Los que partieron

Los padres de los jóvenes no pueden dejar de imaginar como serían sus hijos en la actualidad. “Mi Milagritos ya sería abogada y empresaria, estudiaba derecho en la Universidad Católica y a la vez formó una pequeña industria de productos a base de nutrientes andinos y amazónicos. Era muy activa y tenía muchos proyectos para más adelante”, recuerda Roberto Valverde mientras contempla las fotos de su amada hija ubicadas en diversos ambientes de su casa miraflorina.

Por Diario La Primera | 22 jul 2012 |    
Los que partieron
El Poder Judicial no ha dado la talla en este caso. Los culpables siguen impunes.
JUVENTUD ARRANCADA

Otra vida trunca fue la de Vanessa, de 21 años, quien, al igual que su padre, Leopoldo, y su famoso abuelo, Baltazar Caravedo, se preparaba para escudriñar el alma humana y aliviar los males de la mente.

Estudiaba psicología y tenía planeado casarse con su enamorado, Ricardo Valdivia, administrador de empresas y quien murió con ella. El padre asegura que la falta de justicia impide reparar en algo el dolor y hace más difícil el duelo.

HERMANOS
El hogar de los Bugosen nunca será igual que antes de la tragedia. Los esposos perdieron a dos hijos, uno médico y el otro periodista. Este último había llegado esa noche del extranjero.

Por su parte, los esposos Majluf Tomasevich habían cifrado sus esperanzas en su hijo Eduardo. Tenían la seguridad que protegería a su hermano autista si en algún momento ellos faltaran. El padre lucha desde hace siete años contra el cáncer y junto a su esposa, se lamentan de la desgracia de no tenerlo y de una justicia esquiva.

Silvia de la Flor Icochea, hija de padres médicos, había sido elegida primero campeona nacional de marinera limeña, después como reina de la marinera norteña y meses antes de perder la vida como “Flor de la Canela”.

Trabajaba como secretaria en el Centro Internacional de la Papa y tenía entre sus planes estudiar derecho para defender nuestros productos agrícolas. Gran amiga de Verónica Delgado Aparicio Villarán y de su enamorado, Jorge Diez Martínez, los tres partieron juntos. Su padre Manuel de la Flor ha escrito en su memoria hermosos poemas.

NOVIOS
“Los responsables del incendio de la discoteca Utopía, tuvieron una actitud sicopática e irresponsable, lo que ha sido probado hasta el hastío en el expediente. Jueces y fiscales encargados de sancionar a los delincuentes y defender a los ciudadanos, lejos de asumir su rol, se coluden con los sicópatas y, en una reacción similar a la de aquellos que desprecian la vida de nuestra juventud, consideran que todas sus acciones irresponsables fueron producto del azar y no de la irresponsabilidad”, reflexiona.

Quienes conocieron a Guillermo Vilogron Gaviria y Marissa Alfaro cuentan que era envidiable y poco común su amor, que nació en las aulas del colegio María Reyna para seguir en la Universidad de Lima donde estudiaron administración de empresas. Laboraban en Telefónica y siempre estaban juntos. Así los encontró la muerte en Utopía.

Ruth de De La Llave perdió a su hijo Flavio y meses después a su esposo Enrique quien enfermo del corazón después de la muerte de Flavio. “Sufría mucho por lo sucedido”, anota.

Lo mismo sucedió con Laura Cogorno quien perdió a su hija Daniela Feijoo. Con la idea de encontrarse con sus hijos fallecieron también Francisco Ochoteco, Arnaldo Burstein, los esposos Felipe Lecca y Leonor Fuentes de Lecca y Roberto Belmont.


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