La distorsión de la Navidad

En diciembre suele hablarse más de Papá Noel, del panetón, del pavo, del chocolate, de los regalos, y otros temas más; pero nada de importancia se le da al “dueño del santo”: Jesús. Según el pastor Enrique Alva, de la Iglesia Evangélica Peruana, todo esto es parte de una distorsión producto del consumismo y las imposiciones del mercado, hechos ante los cuales los propios cristianos se han visto envuelto. En diálogo con LA PRIMERA, nos explica cómo todos estos factores han tergiversado el significado original de estas fechas.

| 24 diciembre 2012 12:12 AM | Especial | 2.1k Lecturas
La distorsión de la Navidad
(a) Hay quienes la Navidad lo toman como pretexto consumista para comprar y vender (b) Explica que la fiesta de hoy debe ser cristiana.
PRIMA EL CONSUMISMO Y NO CELEBRACIÓN DEL CUMPLEAÑOS DE JESÚS
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—¿Por qué ha crecido tanto el consumismo en épocas de Navidad?
—Efectivamente, hay una onda consumista, y un sentido de apropiación de lo que en sí representa la Navidad, que en principio es hacer memoria de la encarnación de Dios, cuando decide revelarse a la humanidad para mostrar el camino de acercarse y reconciliarse con él.

—¿Qué es lo que se ha perdido de la Navidad?
—Lo que se ha perdido es el sentido del acontecimiento: Dios revelándose a la humanidad adoptando la figura más humilde, de una familia excluida, porque no le dan lugar (para que naciera Jesús), y es acogido por pastores y campesinos pobres de Belén. El Jesús que nace no es un Jesús urbano, sino de una familia pobre, que nace en un contexto rural. Ahí Dios nos muestra hacia el lado de quién está su interés prioritario, a qué lado de la humanidad aprecia más. Es justamente allí, en medio de ese campesinado, en medio de esa ruralidad, que Jesús se hace humano. No lo hace en la ciudad donde están los poderes eclesiástico, político y militar; lo hace alejado de ellos, y cerca de la gente sencilla que no tiene poder, que es excluida.

—¿Ese origen, no se contradice con lo que vemos ahora? Por ejemplo, los grandes nacimientos, la parafernalia de regalos…
—Es que hubo una distorsión. Efectivamente, si confrontamos eso con lo que vemos hoy día, como los nacimientos que se construyen ahora para recordar a Jesús, que son lujosísimos. María y José hubiesen querido tener ese nacimiento para Jesús, donde la gente pone elementos de oro, de plata, pero recordemos que nació en un pesebre donde dormían los borregos. Obviamente, ese oro, esa plata, esos adornos, hay que comprarlos. Y hay alguien que los produce, que no lo hace por tener un amor cándido o porque quiere donarlo a la gente; sino porque quiere vender y ganar. Se mueven millones alrededor del mundo con el negociado de la Navidad.

—Sin negar los aportes que ha tenido la secularización en la historia, ¿cuánto ha influido eso en la celebración navideña?
—Tremendamente. Pero es interesante cómo una sociedad que se va secularizando necesita de fiestas simbólicas que le generan esa necesidad de tener un mayor posicionamiento en la vida, porque la Navidad ahora es un concurso de quién tiene el mejor nacimiento. La gente siempre se pregunta: “¿qué vas a hacer para Navidad?” Es que los seres humanos requerimos de símbolos, de ritos. La Navidad es un símbolo en sí. Además, la Navidad tampoco está en el ámbito exclusivo de los cristianos. Hace unos días conversaba con una amiga musulmana por Internet, y cuando nos despedimos me dice “Merry Christmas”, porque conversábamos en inglés. Eso te indica cómo el sistema y el modelo de mercado ha ido imponiendo esta fiesta alrededor del mundo. Hay una pretensión de expropiación de la figura, y con eso se están haciendo grandes negociados y que distorsiona el sentido de la Navidad realmente.

—Entonces, la Navidad se ha vuelto una especie de mercancía.
—Exactamente. Se ha convertido en un objeto que puede ser mercancía, desde tarjetitas que te pueden costar un sol hasta regalos de medio millón de dólares.

—¿Por qué en estas épocas de fin de año, o de Navidad, siempre hay una tendencia a la depresión en algunas personas?
—Justamente por la lógica del mercado. Porque la Navidad es el momento feliz de la familia, de los regalitos; y cuando no hay eso se siente el vacío. Generalmente la depresión es la presencia de los vacíos, y en estas fiestas predominan más. ¿Quiénes son los que más se deprimen? Las personas que no recibieron un regalo; o las que no pudieron hacer las cosas que exige el mercado, porque si no las haces te sientes mal. Pero si tuviéramos claro qué es la Navidad, del encuentro con el Señor, de hacer memoria de la presencia de Jesús, y te olvidas de todo lo demás: no hay razón para la depresión y mucho menos para la muerte. Qué paradójico: La Navidad tiene que ver con un nacimiento, con la manifestación de la vida; pero la gente se mata por la Navidad. El mercado ha generado estos absurdos y no somos capaces de percibirlos.

