La importancia de la memoria

La memoria de lo que vivimos durante las dos décadas de violencia interna y terror sirve para construir futuro y que esos hechos no se vuelvan a repetir, según el arqueólogo e historiador Luís Guillermo Lumbreras.

Por Diario La Primera | 19 ago 2012 |    
La importancia de la memoria
Lumbreras hace profundas reflexiones sobre los años del terrorismo.
LUIS LUMBRERAS

El destacado académico y analista hizo la reflexión al exponer sobre “Memoria del pasado, presente y perspectiva del futuro del Perú”, el pasado martes en el Museo de Antropología, Arqueología e Historia del Perú, dentro del ciclo de conferencias “Recuperemos la Memoria Histórica. 9 años del Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR)”, organizado por Amnistía Internacional.

“El poder manipula la memoria sin darse cuenta que esta sirve para construir futuro. Los que no han leído los informes de la CVR dudan de lo que sucedió, otros lo leen como novela, no toman en cuenta que son testimonios que se dieron y que pueden volver a ocurrir por lo que en cada página hay una advertencia en ese sentido”, sostiene.

Precisa que quienes recorren el Perú y lo conocen bien saben cómo es la realidad, las condiciones en que viven muchos peruanos, como “ya lo señalaban tanto José María Arguedas como Manuel Scorza”.

Para el especialista, recordar a los muertos es una forma de tratar de rescatar lo que ocurrió y que no vuelva a suceder. “La memoria no es recuerdo del pasado, es futuro, usándola se construye, en cambio si la ocultamos o deformamos, la realidad se trastorna o se le da un sentido que no tiene. La memoria nos sirve para evaluar acciones y que no se repitan barbaridades”.

Pone énfasis en que la memoria es el presente, el recuerdo hoy de todo lo anterior, “es un almacén que uno tiene, aprende, guarda, es una forma de acumular información y usarla en determinadas formas. En el caso del conflicto interno todos lo tenemos dentro, si hay un apagón lo relacionamos con esa etapa. Es una entidad biológica, social que es manipulable y que muchos esconden por determinada motivación política. El conocer la memoria en su plenitud nos indica hacia donde caminamos”.

Lumbreras califica como admirable y serio el esfuerzo que cumplieron los integrantes de la CVR con testimonios directos, de confrontar vivencias de los que tuvieron desaparecidos en su vida, “lo que significa libros de historia, de antropología, de sociología viva. Todos debemos levantarnos a gritar como lo hicieron los de la CVR”.

Asimismo explica que existen memorias silenciosas, encubiertas, que se sienten en el estómago y de las que se tiene miedo hablar. “Particularmente me considero un hombre no violento pero recuerdo lo que sentí de niño en Ayacucho al ser testigo de cómo un policía arrastraba a un anciano campesino quechuahablante, lo que nos hace pensar que a esos peruanos no se les tiene el respeto que a los ancianos criollos”.

LOS FANTASMAS FLOTAN
Más adelante explica que todos tenemos una memoria histórica, consolidada por sectores de poder que por nuestra condición colonial nos coloca como madre a España y que nos impide recuperar aquello que está muy dentro de nosotros. “Se nos ha impuesto formas de vida diferentes a la nuestra y con una justicia en castellano”.

“Nuestra memoria tiene cosas escondidas. Años atrás se tenía vergüenza de hablar en quechua, en mi propia casa me lo prohibían por la educación implantada, tenemos síndrome colonial en la cabeza. Sin embargo con fusiles, con represión no se borra nada. Lo importante es que somos diversos culturalmente, ambientalmente, hay pueblos donde se habla quechua, aymara y castellano, lo que configura diversas formas de relaciones.”

Sobre quienes aseguran que los fantasmas (época de violencia política) pueden volver, Lumbreras asegura que están latentes y que todo depende de ciertas condiciones. “Recordemos que los maltratados o muertos silenciosos y desaparecidos, fueron mayormente de pueblos originarios muchos en la misma situación que aquella época”.

Precisa que en Ayacucho y según las zonas donde actuaron los dos actores de la violencia política existe temor, “unos a los militares que mataron y otros a los senderistas que también lo hicieron, son sus fantasmas a los que temen”.

“Lo que no se tiene en cuenta es que los militares han sido formados, educados y les hemos dado armas para matar y que algunos utilizaron esta formación malamente sin tener en cuenta que su misión es cuidar la vida de la gente, pero también los hay muy buenos y correctos. Lamentablemente las víctimas no sólo lo fueron de uniformados, también hay responsabilidad en civiles y de la propia Iglesia y algunos de sus jerarcas.”


Denis Merino


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