La prensa en el banquillo

Los grandes conglomerados de la prensa, se valen de la globalización, alentando más concentración económica para una minoría y disfrazan la libertad de prensa con frivolidades, frente a las demandas por la inclusión y la igualdad de oportunidades.

| 11 diciembre 2011 12:12 AM | Especial | 1.5k Lecturas
La prensa en el banquillo
ENFOQUE

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El acceso es la clave

Vincular la libertad de expresión, de prensa, de comunicación y el derecho a la información, sin la libertad de antena, es decir sin acceso a los medios que la permitan, la libertad de expresión, es una mera declaración. Un ejemplo a seguir son las redes de comunicación del inicial G-8, muy dinámicas y con grandes resultados que restan al peso del sensacionalismo y evita que la frivolidad y el monopolio de la insidia marque la vida de las ciudades.
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En América Latina, la alternativa camina por la formación de un sistema público de canales de tv y radioemisoras y la multiplicación de los medios comunitarios y de los mejores centros académicos.

Ejercer el periodismo en la inmensa Amazonía o en muchas ciudades del continente, es un oficio peligroso, porque el comunicador es identificado por todos los vecinos y no puede ocultarse detrás de un pequeño micro, pantalla o de una hoja impresa. Para ellos, el homenaje de Cambio16, en su cuadragésimo aniversario de lucha contra el franquismo y la lucha por la democracia, semanario que en los años 90 fue requisado por el gobierno fujimorista.

Veamos algunas razones. El gobierno del Perú (de Alan García) pretendió aplicar, en alianza con empresas transnacionales, el refrán que recrea Lope de Vega de “El Perro del Hortelano ni come las berzas ni las deja comer al amo”, y así garantizar el ingreso libre a la Amazonía, sin permiso previo de los pueblos originarios, como si fueran los tiempos de la Conquista, que a sangre y fuego, se extraían los recursos naturales. Esta errada visión híper liberal, produjo en la selva de Bagua, en junio del 2009, decenas de muertes entre pobladores aguarunas y policías.

Este es un hecho que marca un cambio radical de los movimientos políticos que alientan las democracias inclusivas, para antiguas colonias o tierras de esclavos, y que actualmente luchan por acceder al derecho de comunicación, el acceso a la información y el derecho de licencia.

CONSULTA
Las crónicas de hoy, a diferencia del ayer cuando aún no existía la palabra impresa, se trasmiten al instante y no hay forma de acallar la verdad, salvo los tentáculos de un Estado que en contubernio con los grandes grupos periodísticos, se valen de burdos pretextos administrativos para silenciar y deformar la cruda realidad.

Bagua es un trágico referente para que las democracias inclusivas perciban el mejor uso del espacio radioeléctrico, patrimonio de todos los habitantes de un país. “La brecha de desconfianza de los nativos amazónicos hacia el Estado se ha hecho enorme, señala el Instituto Bartolomé de las Casas, y plantea volver a revisar los daños causados por las empresas Occidental Petroleum y Pluspetrol, entre otras.

La Defensoría del Pueblo, ante los graves sucesos, planteó la aprobación de la Ley de Consulta. En efecto, los pueblos originarios empiezan un nuevo camino para aplicar el cumplimiento de la flamante Ley N° 29785 que el Convenio 169 de la OIT les confiere desde hace quince años.

La conclusión más contundente viene del líder indígena Denis Pashan, de la organización nacional Aidesep: “Para qué tanta ley se preguntan los dirigentes indígenas, si en el pasado los pueblos se gobernaron solo con tres normas: No seas ladrón. No seas haragán. No seas mentiroso”.

Pero la coacción en contra de los indígenas de América Latina continúa y no es preocupación de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Lo han demostrado sus 500 socios empresarios en su 67 asamblea realizada en Lima.

RADIOS COMUNITARIAS
La comunicación es un Derecho Humano y debe ser atendida en la dimensión legal, organizativa, técnica y comunicativa de la radio y televisión universitaria. Pues el fenómeno de estas emisoras, resulta de una magnitud inesperada por su extensión y por el servicio que ofrecen, en tanto los “conglomerados” renuevan y compran nuevas licencias al amparo de los poderes convencionales.

“La necesidad de la fundación de medios de comunicación de un nuevo tipo de prensa ya es más que evidente”, señala la Coordinadora de Radios Comunitarias del Uruguay, país donde está en camino una legislación específica, pero las radios de las comunidades transmiten sin permiso porque “no molestan a nadie”.

El Ministerio de Cultura de Colombia, define a estos como espacios de creación cultural pero solo para pequeñas ciudades, y autoriza la conformación del Consejo Nacional que los articule. En Argentina, se cuenta con permisos provisorios y se permite la adjudicación diferenciada y directa de permisos a emisoras de menos de 1 Kw.

Paraguay autoriza radios de mediano y corto alcance. En Chile hay emisoras de este tipo, pero una sola en una ciudad o comuna y sin publicidad. En Guatemala, el gobierno está interesado en solucionar el “problema”, pero no se acepta participación de los grupos interesados.

En Venezuela, los procesos de regulación son por iniciativa del gobierno. México, pasa por un etapa de discusión de nuevos marcos regulatorios.

En Bolivia, la voluntad del gobierno es que el Estado reconozca, favorezca y apoye el funcionamiento de estos medios populares, dándoles un particular énfasis en las emisoras y proyectos de pueblos indígenas. En Brasil se autoriza una frecuencia en todo el país.

En el Perú, la Coordinadora Nacional de Radio –CNR, con sus 30 años de existencia-, impulsa la Red Quechua y participa de un proyecto satelital latinoamericano, promoviendo una cultura de paz. Pero no ha podido avanzar como quisiera la comunidad.

La Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) plantea “Democratizar la palabra para democratizar la sociedad”. Nuclea a más de 800 experiencias de emisoras participativas desde las radios mineras con más de 40 años de trabajo social en Bolivia hasta las recientes experiencias uruguayas.

DERECHO INTERNACIONAL
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH), aprobó el 2000 la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión: “Las asignaciones de radio y televisión deben considerar criterios democráticos que garanticen una igualdad de oportunidades para todos los individuos en el acceso a los mismos”.

Y recomienda que en la distribución de las licencias para las radioemisoras y canales de televisión las asignaciones no deban basarse solo en criterios económicos, sino también en criterios democráticos que garanticen una igualdad de oportunidad al acceso de las mismas.

La UNESCO, en sus frecuentes declaraciones líricas, trata de elaborar un acuerdo en torno a un “ordenamiento y modernización” que llevará a eliminar progresivamente la ilegalidad. Pero más allá de esas buenas intenciones, en América Latina los Estados manejan el implícito concepto de las tres “P”: “Pequeño”, artesanal y comunidades chicas. “Pobres”, por supuesto, sin publicidad ni capacidad de generar recursos genuinos. “Potencia”, baja o bajísima.


Jorge Zavaleta Alegre
Corresponsal de Cambio 16 de Madrid
Colaborador


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