La primavera mexicana

Un nuevo e inesperado actor acaba de irrumpir en la escena política de México. A un mes de las elecciones del 1 de julio, para renovar la presidencia, las dos cámaras del Congreso, seis gobiernos estatales – Guanajuato, Jalisco, Morelos, Chiapas, Tabasco, Yucatán– y la administración de la capital, el movimiento de los estudiantes ha entrado a la cancha con una fuerza y una claridad que alteran irreversiblemente el curso de la campaña.

| 05 junio 2012 12:06 AM | Especial | 1.2k Lecturas
La primavera mexicana
LOS ESTUDIANTES TOMAN LA PALABRA
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Todo empezó el 11 de mayo, cuando Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI, el Partido Revolucionario Institucional que se alista para reconquistar la presidencia perdida en el 2000, se fue a un encuentro con los estudiantes de la Iberoamericana, una universidad privada de la Ciudad de México. Peña Nieto, quien representa a los intereses de los grandes capitales transnacionales, la oligarquía nacional y los Estados Unidos y cuenta con el apoyo incondicional del poderosísimo duopolio televisivo (Televisa y TvAzteca) creía jugar en casa entre los vástagos de la clase alta. Sin embargo, al sentirse cuestionado sobre los hechos de Atenco –una brutal agresión policiaca perpetrada en mayo de 2006 en contra de los comuneros que se oponían a la construcción de un aeropuerto sobre sus tierras, agresión que causó dos muertos, innombrables heridos, violaciones, torturas y más de 200 encarcelamientos– el candidato del PRI, en ese entonces gobernador del estado de México, tuvo el descaro de reivindicar aquella página negra de la represión gubernamental definiéndola como una necesaria operación de policía “para reinstaurar el orden y la paz”. Era realmente demasiado, hasta para las orejas bien educadas de los estudiantes de la Ibero: la onda de choque de los abucheos y las protestas obligó a Peña Nieto y sus acompañantes a refugiarse en los baños para luego huir apresuradamente del campus con la cola entre las piernas.

EL PRI PIERDE EL PELO...
Pero la lección no ha sido asimilada con prontitud. En los siguientes días, el estado mayor del PRI insistía en acusar a los estudiantes de estar a sueldo de los partidos rivales, de ser enviados de algún saboteador, quizás ni estudiantes. A esta altura, para desmentir las insinuaciones, 131 universitarios grabaron un video donde aparecen enseñando las credenciales de la Iberoamericana, diciendo sus nombres y declarando que nadie los ha dirigido o instruido. Esta demostración de firmeza –y, considerando los tonos agresivos y los antecedentes del PRI, de valentía- ha sido la bola de nieve que provocó la avalancha: al día siguiente, lanzado en las redes sociales, nació el movimiento “Yo soy 132” (yosoy132.mx), que recogió de inmediato miles de adhesiones, no solo en México, y sigue creciendo geométricamente. Hasta los actores y directores mexicanos que participan en el festival de Cannes han declarado su apoyo.

El movimiento, que se declara apartídico mas no apolítico, denuncia la manipulación informativa practicada por las dos mayores televisoras, que ya en 2006 favorecieron el fraude electoral y la imposición de Felipe Calderón en la presidencia.

Desde el 11 de mayo, que se ha ganado la etiqueta de M-11 moldeada sobre el M-15 de los indignados de España, las manifestaciones no paran en todo el país. Tan solo en la capital, el 19 de mayo ha habido una grandiosa manifestación anti-Peña Nieto; el 21, un mitin convocado por Andrés Manuel López Obrador, el candidato de la izquierda despojado del triunfo en 2006, ha llenado la inmensa Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, que fue el escenario de la matanza de centenares de estudiantes en 1968; el 23 de mayo una manifestación convocada por los universitarios a través de las redes sociales, se ha movido de la Estela de luz -una inútil torre conmemorativa del centenario de la Revolución rebautizada “el monumento a la corrupción” por su costo absurdo- para ir a protestar delante de Televisa en repudio de su política informativa.

Así, lo que había empezado en abril como una campaña electoral previsible y anodina, se está animando sorpresivamente, movida por la ola de la agitación estudiantil que atraviesa toda la sociedad.

Una nación de rodillas
México nunca se ha encontrado en condiciones tan dramáticas desde la época de la Revolución. Luego del largo dominio del PRI (1929-2000) que, aun cambiando de nombre, gobernó de hecho como un partido único y consolidó un sistema fundado en represión, clientelismo, corrupción e impunidad, las dos presidencias del PAN, el Partido de Acción Nacional, expresión de la extrema derecha clerical y financiera, han completado la destrucción y el despojo del país. Particularmente nefasto, el sexenio de Felipe Calderón ha desmantelado la economía nacional, entregando a los Estados Unidos lo poco que quedaba de soberanía y ahogado el país en un baño de sangre con su terca y fallida guerra al narcotráfico.

