La otra inclusión

En el Perú, ni el propio Ministerio de Educación tiene estadísticas certeras y oficiales acerca de las condiciones, cantidades, requerimientos, cualidades de la población escolar con necesidades educativas especiales.

| 23 octubre 2011 12:10 AM | Especial | 1.6k Lecturas
La otra inclusión
ANÁLISIS
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Dicen que nadie quiere lo que no conoce. Podría esto tal vez explicar la razón por la que miles de niños y jóvenes en edad escolar siguen siendo “invisibles” para nuestra escuela.

La Defensoría del Pueblo hace estimados y señala que pese a que 325,132 niños y niñas peruanos con discapacidad están en edad escolar solo 42,132 están matriculados. Es decir que más del 87% está al margen del sistema educativo.

Si bien durante los últimos años hemos venido incorporando a la escuela recursos para disminuir el efecto de las barreras que llevan a un aprendizaje deficiente, de baja calidad y que limita la participación de todos los niños y niñas, los resultados aún están lejos de niveles adecuados, óptimos.

Urge impulsar el aula inclusiva, pero el mayor aporte para la construcción de ésta viene de parte de las organizaciones de las propias personas con discapacidad y sus familiares, que preparan todo tipo de eventos y capacitaciones para sensibilizar a la sociedad y dotar al maestro de herramientas apropiadas para afrontar la educación que demandan.

PRESUPUESTOS
No es posible plantearse mejoras en la calidad educativa sin proveer presupuestos que cubran los planes para lograr niveles superiores y metas satisfactorias.

La Educación Inclusiva es el reto actual, como garantía de una educación democrática, de calidad, como instrumento de desarrollo personal y social.

Pero el cambio tiene un costo, que no pasa solo por el presupuesto del Ministerio de Educación, exige políticas de Estado que atraviesen todos los sectores con el correspondiente costo.

La Educación Inclusiva no está dirigida solo a las personas con discapacidad, es una cuestión de interculturalidad, de respeto a la diversidad humana y sus diferentes manifestaciones, concepciones, sin discriminaciones de ninguna clase.

Apunta a la construcción de una sociedad equitativa, con oportunidades para todos, pero sobre todo con la posibilidad real de acceso a estas oportunidades.

Desde el Estado no hay un compromiso consecuente con las normas legales vigentes y pese a que muchas de ellas son de avanzada.

Muestra de ello, según la Defensoría del Pueblo en su Informe Defensorial 127, el 93.9% de las Instituciones Educativas no ha recibido recursos ni materiales Educativos apropiados para la enseñanza de estudiantes con alguna discapacidad.

Esto puede explicar que, entre otras cosas, el 90.2% de centros educativos no tiene adecuaciones arquitectónicas, como rampas, por ejemplo. No hay quién asuma el costo.

Según estudios, las familias que tienen entre sus miembros uno de ellos con discapacidad, ven incrementado su presupuesto en un 30%, como mínimo; fácilmente podemos imaginar los altos costos que implica acceder a la educación.

Pese a ello los logros no suelen ser los más óptimos. Solo el 11% llega a tener educación superior y en su gran mayoría son personas con discapacidad física.

ASISTENCIALISMO, PATERNALISMO
El mercado laboral es sumamente reducido para ellos. Además de que son pocas las oportunidades de trabajo, no hay Centros de Formación Laboral, de formación de las habilidades para desarrollar actividades que demanden una remuneración.

Es decir, el desempleo y desamparo es parte del diario vivir de 2,544,834 de peruanos que hoy luchan por un cambio en el enfoque para lograr un cambio en sus vidas. Así puede explicarse también la relación discapacidad y pobreza.

No más asistencialismo, no más paternalismo, no más conductas gubernamentales discapacitantes. El enfoque de derechos que las personas con Discapacidad asumen para sí exige un giro en el timón del Estado. La Convención Internacional de los Derechos de las personas con Discapacidad aprobada desde Naciones Unidas con la participación y propuesta de los propios interesados debe empezar a implementarse transversalmente en nuestra sociedad.

Pero no por el tema de la discapacidad, sino por el tema de la Inclusión, por el tema de una educación de calidad que garantice oportunidades de desarrollo para todos los niños y niñas del Perú. Por el futuro de un país que aún sigue siendo un proyecto por ejecutar.

Para lograr aprendizajes efectivos, funcionales, es necesario aceptar que la discapacidad, en etapa escolar, requiere de apoyos, adecuaciones que tengan como punto de partida las necesidades de cada uno de los educandos. Hay que hacer cambios en la pirámide social y aceptar que las mayorías ignoradas demandan ser protagonistas de su transformación y todo como una cuestión de derecho. Además ya plasmado en legislaciones


Orfelia Zanabria
Colaboradora


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