Las letras en el mundo en el 2012

El mundo de las Letras vio coronarse como Premio Nobel 2012 al novelista chino Mo Yan -cuyo nombre en mandarín significa “No hables”-, autor de obras que la crítica occidental considera cercanas al realismo mágico garciamarqueano.

| 30 diciembre 2012 12:12 AM | Especial | 1k Lecturas
Las letras en el mundo en el 2012
(a) Günter Grass. (b) Mo Yan. (c) Isabel Allende.
DE MO YAN A CARLOS FUENTES
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Sorgo rojo (1987) -adaptada al cine por Zhang Yimou-, La balada del ajo; Grandes pechos, amplias caderas; Shifu, harías cualquier cosa por divertirte; La vida y la muerte me están desgastando o La República del vino, son algunos de sus libros más conocidos.

En el ámbito de la lengua española sobresalió el veterano poeta jerezano José Manuel Caballero Bonald (1926), merecedor del Premio Cervantes.

Autor de poemarios como Memorias de poco tiempo (1954), Anteo (1956) y Las horas muertas (1959), Caballero Bonald, quien ya avanza -según sus propias palabras- por “el arrabal de mi senectud”, confesó al conocer el fallo: “Me habría puesto más contento hace dos o tres años”.

ROTH Y BRYCE
Philip Roth -uno de los gigantes de la literatura estadounidense actual- fue investido a su vez con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

El jurado destacó la pertenencia de Roth a esa eximia tradición novelística enriquecida por autores como Dos Passos, Scott Fitzgerald, Hemingway, Faulkner, Bellow o Malamud.

No exenta de polémica fue la concesión del premio de la Feria Internacional de Literatura 2012 de Guadalajara al peruano Alfredo Bryce Echenique, quien ha enfrentado durante varios años acusaciones de plagio.

La decisión desató una ola de críticas y hubo quien pidió al comité del premio que se reconsiderara el fallo; no obstante, el autor de la novela Un mundo para Julius y los cuentos de Huerto recibió el lauro por ser “una de las figuras fundamentales de la literatura latinoamericana”.

La chilena Isabel Allende (La casa de los espíritus, De amor y de sombras, Paula) recibió en la ciudad danesa de Odense el Premio Hans Christian Andersen 2012, en virtud de “sus cualidades como narradora mágica y su talento para hechizar a su público”, reseñaron medios de prensa.

MUJERES
Ese gran reducto del neopolicíaco, la Semana Negra de Gijón (norte de España), concedió este año su máximo laurel a la catalana Cristina Fallarás.

Con Las niñas perdidas, Fallarás se convirtió en la primera mujer ganadora del premio Dashiell Hammett a la mejor novela negra publicada en lengua española.

El argentino Guillermo Saccomanno y la mexicana Sanjuana Martínez compartieron el galardón Rodolfo Walsh al mejor libro de no ficción de temática criminal en las jornadas gijonesas.

Por su parte, la joven chilena Claudia Apablaza resultó ganadora del III Concurso Latinoamericano y Caribeño de Novela ALBA Narrativa 2012, una distinción que -en su opinión- “reafirma un quehacer y da más fuerza para seguir en la ruta de la escritura”.

En tanto, desde Londres llegó la noticia de que la novela The song of Achiles (La canción de Aquiles), de la estadounidense Madeline Miller, obtuvo el prestigioso premio internacional Orange, un reconocimiento a la mejor obra de ficción escrita por una mujer en idioma inglés.

FERIAS
A nivel internacional, certámenes como las ferias literarias de Frankfurt (Alemania), Guadalajara (México) y Buenos Aires (Argentina) continuaron atrayendo a los más notables escritores, a las casas editoras más prestigiosas y a millones de ávidos lectores.

Tales citas -junto a otras como el Salón del Cómic de Erlangen (Alemania), dedicado este año al mundo árabe- resultaron espacios ideales para la presentación de novedades editoriales.

En 2012, el indio-británico Salman Rushdie -autor de la polémica novela Los versos satánicos- publicó en librerías de 27 países su libro de memorias titulado Joseph Antón.

GÜNTER GRASS
A su vez, el alemán Günter Grass, Premio Nobel de Literatura (1999), sacó a la luz el poemario Eintagsfliegen, en el que critica a Israel y elogia al técnico israelí Mordejai Vanunu, quien develó en el pasado detalles sobre el programa nuclear sionista.

Otra gran noticia llegó desde Estados Unidos, donde el novelista Thomas Pynchon (El arco iris de gravedad, 1973; y Vineland, 1990) aprobó la edición digital de sus obras, de acuerdo con un comunicado de la presidenta de la editorial Penguin Press, Ann Godoff.

Sin embargo, también hubo que lamentar en 2012 la muerte de encumbradas figuras de las letras universales. Los estadounidenses Gore Vidal (Washington, D.C., La institución smithsoniana, La edad de oro, Hollywood) -eterno candidato al Nobel- y ese gran maestro del género fantástico y de la ciencia ficción, Ray Bradbury (Crónicas marcianas, El hombre ilustrado) dejaron aquí su legado literario y partieron del reino de este mundo.

LOS QUE SE FUERON
Europa sufrió conmoción al conocer sobre el deceso del británico Eric Hobsbawn (1917-2012) -autor de la trilogía Three ages, traducida como Historia del siglo XX-, acaso el historiador que mejor tomó el pulso a los convulsos acontecimientos de la pasada centuria.

Antonio Tabucchi (1943-2012) trascendió los límites de su Italia natal y, por supuesto, también de su Portugal adoptiva, tierra de su admirado poeta Fernando Pessoa.

Pero el autor de Sostiene Pereira (1994) murió de cáncer en marzo último y se fue definitivamente convencido de que El tiempo envejece deprisa (2009), tal y como el presagioso título de una de sus últimas novelas.

Esther Tusquets, escritora y gran animadora del movimiento editorial en España, también llegó al final de su existencia en este 2012, en medio del agradecimiento y la tristeza de intelectuales españoles y latinoamericanos.

EL MÁS GRANDE
Pero, sin dudas, el deceso que más lamentó la intelligentsia iberoamericana fue el de ese novelista inmenso que supo ser el mexicano Carlos Fuentes.

Fundador del llamado Boom Latinoamericano -junto a García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar, Fuentes, fue autor de una vigorosa y mágica obra en la que filtró la esencia de su México agridulce y lo más granado de la tradición literaria universal.

La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Aura, Terra Nostra, Gringo viejo, revelan a Fuentes como heredero a partes (des)iguales de Cervantes, Faulkner, Rulfo; y a la vez resultan un testamento ineludible para todo empeño literario futuro en lengua española.

LA MODA
Claro que las urgencias de la moda editorial volvieron, como cada año, a encumbrar a autores al estilo de E. L. James (Cincuenta sombras de Grey) o George R. R. Martin (Juego de tronos); los artificios de Stephen King, la eterna fórmula de Danielle Steel, o los detectives de la prolífica marca James Patterson.

Pero, ojo, lejos de la alharaca de los mercados, la verdadera literatura suele habitar una región mucho más transparente: esa aldea del silencio donde se encuentran, más allá de la vida y la muerte, escritores como Mo Yan o Carlos Fuentes.


Jesús Adonis Martínez
Colaborador


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