Los mayas y el fin (necesario) de un mundo

Los zapatistas hacen política con la astrología (y viceversa), cuando escogen las fechas: el primero de enero de 1994, cuando se dieron a conocer al mundo tomando en armas cinco ciudades del sureste de Chiapas –San Cristóbal de Las Casas, Altamirano, Las Margaritas, Palenque y Ocosingo– coincidía con la entrada en vigor del tratado de libre comercio entre México, EUA y Canadá, que se reveló una sentencia de muerte para el campo mexicano.

| 07 enero 2013 12:01 AM | Especial | 4.2k Lecturas
Los mayas y el fin (necesario) de un mundo
SOBRE LA POLÍTICA CON ASTROLOGÍA
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Y el 21 de diciembre de 2012, día de cierre de un ciclo de 5126 años según el calendario maya, 40 mil zapatistas, armados solo con sus tradicionales pasamontañas, desfilaron con el puño cerrado y en absoluto silencio bajo la lluvia en las cinco ciudades que habían ocupado hace 19 años. El escritor Carlos Fuentes, quien en 1994 había notado cómo “los fintos rifles de madera de los zapatistas hicieron blanco en el corazón de la nación”, no renunciaría a describir, si aún estuviera entre nosotros, el silencio ensordecedor de los mayas rebeldes en la celebración del 13 Baktun, fin de un ciclo plurimilenario e inicio de una nueva era. Y conmemoraban, sin necesidad de mencionarla, la matanza de Acteal (22 de diciembre de 1997), donde las bandas paramilitares, cobijadas por el gobierno del PRI, masacraron a 45 feligreses –mujeres y niños en su mayoría- mientras estaban orando.

La inesperada e impresionante manifestación silenciosa del pasado 21 de diciembre probó eficazmente que la autonomía de las comunidades indígenas funciona y resiste a los ataques de los sucesivos gobiernos, que el movimiento zapatista está “vivito y coleante” y que las nuevas generaciones, nacidas y criadas en la Selva Lacandona o en uno de los 42 municipios autónomos, relevaron la estafeta de sus padres.

El PRI, el Partido Revolucionario Institucional, que recuperó la presidencia con Peña Nieto luego de12 años de “alternancia” con el PAN, el partido clerical-franquista apaleado en las últimas elecciones, tiene deudas pesadas que pagar –en todos los sentidos, metafóricos y materiales, luego de un triunfo comprado– y muchos esqueletos en los closets que golpean para salir. Uno de los esqueletos más grandes es justamente la cuestión indígena, nunca resuelta y aún bloqueada por una ley-burla de 2001 con la cual, en vez de asumir los acuerdos de San Andrés firmados por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno en 1996 que reconocían derechos y cultura indígenas, no se otorgaba el estatus de sujeto de derecho –¡sino solo el de objeto!– a los pueblos originarios. Y cabe recordar que éstos representan el 12% de los 115 millones de mexicanos y se describen en la retórica oficial como la “raíz de la nación”.

La palabra que sale del silencio
Poco antes del Año Nuevo, celebrado sin invitados externos en los cinco Caracoles zapatistas que hospedan las Juntas de Buen Gobierno, se difundieron tres comunicados del subcomandante Marcos, que tenía un buen tiempo desaparecido y alguien hasta daba por muerto. El estilo y el inconfundible humor de los comunicados son la mejor garantía de autenticidad: no hay duda, han sido escritos por la mano del mítico portavoz del EZLN y atacan al PRI, Peña Nieto y su gobierno, los partidos políticos incluido el PRD, el Partido de la Revolución Democrática que pretende representar a la izquierda mientras su corriente dominante busca unas polémicas alianzas electorales con la derecha.

En el primer comunicado se desenmascara al PRI, el dinosaurio de la política mexicana que quisiera presentarse hoy en una versión “modernizada”, y se recuerda el currículum represivo del nuevo presidente, quien no ha ni nombrado a los zapatistas desde que asumió el cargo el 1 de diciembre, y de algunos miembros destacados de su gabinete.