Hoy México es una tierra de donde se huye: huyen de las ciudades norteñas los ciudadanos aterrorizados por la inseguridad y la violencia extrema –hace dos semanas en Cadereyta, Nuevo León, se han encontrado 49 cadáveres desmembrados-, huyen hacia los Estados Unidos los emigrantes ilegales para escapar del hambre y de los narcos, huyen los capitales en búsqueda de la tranquilidad de los paraísos fiscales. Quien se queda, ya no aguanta y ve solo en un gran cambio la posibilidad de salvación.

Esto explica porqué la candidata del PAN a la presidencia, Josefina Vázquez Mota, no tiene la menor posibilidad de ganar las elecciones del 1 de julio. Gabriel Quadri, el candidato “ecologista” del partido Nueva Alianza, un partidito creado en 2005 por iniciativa de Elba Esther Gordillo, secretaria vitalicia del sindicato magisterial, acabará seguramente en cuarto lugar, si no renuncia antes en favor de Peña Nieto.

La lucha por el triunfo se circunscribe entonces a dos candidatos: López Obrador, quien trata de reconquistar la presidencia que le fue arrebatada hace seis años y ha construido desde entonces un grande movimiento popular –el Morena, Movimiento de Regeneración Nacional- y Peña Nieto, el galán de telenovela construido por Televisa, casado en segundas nupcias con una actriz famosa, quien representa la máscara juvenil del viejo régimen.

De los cuatro candidatos, Amlo (Andrés Manuel López Obrador) es el único que no quiere privatizar Pemex, la paraestatal petrolera, el único que ya ha anunciado quiénes participarían en su gobierno, el único sin sombras en su pasado de administrador como alcalde de la capital, el único que ha propuesto la revoca popular del mandato. Y el único que promete un cambio creíble contra las fuerzas titánicas del statu quo.

El duelo se anuncia apasionante y el resultado, que parecía ya decidido por las encuestas y las televisoras en favor de Peña Nieto, todavía voltea en el aire.

LOS CANDIDATOS

Enrique Peña Nieto (coalición PRI-Partido Verde) 38%
Nació en 1966 en Atlacomulco, estado de México. Ha estudiado la carrera de derecho y una maestría en administración de empresas. En 2005 fue electo gobernador del estado de México, sucediendo a su tío Arturo Montiel. Su gobierno se ha caracterizado por la feroz represión a los comuneros de San Salvador Atenco que defendían sus tierras y por un incremento de los feminicidios en el estado durante su mandato. Es apodado “el copetón” por su peinado con gel o “el gavioto” por su matrimonio con Angélica Rivera, una actriz de telenovela que interpretó el papel de Gaviota. Es considerado un incondicional del expresidente Carlos Salinas de Gortari. Su primer lugar en los sondeos está bajando constantemente en estos días.

Andrés Manuel López Obrador (coalición PRD-Partido del Trabajo-Movimiento Ciudadano) 34%
Conocido popularmente con el acrónimo Amlo o con el apodo de Peje, en referencia al peje-lagarto, una especie íctica endémica de Tabasco, su estado natal. Nació en Macuspana en 1953, empezó a hacer política en las filas del PRI pero en 1989 fue uno de los fundadores del PRD, el Partido de la Revolución Democrática creado luego del fraude de 1988 que arrebató la victoria al ingeniero Cuauhtemoc Cárdenas. Ha sido presidente del partido (1996-99) y jefe de gobierno del Distrito Federal (Ciudad de México) entre 2000 y 2005. Un proceso de desafuero instrumentado por el PRI y el PAN no le impidió candidatearse en las elecciones de 2006, pero fue víctima de un fraude para imponer el candidato del PAN. Las encuestas lo ven en crecimiento.

Josefina Vázquez Mota (PAN) 23%
Es una economista, nacida en la Ciudad de México en 1961. Ha sido editorialista en temas económicos para varios periódicos. Se ha desempeñado como secretaria de desarrollo social bajo la presidencia de Vicente Fox (2000-2006) y como secretaria de educación hasta 2009 en el actual gobierno. No es la candidata designada por el presidente Calderón, quien hubiera preferido al secretario de hacienda Ernesto Cordero, pero ganó la competencia frente a éste y a Santiago Creel. Su campaña no ha logrado levantarse porque no tiene el apoyo de todo su partido y sobre todo resiente de la extrema impopularidad del PAN después de doce años de gobierno. Es la primera mujer de un partido grande que se candidatea a la presidencia. Las encuestas la sitúan en tercer lugar.

Gabriel Quadri de la Torre (Nueva Alianza) 2%
Es un ingeniero con un doctorado en economía. Nació en la Ciudad de México en 1954. Ha sido presidente del Instituto Nacional de Ecología entre 1994 y 1997 y ha trabajado para el Consejo Coordinador Empresarial y para el Banco de México. Su candidatura es pura entelequia puesto que solo puede aspirar al último lugar y a una votación de un dígito, pero una eventual renuncia podría ser objeto de canje al último momento.


Gianni Proiettis
Colaboración

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