La Cumbre de los Indignados

Del 15 al 22 de Junio, tuvo lugar en Río de Janeiro la Cumbre de los Pueblos, espacio alternativo en el que los representantes de las mayorías olvidadas en el mundo, expresaron su sentir sobre la situación del medio ambiente y el contexto político internacional. Esta reunión paralela a la Cumbre Río+20 reunió a organizaciones indígena, sindicales, juveniles e incluso religiosas.

| 26 junio 2012 12:06 AM | Especial | 1.1k Lecturas
La Cumbre de los Indignados
La ONU acordó en el 2009 dar visto bueno a los pedidos para que el planeta Tierra sea denominado “Madre Tierra”.
LA CARTA DE LA TIERRA
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Paralela a la promocionada Cumbre Río+20, que como se esperaba en los días previos no llegó a buen puerto debido a la falta de compromiso de las potencias mundiales, se desarrolló en Río de Janeiro, del 15 al 22 de junio, la denominada Cumbre de los Pueblos.

Las decenas de carpas donde se realizaron los plenarios y actividades artísticas y de otra índole, así como los puestos ambulantes donde los participantes mostraron sus obras de arte y productos culinarios, estuvieron instaladas en la plaza Pistóia, pasando cerca del Monumento a los Muertos de la Segunda Guerra Mundial hasta llegar al Museo de Arte Moderno, lugares separados de los céntricos barrios de Glória y Lapa por la gran avenida Infante Dom Henrique.

Todos estos lugares son un área verde colindante con el malecón que da a la Ensenada y la Marina de Glória, espacio marítimo donde están apostadas decenas de embarcaciones pesqueras y marinas, y desde cuyo malecón podía apreciarse la salida y llegada de aviones al también cercano aeropuerto Santos Dumont. Una bonita vista para los participantes de esta cumbre alternativa.

Durante los días que duró la cumbre, todos estos espacios fueron visitados por habitantes de la ciudad de Río de Janeiro, quienes hallaron momentos de aprendizaje y de distracción con el intercambio con gente procedente de la amazonia brasilera y de otras partes del mundo.



LA VOZ DE LOS SIN VOZ
A diferencia de Río+20, cita en la que participaron representantes de gobiernos, incluidos jefes de Estado, y representantes de varias organizaciones no gubernamentales comprometidas con la defensa de los derechos humanos y la justicia social en el marco del cuidado del medio ambiente, la Cumbre de los Pueblos recogió aquellas voces “no oficiales” y poco visibilizadas, tanto del Brasil, América Latina y otros lugares del planeta.

Un ejemplo claro es que en esta cumbre pudo mostrarse al “otro Brasil” que no es visibilizado, como es el caso de sus poblaciones indígenas que, plumas en la cabeza, caras y cuerpos pintados, y taparrabos cubriendo partes de anatomía, dijeron al mundo que existen, pese a que están aislados en la Amazonía, y son pocos en relación al número de habitantes del país y a la cantidad que existen en la región andina o en México y Guatemala.

Las demandas de los indígenas brasileros están relacionadas a las construcciones de grandes hidroeléctricas emprendidas por el gobierno brasilero, las cuales consideran afectará seriamente su ecosistema y sus formas de supervivencia, así como a su cultura.

Por momentos, los asistentes de los plenarios eran distraídos por la música que hacían los indígenas brasileros con tambores y otros instrumentos de percusión, en parte influidos por afrodescendientes que huyeron a la selva de la esclavitud, a la que fueron sometidos durante la colonia portuguesa.

Los indígenas y afrodescendientes hacían rondas y recorridos con cánticos y melodías de sus lugares de origen, por todo el espacio en el que se desarrollaban los plenarios, en las que participaban alegremente junto a cariocas (naturales de Río de Janeiro), paulistanos (naturales de Sao Pablo), gaúchos (naturales de Río Grande do Sul ), o extranjeros.

Sobre los afrodescendientes, estos también dijeron presente a través de las comunidades religiosas afrobrasileras, que mantienen ritos y costumbres de sus antepasados que hace cinco siglos llegaron al Brasil como esclavos. Detrás de la alegría de sus expresiones artísticas, era evidente que son poblaciones poco reconocidas en el país.

Todo esto es muy diferente, muy distinto del Brasil oficial que se conoce en el mundo: país próspero cercano a lo occidental y probable potencia mundial a nivel político y económico en los próximos años, sus enormes edificios en Sao Paulo y Río de Janeiro, los cinco títulos mundiales de su Selección de fútbol, la alegría de su gente, y su exuberante música.



IDEAS CENTRALES
En los diferentes plenarios y conferencias de la Cumbre, los participantes tanto del Brasil como de otras partes del mundo manifestaron, pese a venir de realidades diferentes y tener distintas demandas, diagnósticos comunes de la situación actual del medio ambiente y soluciones coincidentes para estos problemas.

