Más de un error en el caso MBL

Destacados juristas muy lejanos de la defensa de Martín Belaunde Lossio han comenzado a plantear, a partir de haberse hecho efectiva su extradición, la posibilidad de que se compruebe que carecen de sustento las imputaciones que se le hacen, referidas al caso “la centralita”, único judicializado –los otros están en investigación y sustentado esencialmente en dichos de terceros. Ello es motivo para un recuento del caso y de su manejo por los operadores de justicia y otros factores, como el de la presión de la prensa.

| 03 junio 2015 12:06 PM | Especial | 6.1k Lecturas
Más de un error en el caso MBL
Más de un error en el caso MBL
Por: Arturo Belaúnde Guzman
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Resulta por demás evidente y verificable que los fiscales y jueces de Chimbote, bajo una intensa presión política mediática (que los arrinconó en la alternativa de acusar y mandar a prisión preventiva o ser supuestamente cómplices de la corrupción) pusieron en un mismo saco a todas las personas presuntamente implicadas en el caso; sin diferenciar grados de participación y, peor aún, sin respetar el principio constitucional de la presunción de inocencia, conquista de la civilización que debiera haber dejado atrás el linchamiento en todas sus modalidades.

El principio de que todos son inocentes mientras no se demuestre lo contrario con evidencias sólidas y objetivas, de ninguna manera ha prevalecido en el caso MBL, pues transcurrido un año de las imputaciones en su contra, nadie ha mostrado pruebas de que hubiera cometido algún delito.

Fue en ese contexto de mala justicia que MBL, ante la prisión preventiva de 18 meses que le fue aplicada, prefirió pasar primero a la clandestinamente y luego salir del país, para tratar de refugiarse en Bolivia; ante lo cual el gobierno tramitó un pedido de extradición, no para que sea juzgado, porque no tiene juicio abierto ni evidencias que lo ameriten, y el gobierno boliviano incurrió en el error de no resguardar debidamente el lugar de la detención domiciliaria de MBL, lo que dio lugar al supuesto y negado secuestro o a la fuga, con el desenlace que todos conocemos.

Solo queda esperar que la justicia trate el caso con estricto apego a la legalidad, exigiendo pruebas que demuestren que ha incurrido en el delito que se le imputa, y no ceda a los afanes de procuradores y fiscales cuya tarea es reunir evidencias probatorias y de ninguna manera especular y ejercer presión sobre los tribunales solo para “ganar el caso” y meter presos a los acusados.

Indudablemente será difícil un juicio justo, habida cuenta de que se desarrollará bajo la encarnizada presión mediática, con los medios de comunicación convertidos en policías, fiscales y jueces, pues hasta sentencian a los objetos de su animadversión y muchas veces hacen el papel de verdugos; todo ello alejado del verdadero rol de la prensa en una sociedad democrática.

Arturo Belaúnde Guzman

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