Obama, en la senda de Bush

Podría atribuirse a los apuros electorales, por los que Obama seguramente habrá de pasar en los próximos meses, o a ciertas presiones intensas a las que está sometido, pero sus más recientes declaraciones sobre las relaciones entre EE.UU. e Irán hacen pensar que el presidente, ha abandonado el camino que parecía más apropiado para un premio Nobel de la Paz -si alguna vez llegó a marchar por él- y está avanzando a tambor batiente por el sendero de la guerra que con entusiasmo abrió su predecesor en la Casa Blanca.

| 27 marzo 2012 12:03 AM | Especial | 1.5k Lecturas
Obama, en la senda de Bush
TAMBORES DE GUERRA
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Si el nefasto Bush II despeñó al mundo por los precipicios de su “guerra global contra el terror”, de los que todavía no ha logrado recobrarse, todo parece indicar que Obama está planteando, muy imprudentemente, una nueva ecuación para la defensa de EE.UU. Proclama que está dispuesto a iniciar una guerra, simplemente para evitar que un remoto país, desde el que es imposible atacar a EE.UU., ni con sus medios actuales ni con los que previsiblemente pueda disponer en muchos años, prosiga su programa de desarrollo de energía nuclear.

Además, para mostrar su disposición a la guerra, no ha vacilado en recurrir a declaraciones que benévolamente podrían tacharse de bravuconadas, si no fuera porque expresan la opinión del Comandante en Jefe de las más poderosas fuerzas armadas del mundo: “Creo que hay que reconocer que en los últimos tres años he mostrado mi clara disposición a emprender acciones militares cuando creo que es a favor de los intereses esenciales de EE.UU., incluso aunque impliquen enormes peligros”.

Haciéndose eco de las opiniones de su jefe, el Secretario de Defensa se expresó así poco después: “No existe mayor amenaza para Israel, para toda esa región y naturalmente para EE.UU., que un Irán con armas nucleares. La respuesta militar es la última opción si todo lo demás fracasa. Pero que nadie se equivoque: si todo lo demás fracasa, actuaremos”.

Obama está ya actuando como Bush, cuando acusó a Sadam Husein de disponer de armas nucleares, exagerando sin límites la amenaza que éstas representaban; y está parodiando a la Secretaria de Estado del anterior presidente, que asustó un poco más a sus conciudadanos al decir: “Nuestro problema es que no estamos seguros de la rapidez con la que [Sadam] obtendrá esas armas. Pero no deseamos que los indicios se conviertan en el hongo de una explosión nuclear”.

Es sorprendente, por otro lado, y deja al descubierto la manipulación desarrollada en torno a este asunto, que ningún órgano internacional ni ninguna agencia implicada en la defensa de EE.UU. hayan podido confirmar fehacientemente la voluntad iraní de hacerse con el arma nuclear, y que no puedan aducirse pruebas concretas de que el régimen de Teherán está en camino de lograrlo. Además de otras suposiciones, no conviene pasar por alto la opinión del ayatolá Alí Jameini, el denominado “líder supremo” del país, que ha afirmado repetidamente que la posesión de armas nucleares es un grave pecado. En ese atrabiliario régimen teocrático, no se trata de algo baladí.

Todo esto recuerda a la campaña de desinformación y engaños que precedió al desencadenamiento de la guerra contra el terror en Afganistán y en Iraq. El presidente Bush anunció ante el Congreso que mediante aviones teledirigidos Sadam podría arrojar sobre las ciudades costeras de EE.UU. agentes agresivos químicos o incluso biológicos (citó el ántrax). Con esto y algunas otras mentiras bien elaboradas, se decidió iniciar una guerra basándose en conjeturas que luego resultaron ser no solo falsas, sino en gran parte absurdas.

