Nueva historia del Perú

Marcel Velaochaga tiene una mirada siempre diferente de la historia del Perú. Sus obras se caracterizan por mezclar tiempos, realidades, significados, haciendo de su lectura una cuestión más de sensaciones intensas que de fríos raciocinios.

| 26 febrero 2012 12:02 AM | Especial | 3.7k Lecturas
Nueva historia del Perú
(1) “Los funerales de Atahuallpa (cover)”, 2005. El pintor tiene en Francisco Pizarro a su nueva víctima pictórica. (2) Marcel Velaochaga con Abimael Guzmán y Mario Testino.
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De izquierda a derecha puede verse a una mujer senderista en la cárcel de Canto Grande; otra que aparece en las fotos de prensa sobre la matanza de Lucanamarca; un niño que fotografió el “Chino” Domínguez; un personaje de Guamán Poma de Ayala; dos personajes del cuadro original “Los funerales de Atahuallpa”, de Luis Montero; una señora, en blanco y negro, durante la matanza de Pomatambo; un policía de los años 70, imagen de la prensa, durante el paro de 1978; la imagen de un grabado del pintor Félix Revolledo (acusado, sin haberse probado, de senderista), que era de la Escuela de Bellas Artes y que murió en la matanza de los penales en el primer gobierno del expresidente peruano Alan García; una imagen del cuadro “El repase”, la que protege al soldado peruano, y que el pintor Marcel Velaochaga recuerda de las láminas que utilizaba en el colegio, cuando pequeño; un soldado estadounidense de la Guerra del Golfo; el papa Benedicto XVI con la cabeza del “Che” Guevara en las manos; un cuadro de Roy Lichtenstein; el líder senderista Abimael Guzmán, tomado de una foto en la que está viendo a su esposa muerta; un “cachaco” y un personaje (cabeza) de Rembrandt que se llama “Lección de anatomía”; un personaje de un cuadro anterior del autor (Velaochaga) que tiene como cabeza una cabeza clava con la que alude al operativo Chavín de Huántar, tras la toma del MRTA de la Embajada de Japón a fines de los 90; una señora de las fotos de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación que está viendo el cadáver de un familiar muerto; el tristemente célebre y sanguinario “Comandante Camión”; un militar boliviano señalando el cadáver del “Che” Guevara muerto, en una foto de prensa; el español Francisco Pizarro, a la cabeza de Atahuallpa, que yace como el cuadro original; un policía o militar; otro español, Diego de Almagro; el perro de “Las Meninas” de Velásquez, y, al final del cuadro, el mismo Marcel Velaochaga.

FUNERALES DE ATAHUALLPA
Esa es la descripción de los integrantes de “Los funerales de Atahuallpa (cover)” del pintor Marcel Velaochaga, que se basó en el original “Los funerales de Atahuallpa”, de Luis Montero, para hacer su “remake” con íconos de la idiosincrasia peruana y universal. Un “cover” es una imitación, en música; Velaochaga, antiguo tecladista del grupo roquero “Voz Propia”, utiliza esta palabra para la pintura, extrapolando significados entre artes distintas.

Otro de sus cuadros, bastante llamativo, es “El repase”, que recuerda de las láminas escolares, en el que se ve a un soldado chileno “repasando” con su bayoneta a los soldados caídos en la guerra entre Perú y Chile; un cuadro de Ramón Muñiz, recuerda. Pero “El repase” de Velaochaga es una reinterpretación de la fotografía que recorrió el mundo en la que se ve al expresidente Alberto Fujimori (actualmente preso por delitos contra los Derechos Humanos) caminando entre los cadáveres de los ejecutados en la Operación Chavín de Huántar, en la Embajada de Japón. Velaochaga transporta al soldado chileno al lugar de Fujimori, en su pintura, creando así una multiplicidad de significaciones que abarcan dos finales infelices de nuestra historia (una guerra externa y otra interna).

En el cuadro “Mario Testino, fotógrafo peruano”, se ve a Abimael Guzmán (en un cuadro) y el internacional Mario Testino (posando como autor de la foto), mezclando dos realidades distintas de una misma época. “Testino es una especie de símbolo Marca Perú, una cosa así”, dice Velaochaga, “y el otro tío es peruano porque nació acá. Fue como enfrentar dos realidades distintas, y ser irónico, como si él hubiera tomado la foto”.

LA MEZCLA
Marcel Velaochaga comienza a pintar este tipo de temas en el año 2000, más o menos. La mayoría de esos bocetos viene de su etapa de estudiante en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima. El proceso parte con una imagen. “Por lo general es una imagen que la tengo en la cabeza, que la vi y la recuerdo. A partir de eso empiezo a construir una historia. Antes hacía los bocetos a mano. Ahora, la computadora es una herramienta importante”.

Libros, láminas, fotos de prensa, videos son la materia prima con la que trabaja, e investiga. Así construyó sus conocidos cuadros de las series “Living in Peru” y “Machu Pictures”. Ahora trabaja una serie sobre Francisco Pizarro, en base a un cuadro de Daniel Hernández, donde se ve al español en un caballo con su armadura. Velaochaga, fiel a su estilo, traslada la misma imagen de Pizarro a diferentes épocas y lugares. Sus cuadros son “collages” como “fotomontajes” actuales.

En su serie “Machu Pictures”, su irreverencia roquera lo llevó a trasladar a personajes como Los Simpson, Indiana Jones cual Hiram Bingham y un astronauta con su bandera clavada al piso, por ejemplo, a la Ciudadela Inca. El mensaje es implícito.

Marcel Velaochaga Jiménez (Lima, 1969) estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes entre 1989 y 1995. Trabajó en “El Peruano” (a inicios de los 90) como ilustrador del suplemento “La Revista”. Mantuvo de lado un tiempo la plástica para dedicarse a tocar en el grupo “Voz Propia” hasta el año 2000, en que quiso dedicarse de nuevo a pintar. Buena elección.


Marco Fernández
Redacción

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