El segundo comunicado está dirigido a Luis H. Álvarez, un anciano político del PAN, el Partido de Acción Nacional que acaba de perder la presidencia. Encargado por el gobierno de Felipe Calderón del desarrollo de los pueblos indígenas y de los contactos con los zapatistas, Álvarez solo logró ser engañado por falsos guerrilleros quienes, haciéndose pasar por miembros del EZLN, le sacaron un dineral. Luego, escribió un libro sobre su “inolvidable experiencia de mediador y pacificador”. Se entiende que el subcomandante no haya querido dejársela pasar e ironice sobre aquella estafa.

El tercer comunicado, firmado por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del EZLN y dirigido a los pueblos y gobiernos del mundo pero también a los “compañeros y compañeras”, habla de la imponente manifestación del 21 de diciembre en cinco ciudades y precisa su significado: “No es el nuestro un mensaje de resignación. No lo es de guerra, de muerte y destrucción. Nuestro mensaje es de lucha y resistencia.”

Luego de recordar los engaños y los ataques gubernamentales, los zapatistas afirman haber mejorado significativamente, en estos 19 años de vida rebelde, sus condiciones de vida.

EL CAMINO DE LA AUTONOMÍA
Es cierto, los éxitos de las comunidades autónomas son visibles a todos, hasta a los paramilitares que, incentivados por los sucesivos gobiernos, no paran de arrebatarles tierras, amenazarlos y robar sus cosechas. Sin embargo, los zapatistas están orgullosos de sus conquistas: el rechazo de las ayudas gubernamentales, que consideran limosnas, el empleo racional de la tierra para cultivos de autoconsumo, un sistema educativo con programas moldeados sobre la cultura autóctona y una red de hospitales, clínicas y laboratorios que atrae también pacientes no zapatistas.

“Gobernamos y nos gobernamos nosotros mismos, buscando siempre primero el acuerdo antes que la confrontación. Con nuestro silencio nos hicimos presentes.”

A esta altura, los dirigentes zapatistas reafirman su adhesión al Congreso Nacional Indígena, “espacio de encuentro con los pueblos originarios de nuestro país”, retoman contacto con todos los adherentes a la Sexta declaración de la Selva Lacandona en México y en el mundo, construyen puentes hacia los movimientos sociales presentes y futuros, “no para dirigir o suplantar, sino para aprender de ellos, de su historia, de sus caminos y destinos.” Se mantiene su compromiso con “la construcción de una alternativa no institucional de izquierda” y la distancia crítica frente a la clase política que “en su conjunto, no ha hecho sino medrar a costa de las necesidades y las esperanzas de la gente humilde y sencilla.” El comunicado concluye prometiendo nuevas, futuras iniciativas.

Como respuesta a la espectacular reaparición del movimiento zapatista, el nuevo gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, nieto y sucesor dinástico de un antiguo gobernador del estado (Manuel Velasco Suárez, 1970-76), se ha pronunciado a favor de cumplir los acuerdos de San Andrés en sus términos originales y se ha comprometido a respetar el derecho a la resistencia y autodeterminación zapatista. El futuro cercano desvelará si se trataba solo de retórica poselectoral o de un real cambio de ruta de uno de los estados más indígenas (y racistas) de la República.

Escribe el editorial del diario La Jornada: “ La declaración del mandatario chiapaneco ocurre con el telón de fondo del amplio consenso social, vigente desde hace años, en torno a la necesidad de resolver las circunstancias históricas de marginación, opresión, exclusión, despojo, explotación y discriminación que padecen los pueblos indios del país, y de recuperar para ello, en sus términos originales, los acuerdos suscritos por el gobierno de Ernesto Zedillo y los insurgentes zapatistas en febrero 1996, que no han sido cumplidos y que fueron desvirtuados con la aprobación, en 2001, de un remedo de ley en materia de derechos y cultura indígenas.”

Antes de que culminara el año, en San Cristóbal de Las Casas, se abrió un seminario internacional de reflexión y análisis en la sede de la Universidad de la Tierra, una institución que lleva a cabo una interesante experiencia de democratización de la cultura. Ahí se dio lectura a los comunicados zapatistas, que rompían un silencio de más de un año.


Gianni Proiettis
Colaborador


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