¿Maras en el Perú?

En materia de políticas públicas, es importante reconocer y comprender los problemas en su real dimensión, para que las decisiones que se tomen sean las más adecuadas. En contraste, los contextos de gran temor, o incluso de pánico, pueden apresurar y acrecentar la demanda popular por medidas proporcionalmente adecuadas a esos sentimientos y no a la situación real, lo que suele ser contraproducente.

Por Diario La Primera | 02 setiembre 2012 |  2.8k 
¿Maras en el Perú?
Todo indica que los “maras criollos” son solo imitadores.
ANÁLISIS

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INTELIGENCIA

Fuentes de la PNP consultadas por IDL-SC aseguran que, en el Perú, la evidencia obtenida a partir de labores de inteligencia y de las detenciones de los siete supuestos miembros de la MS13 durante las últimas semanas en el Callao permite descartar que la MS13 se encuentre en proceso de instalación en nuestro país.
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En las últimas semanas, diversos medios locales han dado cobertura con particular interés al asunto del pandillaje en el Perú, y han señalado con cierta seguridad que algunas de las personas detenidas en el Callao pertenecen a la pandilla Mara Salvatrucha 13 (MS13) de El Salvador, pues llevaban tatuajes con esa denominación y ejercían prácticas de violencia similares a las que suele practicar esa pandilla.

Al mismo tiempo, tales medios han difundido información sobre la naturaleza de la MS13, el impacto de sus actividades de violencia y delincuencia, así como su extensión en distintos países de Centroamérica. La cobertura mediática del tema podría generar en la población el temor a que se esté instalando en nuestro país una pandilla directamente vinculada a la MS13.

En líneas generales, el origen de las maras se remonta a mediados de la década de 1960, cuando llegaron a la Calle 18 de la ciudad de Los Ángeles, California, hijos de inmigrantes mexicanos. Veinte años después, a principios de los años 1980, se estima que un millón de centroamericanos emigraron a los Estados Unidos, a las zonas metropolitanas de Los Ángeles, y que se convirtieron pronto en los marginados entre los marginados.

TREGUA
Desde 1988, más de 300 mil salvadoreños fueron repatriados (el 40% de los deportados serían pandilleros), como parte de una intensa política de deportación implementada por los Estados Unidos. Se calcula, además, que las maras tienen hoy más de 150 mil miembros activos entre EUA, El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y México. Además del gran impacto de los homicidios (se atribuye a las pandillas más del 50% de ellos), es relevante comprender la magnitud del tema maras en El Salvador en lo que concierne a su poder de convocatoria en los medios y en la agenda política.

En marzo del presente año entró en vigencia una tregua entre las pandillas MS13 y Barrio 18, impulsada por el gobierno con el respaldo de la Iglesia católica, a partir de la cual se han reducido los homicidios en ese país de 14 a menos de 5 diarios.

Sin calificar o estimar las probabilidades de éxito de tal medida, ambas pandillas tendrían la intención de que la tregua sea el inicio de un proceso de pacificación permanente. Según han manifestado sus líderes en el comunicado conjunto suscrito el 19 de marzo del 2012, “reiteramos a toda la sociedad que si bien hemos sido parte del problema les pedimos se nos permita hoy ser parte de la solución, para lo cual requerimos del apoyo de toda la sociedad y del Estado para llevar a feliz término, con la ayuda de Dios, este proceso”.

SIN RASTROS EN EL PERÚ
Fuentes de la PNP consultadas por IDL-SC aseguran que, en el Perú, la evidencia obtenida a partir de labores de inteligencia y de las detenciones de los siete supuestos miembros de la MS13 durante las últimas semanas en el Callao permite descartar que la MS13 se encuentre en proceso de instalación en nuestro país.

De hecho, hasta la fecha no ha sido posible para la PNP encontrar indicios en ese sentido. Lo que se ha podido ver en los medios locales es a miembros de las típicas pandillas y bandas delictivas pequeñas locales que han adoptado características similares a las de la MS13, probablemente con la finalidad de generar temor entre sus contendores en el marco de la disputa por el control de espacios en la calle.

Ello coincide con la opinión de expertos como la socióloga Lucía Dammert, quien ha señalado al respecto, considerando la complejidad del contexto en que se formaron las maras durante las últimas décadas, que “es un fenómeno difícilmente trasladable”, opinión que compartimos.

Ahora, el hecho de que en nuestro país haya delincuentes y pandilleros copiando las formas de actuar de las maras, con el mismo grado de violencia, constituye un problema muy serio, respecto del cual es preciso que nuestras autoridades tomen oportunamente las medidas más adecuadas para combatirlo, lo que requiere, para empezar, que éste no sea sobredimensionado.


La captura de “Candy” y sus alardes dieron pie a especulaciones.

EL SALVADOR
Así marcha la negociación
Las dos principales pandillas delictivas de El Salvador y el gobierno han intercambiado ya los puntos para discutir el fin de dos décadas de violencia criminal, mientras grupos claves de la sociedad aparecen hostiles a la apertura de una negociación al respecto.

Los líderes de la Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, presos en distintas cárceles del país, fueron los primeros en mover ficha al dar a conocer al gobierno del centroizquierdista Mauricio Funes los temas a incluir en una agenda negociadora.

Públicamente, el gobierno rechaza aún la posibilidad de sentarse a dialogar con las “maras” (pandillas), principalmente por las implicaciones que pudiera acarrearle una iniciativa con poca receptividad entre la población, estiman analistas consultados por IPS.

Pero ha hecho llegar también la lista de temas que deberían abordarse, en lo que se define como segunda fase para la pacificación delictiva salvadoreña, por ahora preliminar e indirecta, pero con facilitadores en ambos lados.

Las dos maras acordaron en marzo un cese de hostilidades entre ellos y contra personal de la policía, del ejército y civiles. Desde ese mes, los homicidios en este país de 6,2 millones de habitantes, hasta entonces uno de los más violentos del hemisferio, se han reducido drásticamente, al caer de entre 12 y 14 diarios a cinco o seis.

“Creemos que el proceso va marchando, aunque hay barreras, hay obstáculos, hay personas y entidades opuestas a este proceso”, dijo a IPS el líder de una de las dos facciones del Barrio 18, Carlos Mojica, partícipe en las negociaciones preliminares e indirectas con el gobierno desde la cárcel donde está preso, cerca de la capital.

LOS MEDIOS
Las maras fueron creadas en Estados Unidos por salvadoreños que huyeron de la guerra civil en los años 80. Cuando muchos miembros fueron deportados, reclutaron adeptos entre jóvenes sumergidos en la pobreza y la marginación y las pandillas derivaron en grupos violentos, dedicados a la extorsión, el secuestro y el tráfico de drogas.

Los medios de comunicación locales, mayoritariamente conservadores, actúan de caja de resonancia del rechazo hacia la negociación del gobierno con las pandillas, al igual que la mayoría de los integrantes del unicameral Congreso legislativo, claves para acoger algunas propuestas de los pandilleros.

No está claro el papel del gobierno en la tregua entre las dos pandillas, pero hay coincidencias en que tuvo un papel facilitador y, de hecho, en marzo se produjeron traslados de líderes pandilleros a cárceles de seguridad media, que los analistas consideran parte del proceso que ayudó al acuerdo.


Francisco Berninzon
Revista Ideele
Referencia
Propia



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