La poesía silenciosa en Tomas Tranströmer

Tomas Tranströmer nació el 15 de abril de 1931 en Estocolmo, y, como impulsado por una rara inquietud, empezó a escribir poesía desde muy temprana edad, a los 13 años ya estaba pergeñando lo que después sería su primer poemario (“17 poemas”). Desde esa época hasta la fecha no ha dejado la literatura por más que haya recibido golpes tan fuertes como el de 1990, fecha en que sufrió un ataque cerebral el cual afectó su capacidad de hablar pero no la de comunicarse.

 

| 16 octubre 2011 12:10 AM | Especial | 1.5k Lecturas
La poesía silenciosa en Tomas Tranströmer
Publicamos párrafos de un texto de la revista “Espéculo” de la Universidad Complutense de Madrid, de julio de 2010.
1515

Su creatividad se ha visto consolidada tanto por su experiencia como por la reflexión. Su labor alterna tanto de traductor y sicólogo en centros penitenciarios y hospitalarios es digna de elogio y le ha permitido conocer conciencias desconocidas. Ello le ha ayudado a tener una idea más clara de la humanidad.

La característica de su poesía radica en la fuerza y plasticidad de los enigmas, el lenguaje con que aborda sus grandes temas también es diferente en tanto que se apoya en la sencillez, su poesía grafica y captura lo inasible. Hay una intención de tratar de entender el mundo, temas como el dolor, el amor, el tiempo, la muerte, la ausencia son una constante en su poética.

Su poesía sencilla y clara está compuesta tanto por un mensaje humanitario como por la maestría con la palabra.

Otra de las cualidades extraordinarias en Tranströmer y que grafica la otra etapa de su literatura es el gran interés por los haikus, con esta forma poética japonesa la comunión ha llegado a su experiencia más alta. El lenguaje y sensibilidad van a la búsqueda de la compresión de la existencia.

Gracias a sus importantes colaboraciones, Tranströmer se ha convertido en uno de los poetas más importantes de la segunda mitad de siglo XX. Dentro de sus preferencias siente un profundo amor por la música motivo por el cual recurre a este tema en su obra poética. Por sus trabajos iniciales trataron de vincularlo con el surrealismo; sin embargo, con el pasar del tiempo, ha logrado erigir una obra emblemática apartada de toda corriente.

“El cielo a medio hacer” es una colección de 13 libros que recorre desde mediados de los 50 al 2003. En esta colección encontramos lo mejor de la poesía del gran poeta escandinavo. Aquí hallamos libros como “17 poemas” (1954), “Secretos en el camino” (1958), “El cielo a medio hacer” (1962), “Tañidos y huellas” (1966), “Visión nocturna” (1970), “Senderos” (1973), “Bálticos” (1974), “La barrera de la verdad” (1978), “La Plaza salvaje” (1983), “Para vivos y muertos” (1989), “Góndola fúnebre” (1996), “Haikus y otros poemas” (2003), “Visión de la memoria” (1996). Gracias a la publicación de este texto en nuestro idioma podremos conocer un poco más a este gran poeta que cada día se impone dentro de la literatura mundial.

En todo el conjunto de su poética encontramos un profundo deseo de conocer y entender el mundo.

Elementos tales como la invención de un lenguaje elegante, buen manejo de la metáfora, exactitud sensorial, sensibilidad, constante referencia hacia la naturaleza hacen de la poesía transtromeriana una isla obligada a encallar por todos nosotros.

A través de su laborioso trabajo y su compromiso por la vida y el arte encontramos en Tranströmer la labor de un poeta vital. Su poesía es un camino hacia la búsqueda de la esencia, explora el mundo a través de un lenguaje sencillo y sobre circunstancias cotidianas. Se dice que inicialmente había sido juzgado como un poeta superficial y nada interesado por la realidad; sin embargo, con el paso del tiempo, vemos que su poesía trasciende lo común e inmediato, su poesía es un tratar de entender la identidad y esencialidad del ser humano. Visto desde ahora vemos que su trabajo se basa en la experiencia y en la realidad circundante.

BÁLTICOS, EL POEMA PARA CONOCERSE
Bálticos es un poema escrito en 1974 donde la esencialidad está en su máxima expresión. En este texto Tranströmer nos remite a un pasado remoto, habla de su abuelo, nos relata la amistad entrañable entre los tripulantes y compañeros de ruta.

Se pregunta ¿hasta qué punto una persona puede llegar a conocer a la otra? La maestría en la navegación permite conocer perfectamente esos profundos e inciertos lugares. Se es consciente de un tiempo y un espacio.

La anciana cree escuchar los murmullos de los muertos, se da la idea de identidad y parentesco entre los vivos y los muertos. El otro gran tema es la idea de frontera que tiende a limitar y fragmentar todo.

Reflexiona sobre la modernidad y la cotidianidad mecanizada, la gente sale a tropel de los edificios, el caos es imperante.

El viento es quien hace llegar esas verdades y entre murmullo y murmullo se deja entrever el clima de conflicto en el que se está viviendo, la supuesta modernidad a la que hemos llegado, el control imperante y el fuerte deseo de opresión.

Es el barco de la vida donde se intenta reflexionar y razonar sobre la propia existencia, las puertas se cierran y las puertas se abren.

Se distingue dos tipos de espacio: el interior que representa la paz y el espacio exterior que representa la guerra y la destrucción. La naturaleza es otro de los elementos constantes, las personas pasan pero las olas, años después, retornan nuevamente de su largo viaje.

Otro de los grandes temas es la incomunicación, las palabras no llegan a comunicar completamente el deseo personal. Las cosas importantes ya no lo son en otro momento.

Prosigue con la historia de un joven, el yo poético revela que el joven desconocido era el encargado de dirigir el conservatorio, luego, por una causa que se desconoce, es encarcelado, una vez pasada la condena le sobreviene un derrame cerebral, parálisis con afasia pero en él continúa la música.

Es una persona que nos suscita a una profunda reflexión. La presencia de la muerte es una constante. Esta parte del texto escrito en 1973 es premonitoria, puesto que años después, Tranströmer sufriría una hemiplejia.


Magister Abraham Prudencio*

Colaborador

*Abraham Prudencio nació en Áncash (Perú) en 1979. Es Licenciado en Literatura Peruana y Latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Magíster en Literatura General y Comparada por la Universidad la Sorbona. Ha publicado “La vida no vale nada” (relatos, 2005) “El día de mi suerte” (novela, 2006) y “Hojas de Otoño” (nouvelle, 2009). Del mismo modo ha traducido y prologado a Maurice Blanchot, Julien Gracq y Marguerite Duras. Ha sido conferencista sobre Literatura Peruana en las universidades Paul Valéry-Montpellier 3, Complutense de Madrid y en la Escuela Normal Superior de París. Asimismo, colabora en diversos medios literarios. Actualmente sigue estudios de doctorado. Ha sido finalista del Premio Internacional Juan Rulfo 2008.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo:


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

0.735923051834