, participan los representantes de los gobiernos, empresarios y de los trabajadores. Actualmente se encuentra en la ciudad de Ginebra-Suiza, uno de los países más caros del mundo; ahí se realiza anualmente la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT).

En Ginebra están también los otros centros mundiales de poder como la Organización Mundial de Salud -OMS-, Organización Mundial de Comercio -OMC-, Foro Económico Mundial, que también organiza todos los años el foro o Asamblea de Davos, en donde se reúnen los poderes económicos del mundo y gobiernos serviles, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Organización Internacional para las Migraciones, Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Comité Internacional de la Cruz Roja, Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Alto Comisariato de la Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Unión Internacional de Telecomunicaciones, la segunda sede de la ONU, etc. Más de 21 sedes de centros de poder mundial están en Ginebra.

Conferencia Internacional del Trabajo (CIT)
La OIT convoca todos los años a la Conferencia Internacional del Trabajo CIT, los representantes de los gobiernos, empresarios y de los trabajadores, así como decenas de organizaciones sociales consideradas ONGs, evento que dura dos semanas, consta de plenaria general y las comisiones según la agenda propuesta por el Consejo de Administración.

Los delegados de los trabajadores que participan por primera vez, generalmente van con la ilusión de lograr que sus denuncias y propuestas sean acogidas y se plasmen en soluciones, pero la realidad será otra, pues sus discursos de cinco minutos en la plenaria solo quedarán en las actas y en las comisiones, luego se darán con la realidad de que todo estaba preparado de antemano y acordado en voluminosos documentos y que solo se dejó el espacio para sus intervenciones y discursos y que nada cambiará lo determinado por la estructura de la OIT, nada concreto a favor de los trabajadores.

Igual ocurre con las delegaciones de los gobiernos encabezados por los ministros de Trabajo, quienes en sus discursos de cinco minutos pintan maravillas de su gestión y no dirán que declaran ilegales todas las huelgas, que avalan los despidos masivos, la reducción de la negociación colectiva, los abusos por la tercerización, la violación de todos los convenios, la imposición de leyes antisindicales etc. Los empresarios, por su parte, representados generalmente por sus funcionarios o abogados, repiten con otras palabras el mismo discurso de los ministros de Trabajo. Para ellos es conveniente que la OIT esté tal como está.

La Conferencia, como es de costumbre, todos los años culmina con las resoluciones o conclusiones de las comisiones que son sometidas a la plenaria para su aprobación. Los gobiernos y los empresarios votan por su aprobación, sabiendo que no están obligados cumplirlas y no les pasará nada. Pero si los empresarios quisieran boicotear, nada ni nadie se lo impide.

Así ocurrió durante la 101 CIT del año pasado. En la Comisión de Aplicación de Normas los representantes de los empresarios se retiraron, solo porque la Comisión de Expertos de la OIT, en su informe, había interpretado que el Convenio 87 incluía el derecho a huelga; por tanto, no hubo comisión y los gobiernos se quedaron callados, las protestas del grupo de trabajadores quedó solo en protesta.

Esto ocurrió porque, simplemente, los empresarios no reconocen este derecho que ampara el convenio 87; por eso, sucesivos gobiernos en el Perú, incluyendo al actual, siguen declarando las huelgas ilegales.

Por tanto, con la imposición de las políticas neoliberales en nuestros países, las normas y convenios de la OIT no les sirve a los trabajadores para nada, eso está ocurriendo en el Perú y en la mayoría de los países del planeta, incluso en la Europa desarrollada.


Creen que Guy Ryder no va a cambiar el rumbo actual de la OIT.

Sarkozy nos da la razón
Para corroborar lo que estoy escribiendo, transcribo las categóricas afirmaciones que hizo el expresidente conservador y representante de la derecha francesa, Don Nicolás Sarkozy, en la 98 Conferencia Internacional del Trabajo realizada en 2009. Al referirse al papel de la OIT, Sarkozy dijo: “La salud, educación, la cultura, biodiversidad y el trabajo no son mercancías”. En otra parte de su discurso dijo: “Es necesario dar más poderes (y menciona varias organizaciones)… para que las normas dictadas por la OIT no sean letra muerta” y luego remató “¿de qué sirve votar normas si después nadie cumple?… ¿de qué le serviría a la OIT seguir adoptando normas si estas no tienen ningún carácter obligatorio?... Una norma que no es obligatoria no es norma, es una recomendación, un consejo, una hoja que se lleva el viento, eso no cuenta, no sirve” (actas de la 98 Conferencia Internacional del Trabajo).

Quejas ante el Comité de Libertad Sindical (CLS)
El CLS fue creado en 1951 por la OIT, su objetivo fue examinar las quejas sobre violaciones de la libertad sindical, principalmente la aplicación de los convenios 87 y 98 sobre libertad sindical, negociación colectiva y demás convenios, respectivamente. En la actualidad el CLS sigue funcionando con un presidente y tres representantes de gobiernos, tres de los empresarios y tres por los trabajadores representados por la CSI, la confederación del señor Ryder, actual Director General de la OIT. La FSM no tiene representación.

El CLS una vez que recibe las quejas, estas son reenviadas a los gobiernos querellados para que respondan, estos pueden demorar el tiempo que quieran o responder parcialmente para seguir demorando. CLS demora otro tanto. Después de tantas vueltas, finalmente sus recomendaciones no se cumplen, por el contrario los gobiernos imponen más leyes antilaborales y antisindicales.

Conclusión
1. La estructura actual de la OIT está a gusto y medida de los poderes económicos y los gobiernos neoliberales. Los perjudicados son los trabajadores. Es necesario democratizar la OIT, no es posible que solo los países más ricos y el poder de las transnacionales impongan su orientación.

2. Es necesaria una reestructuración total de la organización a fin de que el tripartismo también pueda favorecer a los trabajadores. Gobiernos que violen convenios o no los hagan cumplir, no deben tener voto en la OIT. El actual tripartismo, tal como está, de nada les sirve a los trabajadores.

3. Debe acabar la hegemonía de la CSI en este organismo. La estructura de la OIT no permite en el Consejo de Administración la inclusión, dentro del grupo de los trabajadores, a la representación de la FSM, porque representa una posición distinta a la central de Guy Ryder.

Por tanto, si no hay democratización ni cambios en su estructura, la OIT está condenada a terminar siendo solo una estructura burocrática con buenas intenciones y nada más.

La OIT y el fracaso del diálogo social


Neoliberalismo. A raíz de la imposición de políticas neoliberales en las dos últimas décadas, las mismas que arrasaron con los derechos fundamentales de los trabajadores, como respuesta la OIT hizo un llamado al diálogo social, muchas cúpulas lo creyeron y orientaron a sus sindicatos en tal sentido, principalmente en la Unión Europea.


Latinoamérica. En Latinoamérica, el llamado diálogo social se desinfló rápidamente porque la mayoría de sindicatos constataron que los poderes económicos y los gobiernos serviles para aplicar las políticas neoliberales no dialogan con los trabajadores, simplemente las imponen.


Europa. En la Unión Europea, las cúpulas sindicales se enfrascaron tanto en el diálogo social, que la crisis los sorprendió “dialogando” y se les vino encima. No tuvieron más remedio que asumir su fracaso. Hoy los trabajadores europeos luchan por recuperar sus derechos recortados por los gobiernos conservadores y socialdemócratas.


Valentín Pacho
Ex Secretario General de la CGTP. Actual Secretario General Adjunto de la FSM.


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