Las razones del triunfo

En una impecable jornada democrática Hugo Chávez fue reelecto por tercera vez presidente de Venezuela ante el desconsuelo de la derecha internacional que daba a Henrique Capriles como seguro ganador. Para disgusto de los sectores más conservadores de Venezuela y del mundo, Capriles, no tardó ni un minuto en reconocer su derrota dejando con los crespos hechos a quienes ya tenían el discurso listo para gritar fraude.

Por Diario La Primera | 10 oct 2012 |    
Las razones del triunfo
Hugo Chávez se dirigió al pueblo venezolano poco después que se dieron a conocer los resultados electorales.
VENEZUELA

Si algo quedó claro en las elecciones de Venezuela es que Hugo Chávez cuenta con respaldo popular, que no es el tiránico mandón que dibujan sus adversarios y que la venezolana supera, en mucho, a las democracias que defienden con mucho vigor los liberales que pretenden darle consejos a medio mundo. Lo corroboró el propio Henrique Capriles al reconocer la limpieza del proceso electoral.

Otra de las conclusiones que el propio Chávez extrajo del proceso es que se abre un nuevo período en el que no deben repetirse errores del pasado, donde la crispación social y el encono sean el eje del debate político local. Al reconocer el “talante democrático” de la oposición, el reelecto dijo que ese “es un paso muy importante en la construcción de la paz en Venezuela”.

SERVIR AL PUEBLO
Desde el “balcón del pueblo” del palacio presidencial, el ganador llamó a los suyos a ser cada día mejores y más eficientes en el trabajo diario. Y él mismo asumió esa tarea: “Me comprometo con ustedes, lo reitero, a hacer cada día mejor presidente de lo que he sido”. Y, con tono emocionado, le pidió a Dios que le dé más años de vida para servir al pueblo.

Respondió así a su adversario, quien al reconocer su derrota le había reclamado que lea con grandeza la expresión popular. “Hay un país que tiene dos visiones y ser un buen presidente significa trabajar por la unión de todos los venezolanos”, dijo Capriles tras echar por tierra los pedidos de algunos de sus partidarios de desconocer los resultados.

El resonante triunfo popular del líder del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) arrojó por la borda todas las versiones acerca de la manipulación de los resultados, de supuestos afanes golpistas y de ilegalidades que la derecha local e internacional echaron a andar con el respaldo de los grandes medios de comunicación, que no ocultan su descontento con un régimen cuyo mayor logro es la redistribución de la riqueza.

De acuerdo a cifras oficiales, el gobierno de Chávez dedica el 43.2 por ciento del presupuesto a las políticas sociales, lo que le permitió reducir la tasa de mortalidad infantil, erradicar el analfabetismo y multiplicar el número de docentes por cinco. Es cierto, que hay fallas de gestión, que hay bolsones de corrupción, que hay falta de inversión, que hay inflación y mucha inseguridad. Pero acaso eso no ocurre en los propios EEUU.

Según datos de Naciones Unidas, el índice de crecimiento de Venezuela (5 %) es superior al de Argentina (2 %), Brasil (1,5 %) y México (4 %). Y el instituto estadounidense de sondeos Gallup ubica al país como la sexta nación “más feliz del mundo”. No es poca cosa para una “dictadura” como la que pintan los medios locales e internacionales. Todo eso marcó la diferencia.

Desde las primeras horas de la madrugada, hombres y mujeres comprometidos con la Revolución Bolivariana llegaron a los centros de votación para dejar constancia de su respaldo a un personaje que les ha entregado vivienda, servicios de salud y educación gratuitos, derechos que desconocen la mayoría de latinoamericanos y gran parte de los ciudadanos del mundo.

Hombres y mujeres modestos, que conocían bien el pasado en el que la renta petrolera llegaba a pocas manos, hicieron la diferencia a la hora del escrutinio. Fue una votación histórica, pues concurrió a votar el 80 por ciento del electorado, lo que llevó a la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucerna, a decir que fue “una de las más altas participaciones de las últimas décadas”. Con todo eso, los resultados oficiales al 90 por ciento se conocieron a las tres horas y media del cierre de la votación.



