La zarpa oculta del terrorismo

El crimen ocurrido ayer en Santiago de Chile, cerca de la Escuela Militar del Ejército de ese país, es un acto típicamente terrorista: empleo de una bomba en un lugar muy concurrido, en hora de gran afluencia, con el afán de matar o herir a personas inocentes.

| 11 setiembre 2014 02:09 PM | Especial | 2.5k Lecturas
La zarpa oculta del terrorismo
La mano oculta del terrorismo
Por: César Lévano
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Una vez más el terrorismo se muestra como un método cobarde, que suelen emplear grupos radicales, fanáticos religiosos y también extremistas de derecha. En el Perú sabemos lo que eso significa y a dónde conduce. No acuden a él los revolucionarios.

El máximo ideólogo del marxismo en el siglo XX, Lenin, escribió que el terrorismo es negativo porque afecta y mata a inocentes, somete a sus ejecutores a represalias, las cuales se desatan contra otros sectores del pueblo, y sustituye la lucha de masas por actos individuales o de grupos desesperados. Sendero Luminoso, que cometió matanzas terroristas contra campesinos o pacíficos vecinos del jirón Tarata, en Miraflores, confirmó el acierto de ese juicio.

La historia social de Europa y América demuestra que muchas veces las fuerzas reaccionarias contratan provocadores para que desplieguen hechos de violencia que dan pretexto para la represión antiobrera y antipopular. La tragedia que condujo a la horca a los mártires de Chicago, héroes de la lucha por la jornada de ocho horas, se produjo debido a que un provocador lanzó una bomba contra las fuerzas policiales que habían presenciado un mitin proletario pacífico, que había tenido oradores reivindicativos, no violentistas.

Un aspecto inquietante en el hecho ocurrido en Santiago es que se produce en vísperas del 41 aniversario del golpe fascista del 11 de setiembre de 1973 encabezado por el general Augusto Pinochet, quien seguía órdenes y pagos de la CIA y del Departamento de Estado, a cuya cabeza se encontraba Henry Kissinger, un auténtico criminal de guerra.

Difícil es identificar desde lejos la mano que colocó el lunes 8 la bomba de relojería en una estación del metro santiagueño. Nadie ha reivindicado, hasta el momento en que escribo, la autoría de este crimen. El gobierno de Chile ha prometido una investigación de fondo, y, para promover la unidad nacional contra el terrorismo, ha convocado para esta mañana a todos los presidentes de partidos y movimientos políticos, oficialistas u opositores.

La derecha de Chile, que no termina de digerir su catástrofe electoral, está aprovechando el acto bárbaro como un pretexto para exigir mano dura contra los sectores estudiantiles y laborales. Ese sector, que aprobó o calló sobre el terrorismo de estado de Pinochet, ahora clama por represión.

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