Murales para el tiempo

Seis son los lugares en Lima donde podemos admirar los murales de este gran artista: En el vestíbulo del primer piso del edificio donde funciona actualmente el Ministerio Público, en la quinta cuadra de la avenida Abancay. Allí se encuentra el gran fresco de 96 m2, (6 m. de alto por 16 de largo) llamado “La construcción del Perú”, pintado en 1954 y que mereció el Premio Nacional de Cultura “Ignacio Merino”.

| 13 setiembre 2009 12:09 AM | Especial | 6.6k Lecturas
Murales para el tiempo
Obras del gran muralista Teodoro Núñez Ureta son considerados Patrimonio Cultural de la Nación. Algunos no están adecuadamente preservados.
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Para el crítico de arte y escritor Luis Enrique Tord, se trata de “la composición más intensa, enérgica y preñada de sabios equilibrios y matemáticas tensiones de su obra muralística. En ella ha distribuido en ágiles líneas los perfiles de la costa, la sierra y la selva, en que trabajadores efectúan diversas tareas. En la parte central los bloques de piedra que sostienen unos fuertes constructores y en la parte baja una pareja cosechando amorosamente el trigo dorado; constituyen un eje hermosamente logrado en que se complementan las exigencias del mundo moderno, todo pujanza, precisión y fuerza, y el universo campesino entregado al cultivo atento, silencioso y tradicional de la tierra”.

En el amplio salón de espera de lo que fue el Ministerio de Educación, en el Parque Universitario, se encuentra el gran fresco “Historia de la Educación”, el más extenso mural realizado por Núñez Ureta. Mide 3.10 m. de alto por 35 m. de largo. Fue trabajado durante ocho años, de 1955 a 1963. El tema es el proceso de la educación en el Perú. “En esta obra -comenta Tord- se suceden numerosas escenas que confluyen en la imagen central de un niño que recibe el resultado del esfuerzo, los combates y sacrificios del pueblo por edificar, a través de la instrucción, a un ciudadano útil. Este personaje se encuentra sobre un campo de labranza cruzado por surcos. Su cuerpo es sostenido por una mujer que parece surgir de la tierra que lo ha fecundado. Es importante notar en este mural, la presencia del escritor y educador José María Arguedas”.

En el Panteón de los Próceres encontramos otro mural de Núñez Ureta, en el que se ve a un grupo de combatientes enarbolando la bandera peruana. Fue realizado en 1971 por encargo de la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú.

En el Banco Continental de San Isidro, exactamente en República de Panamá 3055, admiramos los murales, óleos sobre tela, la “Mesa Callejera” y “Mercado Popular” pintados en 1963, y en la rotonda de la segunda planta del edificio de la municipalidad de Miraflores existen dos murales realizados en 1960, donde el pintor recrea aspectos característicos del distrito de Miraflores. En las ciudades de Arequipa y Tacna existen otros valiosos murales de nuestro artista.

Teodoro Núñez Ureta nació en Arequipa, en abril de 1912 y murió en Lima hace 21 años, el 26 de mayo de 1988. Fue un artista pleno. Con igual sensibilidad, lucidez e inteligencia abordó la pintura, la creación literaria, el verso, el periodismo, la palabra hablada y el ensayo. La característica definitiva de su obra fue la consecuencia, esa feliz y muchas veces olvidada correspondencia entre la conducta y los ideales que se defienden.

Este arequipeño que caminó porfiando su tiempo, supo hacer de sus días una constante vocación y voluntad creativa. Lima conoció largamente de su presencia. Ahí están los testimonios de su paso por la dirección de la Escuela Nacional de Bellas Artes y de su fuerza creativa que dejó impresa en los murales, muchas veces confundidos en la infinita maraña que día a día teje la gran ciudad.

Antonio Muñoz Monge
Colaborador


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