En primer lugar denunciaron la apropiación individual monopolizada de los capitalistas de los territorios donde habitan poblaciones indígenas y comunidades campesinas, puesto que consideran que para las transnacionales, elementos como el agua, el aire y el suelo “son mercancías a su disposición” que utilizan para obtener pingües ganancias, en vez de considerarlos recursos fundamentales para la supervivencia humana en un contexto como el del calentamiento global.

Otro aspecto harto señalado en la Cumbre de los Pueblos es que la actividad humana está en función del libre mercado, y que está en el centro de la actividad social. Se llegó a decir que el “tiene miedos y sentimientos” expresados en hechos como las caídas de las bolsas de valores o la crisis financiera, y que ante esto los gobiernos y las transnacionales se ponen en acción de inmediato “para calmar sus nervios”.

Añadido a estos, varios representantes de pueblos indígenas señalaron que hay un forzamiento para abandonar sus costumbres, de manera que vayan acostumbrándose al uso y consumo de ciertos productos. Además, señalaron otros temas comunes como la militarización de los territorios “para imponer orden” y la criminalización de la protesta en varios países latinoamericanos.

También criticaron la propuesta de la “Economía Verde”, pues consideraron que es una fachada para que las empresas transnacionales sigan lucrando a través de lo que consideran “falsas soluciones” como la implementación de reservorios; y que no es una solución a la depredación del medio ambiente.

LA MARCHA DE LOS PUEBLOS
La tarde del 20 de junio, los participantes de la Cumbre de los Pueblos realizaron una marcha por céntricas calles de Río de Janeiro, para manifestar públicamente sus demandas a los gobiernos del planeta para que tomen medidas a fin de preservar el medio ambiente, y cambios en el modelo político y económico.

En la marcha estuvo la Central Unitaria de Trabajadores de Brasil, el Partido Comunista, el Movimiento Sin Tierra, el Partido de los Trabajadores (del expresidente Lula da Silva y la actual mandataria Dilma Rousseff), el Partido Comunista, organizaciones defensoras de los derechos de la mujer, de campesinos, sindicatos, indígenas.

También participaron movimientos y organizaciones religiosas, como la Red Ecuménica de Juventud (REJU), que agrupa a jóvenes de iglesias evangélicas y católicas con vocación ecuménica e interesada en temas sociales.

La concentración tuvo lugar en la avenida Presidente Vargas, cerca de la estación Uruguaiana del Metro subterráneo de Rio de Janeiro. En la gran vía, rodeada de enormes edificios y cerrada para el paso de automóviles y buses, se concentraron, además de las organizaciones sociales brasileras mencionadas anteriormente, gente procedente de diversas partes del mundo.

El recorrido viró a la derecha hacia la céntrica avenida Rio Branco, en la que están instaladas varias oficinas estatales, de la prefectura de Río de Janeiro (municipalidad) y varios centros bancarios, empresariales y comerciales; hasta llegar a la plaza Monroe, cerca del Teatro Municipal, en la que hay una exhibición de fotos denominada “La Tierra vista desde el cielo”, como parte de una campaña de defensa del medio ambiente.



EMBLEMÁTICO TEÓLOGO DE LA LIBERACIÓN
Leonardo Boff
Quien fue el centro de la atención en la Cumbre de los Pueblos fue el prestigioso teólogo brasilero Leonardo Boff, estandarte de la Teología de la Liberación, quien en su intervención defendió la importancia de la Carta de la Tierra.

“La Carta de la Tierra no es divulgada porque no es digerible, es indigesta para el mundo capitalista y exige cambios que nos muestran la realidad que queremos. Y nosotros tenemos que ir a la búsqueda de ese cambio, pues el futuro que nos preparan en la Río+20 es colocarnos a la vera del abismo”, sostuvo en su alocución.

Boff afirmó que este importante documento marca el comienzo del siglo XXI, que ya tiene diez años de instituida y que es importante para el momento actual que vive el planeta. Argumentó que es el fruto de una gran consulta, pues “nació del grito de la Tierra, de abajo, de los quilombolas, negros, indígenas, universitarios, del pueblo, y parece que tiene algo del Espíritu Santo también en ella”.

Recordó que el 22 de abril del 2009, Naciones Unidas acordó dar visto bueno a los pedidos para que el planeta Tierra sea denominado “Madre Tierra”, porque “a la tierra se vende, se troca, se usa, pero a la madre no, a la madre la cuidamos y la respetamos”.

Así culminó la Cumbre de los Pueblos en Brasil, un espacio alternativo sin mucha prensa grande, sin personalidades representantes de gobiernos, con muchos héroes anónimos, en la que no se toman decisiones vinculantes; pero que deja las puertas abiertas para que los excluidos del mundo puedan expresarse, como el año pasado ocurrió en lugares tan distantes como Santiago de Chile, Madrid, Londres y Atenas.


Víctor Liza Jaramillo
Enviado especial


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