La alusión de Bush a los aviones sin piloto como medio de ataque a un enemigo fue como el precedente de lo que ahora se ha convertido en la guerra favorita de Obama. Estos instrumentos aéreos de ataque, junto con las operaciones encubiertas de las fuerzas especiales, parecen haberse convertido en el eje de la nueva estrategia universal de Washington, la fórmula mágica para hacer sentir la voluntad de EE.UU. en todo el orbe.

Como también hizo Bush, Obama ha buscado la cobertura legal para sus desafueros: los asesinatos selectivos ejecutados a distancia desde las más de sesenta bases donde operan los drones de la CIA en todo el mundo. El fiscal general de EE.UU. ha declarado que el presidente “dispone de autoridad para matar a cualquier ciudadano americano, si él dictamina unilateralmente que es un peligro para la nación”.

Esta resbaladiza deriva de la Casa Blanca hacia el presidencialismo bélico no está muy lejos del modo personal y autoritario con el que en la 2ª Guerra Mundial dirigieron sus ejércitos, Stalin o Hitler (Churchill y Roosevelt tuvieron que esforzarse por convencer a los órganos políticos de las democracias que gobernaban), y aunque la comparación sea a todas luces exagerada, muestra un peligroso camino en el uso indiscriminado de la fuerza militar que anuncia un futuro cuajado de conflictos.



¿Pospondrá Israel el ataque a
Irán hasta después de las elecciones?
La Casa Blanca ha dicho al The Sunday Times que Obama presionó a Netanyahu para posponer un ataque de Israel contra Irán y sus supuestas instalaciones nucleares hasta después de noviembre, agregando que el presidente “podría visitar Israel en el verano.”

Israel solo atacará las instalaciones nucleares iraníes en septiembre o después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre, ha dicho un funcionario de la Casa Blanca al británico Sunday Times, tras una reunión entre el Primer Ministro Benjamín Netanyahu y el presidente de EE.UU., Barack Obama, la semana pasada.

Según el informe, Obama se ha tomado las advertencias de Israel sobre un posible ataque a Irán, muy en serio. La fuente de Washington agregó que el presidente “puede visitar Israel en el verano para tranquilizar a los israelíes de que el compromiso de EE.UU. para defender a Israel es inquebrantable y así frustrar un ataque en otoño si es posible.”

Obama insistió en que cualquier ataque a Irán se debe posponer hasta después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre, posiblemente incluso hasta la próxima primavera. La fuente reveló que Netanyahu accedió a retrasar el ataque, pero deseaba saber hasta cuándo. “La pregunta es cuánto tiempo”, habría dicho él.

La fuente de la Casa Blanca agregó que Netanyahu presentó una serie de demandas que Irán debe cumplir con el fin de evitar un ataque israelí, incluyendo la transferencia de 150 kilogramos (330 libras) de uranio enriquecido a un tercero, deteniendo el proceso de enriquecimiento en el sitio Fordow cerca de Qom y cesar cualquier tipo de enriquecimiento más allá del 3,5% necesario para la generación de energía.

La fuente informó de que el asesor de Seguridad Nacional de Israel, Yaakov Amidror, presentó a la administración de los EE.UU. y a los militares los nuevos datos de inteligencia acerca del programa nuclear de Irán. Los resultados incluyeron el “Proyecto 111”, para desarrollar una ojiva de misiles balísticos intercontinentales y llevar a cabo a gran escala experimentos de alto poder explosivo, informó el Sunday Times. Amidror también señaló que un experto ruso en Teherán, había participado durante los últimos seis años en ayudar a desarrollar el programa nuclear de Irán.

Israel rechazó las afirmaciones estadounidenses de que cualquier orden de la autoridad del Líder Supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, para desarrollar una bomba nuclear no tardaría en llegarles a ellos.

En la reunión, un funcionario israelí dijo a los estadounidenses: “No van a saber de antemano de esa orden, no lo sabremos, y probablemente Alá mismo no lo sabrá. El tiempo en que lo sabremos a ciencia cierta será cuando nos despertemos con una prueba nuclear”.

Fuente: http://www.ceipaz.org/


Alberto Piris
Ceipaz


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