Manos prodigiosas

Lo recordamos tocando huaynos, huayllachas, yaravíes, con la pasión de la entrega en el charango, la guitarra, el piano, en su casa de Aljovín 320, a una cuadra del Palacio de Justicia, donde tenía que caminar por sus pasadizos sórdidos, entre corbatas y ternos, que vestían sus mismos paisanos abogados con las ínfulas de todos poderosos de un cuarto de hora.

| 24 enero 2010 12:01 AM | Especial | 6.5k Lecturas
Manos prodigiosas
El Cholo Teves, como suele ser cariñosamente llamado, tiene manos benditas, con las que hace maravillas como legendario “huesero” y como eximio charanguista.

Más datos

Son muchos los casos que han dado crédito y prestigio a Teves.
6531

Qué hacía este músico romántico y rebelde sin charango y guitarra en las manos, sin un sentido huayno a flor de piel, sin su quechua galopante. Hace 32 años, el Colegio Médico de Lima le inicia un juicio alegando “ejercicio ilegal de la medicina en agravio del Estado”. El juicio duró cuatro años. Después de interminables interrogatorios y visitas oculares a su casa y al certificar que Roberto Teves no operaba, no practicaba la cirugía, fue absuelto.

Roberto Teves es tenido como “huesero” en el habla y consideración popular. En el amplio campo de nuestra medicina folclórica está muy comprometido este conocimiento que tiene cientos de años de ejercicio. Teves cura afecciones a los tendones, articulaciones, huesos por medio de la dígitopuntura ( tratamiento con la postura de las yemas de los dedos). A diario una numerosa clientela lo visita en su casa, en la antigua quinta Corazón de Jesús.

Teves ha heredado la práctica y el instinto gracias a que desde niño, estuvo cerca de esta costumbre viendo el tratamiento en la sabiduría de sus mayores, haciéndose con el tiempo autodidacta. Sus manos tienen fuerza y delicadeza, auscultan misteriosamente el cuerpo hasta dar con el mal.

Un nuevo paciente
Hace unos días llegó a su consultorio el niño Jander Segura Ramos, de 12 años, acompañado de su padre y hermana. Lo llevaron cargado, pues no podía caminar. Llegaba de Cajamarca, del distrito Conchán, donde Jander sufrió un accidente, cayó de espaldas a una acequia, dislocándose la rodilla. Lastimosamente días después sufrió otra caída y se dañó la cadera.

Es llevado a la capital provincial, Chota, para ser atendido, y luego a la ciudad de Chiclayo, sin ningún resultado. En octubre del pasado año llega a Lima y es internado en el Hospital del Niño, donde le hacen una radiografía de la rodilla, una tomografía y una resonancia magnética de la cadera, y luego al Hospital San Juan de Dios. Su padre dice que en ambos nosocomios le indican que no hay otra salida que operarlo.

Manos que curan
La señora Trinidad Villacorta, antigua paciente de Teves, aconseja que lleven a Jander a ver al “huesero”, que inició de inmediato un tratamiento que duró mes y medio. El aplomo, la confianza y la valentía de Jander ayudaron mucho a la entrega de Roberto Teves, maestro de la medicina tradicional con más de treinta años de práctica. Son muchos los casos que han dado crédito y prestigio a Teves. Pasan los días y el joven paciente Jander logra asentar las plantas de los pies con seguridad y caminar todavía algo inseguro.

Durante el tratamiento ,Teves y su paciente conversan, de igual manera lo hace con sus familiares. Jander va adquiriendo confianza. Su conversación es más fluida, ha desaparecido el rictus de dolor y nuevamente aflora a su rostro, una tímida sonrisa, y poco a poco sonríe pleno.

-Ya ves Jander, le dice Roberto Teves, le has ganado al dolor, a tu accidente, ahora nuevamente la cadera es tuya, ¿no es así Jander? El adolescente ríe de buena gana y le alarga la mano de agradecimiento y felicidad, caminando por la sala del consultorio, primero como queriendo reconocer sus pasos y luego más seguro, como siempre caminó. Sin embargo, no está del todo recuperado. A decir de Teves falta un cuarenta por ciento. “Lo que hemos logrado es que camine, esto es muy importante, aparte del mal físico está la recuperación psicológica, la recuperación de su seguridad de que no va ha tener secuelas y poco a poco, siguiendo la terapia, irá logrando su plenitud”, dice Teves. Jander ha retornado a su natal Cajamarca, con la seguridad de haber salido de la oscuridad y la fatalidad.

Habla el maestro
Satisfecho, Roberto Teves se presenta orgulloso: soy huesero, un doctor andino, sin título, a mucha honra, porque los hueseros existen en toda la serranía del Perú, donde no hay hospitales, y se dedican a curar a la gente pobre. Yo curo con hierbas medicinales, con grasa de animales, con vendas y entablillados, con cataplasmas o con linimientos, para desinflamar y con masajes.

¿Cómo aprendió? Yo veía cómo curaban. Recuerdo que una vez mi mamá se dislocó el tobillo y yo vi cómo una señora vino a hacerle masajes y a prepararle los Primero hay que ver si en la parte afectada están hinchados los nervios o tendones. Si es así, hay que preparar el emplasto. Y recién una vez que la inflamación ha bajado se pone el hueso en su sitio. Si no, uno puede causar más daño. Con la cataplasma, en unos días baja la hinchazón. También soy especialista en desviaciones a la columna, que es lo más difícil. A veces una caída produce subluxaciones que no salen en las radiografías.

La música, su otra pasión
Conocido en el ambiente del folclore andino, talentoso charanguista, ha inventado una nueva nota andina para el charango, patentada en la Biblioteca Nacional en el año de 1996. Además, en 1986 fue protagonista de un documental “El Hombre que llegó de Coracora”, que narra las vicisitudes de los migirantes a la gran Lima. Es un personaje familiar para el periodismo, pues trabajó en los talleres del diario “Expreso” durante 29 años. Ahí salvó la vida del periodista Paco Moncloa, al aplicarle un rápido torniquete cuando se desangraba por haberle arrancado un brazo la rotativa del periódico. ¿Quiénes son sus clientes? Personalidades como Raúl García Zárate, Rosita Salas “La Alondra del Perú”, Edwin Montoya “Puquiano de Oro”, Walter y Julio Humala; el juez José Santos Chichizola y otros. Atiendo a gente de toda condición social. A veces hay gente muy humilde. Yo no puedo ser metalizado, tengo que ser consciente conmigo y con el pueblo.

Antonio Muñoz Monge
Colaborador

Loading...


En este artículo: | | | | | | | | | | | | |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD