Lo que EE.UU. vende a los indígenas bolivianos

Los Estados Unidos, a través de su embajada en Bolivia, ha fortalecido, en recursos y programas, una línea de trabajo hacia comunidades y dirigentes indígenas, en el marco de una estrategia subversiva contra el gobierno de cambio. Una de las últimas ha tenido que ver con la visita de tres especialistas en temas indígenas.

| 11 diciembre 2011 12:12 AM | Especial | 2.1k Lecturas
Lo que EEUU vende a los indígenas bolivianos
ENFOQUE

Más datos

El trabajo de subversión con las comunidades y dirigentes indígenas se ha fortalecido con recursos humanos y financieros desde febrero de 2006, un mes después que Evo Morales asumiera la presidencia de Bolivia luego de su clara victoria electoral en diciembre de 2005.
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En julio pasado, en un encuentro promovido por la embajada de los Estados Unidos en La Paz, tres académicos estadounidenses se reunieron con estudiantes, docentes y representantes de la sociedad civil, principalmente de los pueblos indígenas, para hacerles conocer las bondades de la legislación estadounidense en materia de respeto de los derechos de los pueblos indígenas.

Los tres especialistas estadounidenses en derecho y culturas indígenas, enfatizaron que si hay un lugar en el planeta en que los pueblos indios tienen propiedad sobre los recursos naturales, renovables y no, que están en su territorio, es Estados Unidos, donde existe una cantidad de leyes que aseguran esos derechos.

Los tres expertos en temas indígenas invitados por la embajada de Estados Unidos en La Paz, todos con vínculos con el Partido Demócrata, fueron el director del Cuerpo Docente del Centro de Derecho y Políticas Indígenas de la Universidad de Oklahoma, Lindsay Robertson; el asesor legal en jefe de la nación chicklasaw de Oklahoma, Stephen Greetham, y la historiadora y educadora Amanda Cobb-Greetham.

No hay duda que el Departamento de Estado de Estados Unidos tiene una larga experiencia de apropiarse de categorías libertarias y darles su propio contenido y dirección. Esta no es la excepción, pues la visita de los tres especialistas se produjo bajo la implementación del programa “Diplomacia de los Pueblos”, una línea de trabajo concebida por el gobierno del presidente Evo Morales para explicar una manera distinta, con perspectiva independentista, de las relaciones internacionales, en la que se da una relación de complementariedad entre los Estados y los pueblos.

PROPAGANDA
“En Estados Unidos las tribus tienen derecho y son dueñas de los recursos que están sobre la tierra y debajo de ella, por ejemplo el gas natural”, aseveró Stephen Greetham.

Robertson no se quedó atrás y sostuvo que “cada tribu es soberana con poderes inherentes y en la Constitución norteamericana se reconoce que los indígenas son pueblos distintos y la ley federal lo desarrolló en más de dos siglos, pero no es tan exacta como las leyes en Bolivia”.

Hasta aquí, un primer mensaje: donde hay gas, ese es de los pueblos indígenas y no de toda la población.

Pero como la llegada e intervención de los tres “especialistas” estadounidenses se da cerca de un mes antes de empezar la marcha de una parte de los pueblos indígenas de las tierras bajas hasta la ciudad de La Paz, en rechazo a la construcción del segundo tramo de una carretera que unirá a los departamentos de Cochabamba y Beni, las palabras de Stephen Greetham hay que leerlas con cuidado.

¿Qué es lo que dijo? El asesor legal señaló que actualmente la tribu chicklasaw enfrenta problemas por el acceso al agua con las grandes ciudades que se extienden cada vez más e indicó que el gobierno de Estados Unidos tendrá que tomar cartas en el asunto para darle a la nación indígena una solución que no afecte sus intereses, ya que de no hacerlo “se estaría en una posición (similar) del gobierno boliviano” respecto de la construcción de la carretera que atravesará el TPNIS.

La lectura de las palabras del especialista norteamericano conduce en una sola dirección: el gobierno boliviano del presidente Evo Morales está afectando los intereses de los indígenas al proponerse construir esa carretera.

LA REALIDAD
Lo que ninguno de los tres “especialistas” en temas indígenas dijo es que: esos recursos naturales en las reservas indígenas son entregados a las transnacionales por los dirigentes de esas reservas, a cambio de poder y dinero.

La llegada de los tres estadounidenses y sus reuniones públicas en La Paz y Sucre fueron organizadas por la embajada de Estados Unidos a través del agregado de Cultura y Prensa, Benjamín G. Hess, quien además es jefe de Eliseo Abelo, un boliviano encargado de asuntos indígenas de esa legación diplomática que además trabaja con otros intelectuales y operadores indígenas bolivianos antes conocidos por sus ideas radicales.

Le correspondió precisamente a Abelo, poco antes de comenzar la marcha hasta La Paz, comunicarse por celular con los dirigentes Adolfo Chávez de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB) y Rafael Quispe del Consejo Nacional de Allyus y Markas del Qollasuyu (CONAMAQ). Con el primero lo hizo a través del celular de su esposa, Roxana Marupa Torres.

De acuerdo a información de fuentes bastante creíbles, Hess y Abelo despliegan una gran actividad sobre dirigentes indígenas, de nivel alto, medio y base, para ofrecerles cursos en los Estados Unidos bajo el argumento de su “interrelación” con dirigentes de los pueblos indígenas de ese país, así como para que conozcan las ventajas de la democracia y la justicia. Algunos funcionarios de la Cancillería boliviana son fervientes entusiastas de estos intercambios de experiencias entre indígenas.

SUBVERSIÓN
El trabajo de subversión con las comunidades y dirigentes indígenas se ha fortalecido con recursos humanos y financieros desde febrero de 2006, un mes después que Evo Morales asumiera la presidencia de Bolivia luego de su clara victoria electoral en diciembre de 2005.

Desde el punto de vista operativo, los instrumentos de la estrategia subversiva de la embajada de Estados Unidos en Bolivia están representados por USAID y la NED, aunque tampoco ha dejado de operar el IRI.

Tal como lo denunció Juan Ramón Quintana, cuando era ministro de la Presidencia de Morales y hace poco en calidad de director ejecutivo de una agencia estatal de desarrollo, la USAID está financiando una buena cantidad de ONG que trabajan en los departamentos de Pando y Beni con programas que con el pretexto del medio ambiente y los derechos indígenas promueven líneas de subversión contra el gobierno del proceso de cambio.

LA TRAMPA
Después de todo, en lo aparente, construir un puente para una comunidad, abrir una posta sanitaria o capacidad en derechos, no tiene nada de subversivo, salvo hasta cuando uno se da cuenta que los conceptos desarrollados no tienen nada que ver con la realidad boliviana y solo sirven para construir un ideal que en los Estados Unidos no existe ni de lejos.

Existe información preliminar de que USAID ha entregado financiamiento directo a la gobernación de Santa Cruz, a inicios de este año, para la “formación de líderes en casos de emergencia” y sobre todo para crear grupos de ese tipo en las zonas de influencia del MAS. ¿Una suerte de grupo de choque?

Haciendo referencia a la Iniciativa de la Conservación de la Cuenca Andina Amazónica, Quintana señaló que “La política medioambiental que financia USAID es el establecimiento de territorios autónomos parecidos a las reservas indígenas que tiene Estados Unidos” y a la vez de “transnacionalización de esos territorios a través del capitalismo verde o de empresas que buscan negociar directamente con las comunidades al margen del Estado”.


Jaime Salvatierra
Semanario La Época, Bolivia


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