UNA VICTORIA EN TODA LÍNEA
Chávez obtuvo su tercera reelección con el respaldo del 54.42 por ciento de los electores, casi unos ocho millones de votos, seguido de Capriles, el joven representante de la derecha, que obtuvo el 44.97 por ciento. Así, la masa de “convenidos, oportunistas y alquilados” que conforman el chavismo, según el novelista Mario Vargas Llosa, lograron sepultar al candidato del imperio

Tras conocer los datos oficiales, Chávez escribió en su cuenta de Twitter: “Gracias Dios mío. Gracias a todos y a todas”, reflejando de ese modo la emoción que lo embargaba tras afrontar uno de los escrutinios más polarizados de los últimos tiempos, en los que tuvo que batallar contra el cáncer que lo aquejaba y que, al parecer, logró vencer.

Ante miles de partidarios el ganador dijo que había sido “una victoria en toda la línea” al vencer en 20 de los 24 Estados del país y haber arrasado en la capital de Caracas. Allí también llamó a cambiar de actitud a los sectores de oposición cuyo estado mental y anímico les ha llevado a expresar una visión catastrófica de la situación social y política en la tierra de Bolívar.

“Venezuela no está en ninguna catástrofe, esta Venezuela de hoy es la mejor Venezuela que hemos tenido en 200 años, nunca antes jamás hemos tenido una Venezuela como la que hoy tenemos desde el punto de vista moral”, clamó Chávez. “Les hago un llamado para que sobre nuestras diferencias pongamos lo mejor de nosotros y contribuyamos a fortalecer esta patria cada día más”, insistió.

El nuevo triunfo del presidente abre el camino a mayores transformaciones estructurales, teniendo como eje el papel del Estado en la economía, el fortalecimiento de los mercados locales y un proceso soberano de industrialización con la creación de nuevas empresas e importantes obras de infraestructura.



Es cierto que el uso de la renta petrolera para combatir la pobreza así como para forjar la integración latinoamericana y caribeña, se verán consolidadas y vistas como una amenaza para aquellos que ven fantasmas en cualquier lado o están sesgados por una visión ideologizada a favor de los intereses norteamericanos y de las grandes corporaciones que no quieren a Chávez en el poder.

La victoria del comandante abre las puertas para un camino largo hacia la consolidación de un país independiente, soberano e industrializado. Los derrotados son la élite liberal y privatizadora, las transnacionales del petróleo y del gas, los poderosos medios de comunicación. Y también la CIA y el Departamento de Estado.

LA LUCHA CONTINÚA
Pero la lucha no ha terminado, continúa. Para el sociólogo Guillermo Almeyra el triunfo de Chávez obedece a su carisma personal antes que al aparato chavista, que está por detrás del radicalismo del presidente. “Eso es particularmente peligroso en el caso de que en las futuras elecciones del 16 de diciembre (de gobernadores de los estados) la oposición… consiga aprovechar el desprestigio de los candidatos chavistas para conquistar el control de posiciones claves en el aparato estatal que hoy están en manos del gobierno”, comenta.

Otros analistas advierten que el talón de Aquiles del gobierno se encuentra en el ámbito local y estatal, en la que funcionarios incompetentes y corruptos ocupan altos cargos en desmedro de la voluntad transformadora del caudillo. Es de prever también que la campaña de desgaste incluirá el tema de la enfermedad presidencial en un nuevo intento desestabilizador, pues es sabido que Chávez tiene un papel irremplazable en el proceso.

El analista James Petras pronostica que la elección de gobernadores estará marcada por el resultado de las elecciones en Estados Unidos y enmarcada por la crisis del neoliberalismo a escala mundial, en el que una caída de la producción mundial reducirá el precio del petróleo y, por lo tanto, dificultará los planes sociales y económicos del chavismo y encarecerá los alimentos que el país importa.

La ojeriza contra Chávez tiene razones muy claras. Él representa “lo que algunos llaman: el mal ejemplo de Venezuela”, es decir, “un país que es capaz de levantarse” contra el neoliberalismo. “Hemos demostrado muchas cosas sin el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), libres y soberanos, y acosados por todos esos poderes”, dijo alguna vez el mandatario.

“¿Por qué Chávez despierta tanto resentimiento en sus adversarios? Indudablemente porque, tal como lo hizo Bolívar, ha sabido emancipar a su pueblo de la resignación. Y abrirle el apetito por lo imposible”, afirma el periodista Ignacio Ramonet.

Por lo pronto, el grito de “Uh, ah, Chávez no se va” resuena con insistencia en los pueblos del Orinoco.


Efraín Rúa
Editor de Mundo


Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital
Diario La Primera comparte 119374 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.