Las regiones son la clave

Dice, este extraordinario sabio de mas de 90 años, que en 70 años el Perú ha cambiado radicalmente: de un país hiper concentrado en Lima y una pocas ciudades, a un nuevo país adonde provincias como Huancayo, Arequipa, Trujillo y distritos como Los Olivos, Villa El Salvador, son los nuevos centros del poder económico del país.

| 07 agosto 2011 12:08 AM | Especial | 1.2k Lecturas
Las regiones son la clave
Análisis. José Matos Mar ha lanzado una frase crucial “el otro Perú ha vencido al Perú oficial” a raíz del proceso electoral que ganó el actual Presidente de
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Coherente con el mandato de sus electores -sostiene Matos- hoy el Presidente Humala tiene que hacer una gran reforma descentralista para crear 5 o 6 regiones y una educación para cada región del país: costa, sierra y selva.

Matos propone ir a las causas, no sólo curar los síntomas de la enfermedad. Sostiene que sólo de esta manera puede sostenerse un nuevo tipo de estado y un modelo consensuado de sociedad, así como una economía que renegocie las condiciones en que las empresas globales hacen negocios en nuestro país.

Ir a las causas, no quedarse en la enfermedad, implica un costo económico y una decisión política muy grande. La inclusión social -prometida en la campaña electoral- es insostenible si no se realizan reformas políticas y administrativas del Estado, porque el 68% de beneficiarios del vaso de leche no reciben una gota del producto y 92% de las familias que necesitan alimentos, no participan en los comedores populares.

La descentralización de la educación y la salud en las regiones, salvo muy contadas excepciones, no ha mejorado los servicios de emergencia en hospitales, ni los productos educativos de las escuelas.

Ira popular, frustración
Además -como sostiene una encuesta del Instituto Bartolomé de las Casas- el trato a los sectores pobres de la población en estos servicios masivos es deplorable y aumentan la sensación de que los ciudadanos del sector D y E no son importantes para los gobiernos. Estas ventanillas de atención de salud y educación son el lugar donde se decide la suerte de los gobernantes regionales, allí pierden votos cada día y esto se traduce en ira popular y frustración.

¿Cómo revertir esta situación si una reforma del Estado, de la descentralización, y mejora capital humano, tomaría muchos más años que el presente mandato de gobierno? ¿Cómo financiar este proceso de cambio y reforma a la par que una mejora sustancial en la calidad y calor humano de los servicios del Estado?

Reformas simples y procesos con beneficios para los buenos gobernantes y funcionarios parecen ser la mejor solución según el libro “Cómo cambiar el Gobierno” de R. Osborne, considerado el clásico de clásicos en la materia. Y el beneficio económico es la espuela que obliga a correr a los corceles del cambio.

Un camino bastante práctico -según especialistas del Instituto del Buen Gobierno de Lima- es condicionar el fondo que resultará de la aplicación del impuesto a las sobre ganancias mineras para exigir que sus recursos sean adjudicados mediante concurso de proyectos y sujetos a resultados de reformas y mejoras en la atención a los ciudadanos en las 17 regiones que se beneficiarán.

Adicionalmente -en una segunda etapa- una nueva Ley del Canon debe imponer exigencias de calidad y resultados en el gobierno de las 8 regiones que hoy lo tienen.

El caso servir
Un reto adicional es mejorar los recursos humanos y directivos en los gobiernos regionales contratando a los mejores gestores del sector privado y público, mediante el programa SERVIR u otro que lo sustituya.

Muchos gobiernos apelan al chauvinismo regional (“sólo deben chambear los de la casa”) para negar estas contrataciones que, además de mejorar la calidad técnica del gobierno, resultan un freno contra la corrupción.

Ninguno de los 68 funcionarios de la agencia Servir, que trabajan en el Estado, han tenido problemas de robarle a su empleador. Es un record impresionante: el estímulo económico -con altas remuneraciones- actúa como un freno a las malas prácticas de los funcionarios tradicionales.

Contratar a los mejores técnicos para regiones, municipios, universidades. Ministerios y OPDS, podría ser condición para aprobar proyectos vía el SNIP. El estado debe asegurar eficiencia en la ejecución y desarrollo de los proyectos que se financia con dinero de los contribuyentes.

Ir a las causas y no a la curación eventual de la enfermedad, implica un reto enorme para el nuevo gobierno. La reforma del Estado desde abajo, desde las provincias y regiones, se traducirá en beneficios materiales y humanos para millones de usuarios de sus servicios.

El otro Perú tomó el poder contra el centralismo según José Matos Mar. No esperarán mucho hasta no ver cambios sustanciales en los gobiernos municipales, regionales y nacional.


Julio Schiappa Pietra
Colaborador


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