Lucha en el Sahara

Aunque millones de kilómetros nos separan, aparte de costumbres, religión y gran desconocimiento, son también muchas las similitudes que unen al Perú con el pueblo Saharahui del Sahara Occidental en el noroeste del Africa, que desde hace años lucha por el anhelo universal de independencia y libre determinación. En esa perspectiva y como parte de su periplo por diversos países se encuentra en Lima Hach Amed, ministro para América Latina.

Por Diario La Primera | 22 ago 2010 |    
Lucha en el Sahara
(1) El diplomático saharaui desea estrechar relaciones con el Perú. (2) García estableció relaciones en su primer gobierno. (3) La mujer Saharahui también en lucha.
Diplomático de la República Saharai visita el Perú y plantea restablecer relaciones diplomáticas.

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Mujeres libres, sin burka

Por la cultura musulmana que caracteriza al pueblo saharahui, se cree que sus mujeres viven una situación similar a la de las clásicas colectividades árabes, donde la mujer es marginada. Hach Amed se apresura en negar que sea asÑ “No, nada que ver, la mujer Saharahui es libre y, es más, participa activamente en la toma de toda clase de decisiones, además de ser vanguardia de la lucha por la independencia. Por ejemplo tenemos prohibido el uso del velo y mas aún de la burka”.

El ministro explica que en el Sahara Occidental la poligamia ha sido y sigue siendo muy poco aceptada y las chicas y chicos pueden elegir o rechazar con quien casarse y que si bien el criterio de los padres es importante no es determinante.

Lo que es duro para las mujeres saharauis son los maltratos que sufren a manos de los marroquíes, que han ocasionado la muerte de varias de ellas. “Muchas que se han resistido a la ocupación han sido violadas y luego brutalmente asesinadas. En las cárceles hay algunas que llevan ya 10 años de cautiverio y las que salieron sufren enfermedades físicas y psíquicas”, informa un portal sobre la lucha saharahui.

A simple vista se confunde con cualquier poblador mestizo peruano y es que como lo explica el diplomático, sus raíces son africanas, árabes y latinas. Los españoles mantuvieron el Sahara Occidental como colonia hasta 1975, de ahí su fluidez al hablar castellano.

En su estadía en Lima el ministro logró conversar con autoridades del poder legislativo y otras instancias estatales y no gubernamentales, no solo para exigir solidaridad con su causa sino principalmente para pedir el restablecimiento de relaciones diplomáticas que fueron suspendidas durante el fujimorato. El Perú es uno de los pocos países latinoamericanos que no tiene vínculos oficiales con la República Árabe Saharaui Democrática, la que fue reconocida en 1984 durante el gobierno de Fernando Belaúnde y dos años después el primer gobierno de Alan García estableció relaciones con esa república.

Como sucede en los últimos años con ciertas potencias que anhelan y ocupan territorios por la sed de riquezas, en los 284 mil kilómetros cuadrados de Saharaui hay fosfatos, uranio, hierro, gas natural y petróleo. Y al igual que en el Perú un gran banco de peces y otras especies marinas a lo largo de sus mil kilómetros de costa.

El reino de Marruecos ocupa una gran extensión del Sahara Occidental, otra porción llamada zona liberada esta en manos de un gobierno republicano democrático de la RAS liderado por el Frente Polisario. Un gran grupo de saharauis viven en campamentos ubicados en la vecina Argelia y otro en Mauritania.

Represión y marginación
“Lamentablemente los que viven en la zona ocupada por Marruecos, donde se vive en una monarquía feudal, son no sólo marginados sino permanentemente hostilizados por exigir nuestra independencia. A los enjuiciados y torturados, se suman 500 desaparecidos y 50 presos políticos, a tres de los cuales se pretende condenar a muerte por haber tenido la osadía de viajar a la zona liberada y regresar, para todos ellos pedimos la solidaridad internacional” explica Hach Amed.

El movimiento de liberación del Sahara Occidental ha logrado que la mayoría de países reconozca lo justo de su causa y manifieste abiertamente su solidaridad. Incluso figura en el Comité de Desconolización de la Organización de Naciones Unidas como el último territorio africano en esa situación colonial. La Corte Internacional de Justicia de La Haya dictaminó en octubre de 1975 que el territorio saharaui nunca formó parte de Marruecos antes de la presencia colonial española.

“Lo que exigimos desde hace años a la ONU es que obligue a la realización de un referéndum, se realizaron intentos, pero por hechos fraudulentos no se llevaron a cabo impidiendo que sea el pueblo quien decida su destino, Marruecos sabe que en una consulta el pueblo votaría por su independencia”, refiere Hach Amed.

Precisa seguidamente que todos los países de la región fueron colonias o protectorados de potencias europeas, “todos menos el Sahara occidental llevan años construyendo su futuro, no podemos ni debemos ser la excepción a la regla general. Marruecos parece optar por el retorno de los tiempos de la injuria, de la violencia, de las reivindicaciones territoriales basadas en la historia antigua, es un error trágico cuyas consecuencias la estamos pagando muy caro”.

Denis Merino
Redacción

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