Lima: lo que se nos viene

Aproximadamente la mitad de la población mundial habita en ciudades. Para los que estamos acostumbrados a éstas, da la impresión de que este porcentaje fuese mayor, pero recién el planeta cuenta con la mitad de la población urbana. A pesar de ello el crecimiento se prevé enorme en el presente siglo, ya que podríamos llegar al año 2100 con casi un 80% de humanos viviendo en ciudades. Esta forma de vida, si bien existe desde hace milenios, recién ahora se torna mayoritaria; acaso eso explique nuestra poca capacidad de convivir en estos ámbitos.

Por Diario La Primera | 26 set 2010 |    
Lima: lo que se nos viene
Pronto será considerada una de las mega urbes del mundo. La elección municipal del próximo domingo, sirve para analizar la naturaleza de las demandas de los limeños.

Más datos

En 2008, el mundo alcanzó un hito invisible pero trascendental: por primera vez, más de la mitad de su población humana, 3.300 millones de personas, vivía en zonas urbanas. Se prevé que para 2030, esa cantidad habrá llegado a casi 5.000 millones. De los nuevos habitantes urbanos, muchos serán pobres. Su futuro, el futuro de las ciudades de los países en desarrollo, y el futuro de la propia humanidad, dependen en gran medida de las decisiones que se adopten de inmediato en previsión de dicho crecimiento. Estado de la población mundial 2007 UNFPA: http://www.unfpa.org/swp/2007/presskit/pdf/swp2007_spa.pdf

Contrastes urbanos
Se prevé que la población urbana de África y Asia se duplicará entre 2000 y 2030. También en la región de América Latina y el Caribe seguirá aumentando la población urbana, aun cuando más lentamente. Mientras tanto, la población urbana del mundo desarrollado aumentará elativamente poco: desde 870 millones hasta 1.010 millones de personas.

Religión y urbes
El resurgimiento de la fe religiosa en una gran variedad de formas es una de las más novedosas transformaciones culturales que están ocurriendo simultáneamente con la urbanización. Se preveía que la rápida urbanización iría acompañada del triunfo de la racionalidad, los valores seculares y la desmitificación de la percepción del mundo, así como la pérdida de protagonismo de la religión, que pasaría a un plano secundario. Pero ha ocurrido todo lo contrario: en muchos países ha renacido el fervor religioso.

Se cree que el termino zoo-politicon se refiere a la naturaleza del humano como animal político; pero lo real es que el termino se refiere al zoo polis, al animal de las ciudades, en las que el humano comienza a hacer política. Ese animal de las ciudades ha construido éstas no sobre la base de una interacción adecuada con su entorno, sino que ha convertido a las urbes en máquinas de extracción de los recursos que la rodean. No hace falta más que ver los ríos que rodean a una ciudad, como el caso del Rímac, para entender la forma en que lo urbano ha crecido.

Lima umbral
Nuestra ciudad está en el umbral de convertirse en una de las dos docenas de mega urbes; éstas son consideradas así desde que superan los diez millones de habitantes. Los problemas que afronta ya aun no encuentran soluciones sostenibles y se basan más en intervenciones aisladas a las que les cuesta asumir la ciudad como un todo. Lo paradójico es que esa visión de un todo, hoy pasa por reconocer que al menos existen cinco polos urbanos bien definidos, cada uno con sus particularidades, pero que requieren de un hilo conductor para dejar de hacer de Lima una ciudad insufrible.

Existe una contradicción indicativa. Las mediciones oficiales señalan que en Lima no existe pobreza extrema. Resulta alucinante ese tipo de medición. Cuando uno camina por Lomo de Corvina en Villa El Salvador, Jesús Redentor en los Cerros de Independencia, Cerro Cachito en Ventanilla, o tantos otros lugares en los que las casitas de madera se cimientan sobre llantas llenas de arena, tienen bidones insalubres y perros sarnosos en sus puertas, además de carecer de luz y desagüe por lo que construyen pozos ciegos, se hace obvio que las estadísticas nos están tomando el pelo.

Quiénes, cómo, dónde
Una ciudad debe resolver los temas que afectan a los que contamos con los servicios básicos y vivienda adecuada, pero sin duda debe preocuparse por facilitar la vida de los que se sacan los zapatos para poner sus pies sobre tierra húmeda. Al parecer eso se viene entendiendo lentamente y los candidatos a la alcaldía han volteado su mirada sobre ello. De no ser así, además de contar con espacios saturados para una vida mínimamente razonable, profundizaremos las distancias y tendremos un cinturón de vida indigna para millones de limeños que nos pasará la factura.

Habría que redescubrir la motivación de los inmigrantes que llegan a las ciudades: posibilidades de una vida mejor que la que tenían en zonas rurales. Ese hecho alberga una enorme potencialidad, que ya ha demostrado en Lima logros relevantes a tomar en cuenta. Pero en esta como en otras circunstancias el mercado y la lógica de consumo no bastan para posibilitar una vida idónea para todos, ya que siempre habrá alguien en la cola que quiera hacer el trabajo por menos de lo que el otro pide, o vivir en condiciones indignas porque no le queda otra opción.

Elección no vecinal
Siempre se insiste en que la elección municipal de Lima no es política sino vecinal. Ello no es asÑ La magnitud de los problemas de una gran urbe como Lima, condensa las lógicas políticas y perspectivas de desarrollo que hoy se enfrentan. No es casual pues, que la elección del próximo domingo se haya convertido, a pesar del voto no ideológico de la población, en una forma de medir sensibilidades frente a una ciudad cuya envergadura significa políticamente un trofeo.

Las mega ciudades entonces ya no funcionan como entidades en las que lo meramente vecinal se puede aplicar; acaso ello quede para algunos distritos. El manejo de las urbes hoy, como todos los datos y demandas lo demuestran, es un asunto de gobierno.

Quizá más de la mitad de países del mundo tenga menos población que Lima; por ello las alternativas que Lima deberá aplicar para superar el caos que enfrenta, pasan por concepciones de desarrollo y de convivencia humana. No estamos ante poca cosa.

Alexandro Saco
Colaborador

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