HAY QUE LUCHAR POR UNA FIESTA CRISTIANA

—¿Cuál debe ser el verdadero significado de la Navidad? ¿Qué debemos hacer para recuperarlo?
—Hay que hacer un trabajo de recuperación del acontecimiento, del Dios encarnándose con nosotros. Ahora, el tema es que estamos en una sociedad secularizada; no es su responsabilidad hacerlo. Soy partidario del pensamiento secular, pero estoy en contra del secularismo: la maximización de lo secular para negar lo sagrado, que puede vivirse dentro de lo secular. Puedes tener un pensamiento secular, y como parte de ello, tu propia religiosidad. ¿Qué hay que hacer? Aquí quienes tienen que dar la batalla son las iglesias, los agentes pastorales, los creyentes, y ser consecuentes con lo que creen, con su anuncio, porque realmente la Navidad es una fiesta cristiana, y los que han distorsionado su sentido son los mismos cristianos con la lógica del mercado. Esto va a tomar su tiempo, porque los seres humanos vivimos de las satisfacciones, si no las tenemos no estamos plenos.



NO A LA REVOCATORIA
Creemos que está en el camino correcto

—Hablábamos de la sociedad secularizada y como tal la política está presente. ¿Cómo evalúa el tema de la revocatoria?
—Somos un grupo de evangélicos, donde estamos pastores, docentes, profesionales, que nos asumimos como ciudadanos de Lima y somos conscientes de los cambios que nuestra ciudad requiere. Creemos que la señora Susana Villarán está en el camino correcto y adecuado para esto. Lo que sucede es que sus acciones no han tenido el impacto necesario, y su entorno comunica mal las cosas que han avanzado. Respetamos a todas las autoridades en general, porque creemos que las autoridades han sido puestas por Dios y por lo tanto merecen nuestro respeto. Pero también las escrituras dicen que hay que tener en cuenta que la autoridad es el servidor de parte de Dios para tu bienestar, para procurar el bienestar de la ciudadanía. Mi evaluación tiene que pasar por eso. En un año, ¿se puede lograr eso? No. Creo que es injusto lo que se está haciendo. En el tema de costo beneficio, cuánto nos va a costar la revocatoria, no solo en la revocación, sino en el acto de la gestión misma.

—Pero hay un sector que quiere revocar a la alcaldesa porque promueve una ordenanza contra la discriminación, que consideran “pro-gay”.
—Cuando San Pablo escribe la carta a los Romanos, era la época en que Nerón gobernaba el imperio, y todos sabemos lo tremendamente corrupto, incestuoso e inmoral que fue. Sin embargo, San Pablo no dice que hay que sacarlo, sino que invita a orar por la autoridad. Discrepamos de este sector evangélico que pretende revocar a la señora Villarán por el tema de la homosexualidad, Es cierto que para la mayoría de cristianos evangélicos raya con la inmoralidad. Pero la pregunta es, ¿la corrupción también no es pecado? ¿Desaparecer 38 millones de dólares usando los tributos que los limeños pagamos no es acaso pecado? ¿Mentirle a la población acaso no es pecado? Entendemos que el pecado es un solo, no hay mayor o menor, es lo mismo robar un sol o un millón de dólares. Este sector evangélico interpreta mal cuando por un solo hecho pretende revocar a la alcaldesa ¿Por qué no hicieron lo mismo con el señor Castañeda cuando ocurrió el caso Comunicore y otros actos de corrupción?

—¿Cree que hay algo más detrás de esa supuesta “moralidad”?
—Es que también hay negociados detrás de esto, y un sector evangélico que está recibiendo plata por esto. No puedo entender semejante cantidad de dinero para esta campaña: movilizaciones, publicidad, viajes, etc. ¿Quién financia todo eso? No me digan que son las iglesias, porque eso sería malversar las ofrendas y los diezmos de los creyentes. No me digan que los pastores sacan dinero de su bolsillo, porque la mayoría no tiene un gran sueldo. Hay toda una serie de intereses detrás y de oportunismos también. Pero nosotros somos un grupo que estamos por el No y vamos a manifestarnos públicamente en los próximos días.


Víctor Liza
Redacción


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