La crisis no es fiscal, es bancaria

La respuesta a la crisis económica europea que viene impulsando la Troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea) se basa en recortar el gasto público en el entendido de que una especie de farra fiscal ocasionó todo este despelote. El error de este enfoque es no darse cuenta de que quienes más deben no son los Estados, sino los bancos privados. La nacionalización de Bankia, el cuarto banco español nos muestra claramente que la danza de los rescates financieros no tiene cuando acabar, mientras que la población paga la cuenta. A continuación un texto producido por el Observatorio Económico de América Latina (Obela) que nos ayuda a entender el tremendo problema de la economía europea en general y española en particular.

| 24 mayo 2012 12:05 AM | Especial | 1.6k Lecturas
La crisis no es fiscal, es bancaria
Mientras la Troika insiste en la política del ajuste, las movilizaciones sociales en España
EL ERROR EUROPEO
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El malestar social y la indignación en España y demás países con situaciones similares ha aumentado. El desempleo alcanzó la cifra más alta de la historia, 5 millones 639 mil desempleos equivalentes al 24.44 por ciento de la población en edad de trabajar; las manifestaciones sociales se expanden contra los dictámenes del Gobierno, auspiciados por la Troika, que mutilan los servicios básicos y alientan el despido masivo dejando intacto partidas de gasto público destinadas a la realeza y a la iglesia. Uno de cada dos jóvenes en España y Grecia en edad de trabajar no tiene empleo ni lo tendrá de mantenerse la recesión por una década como se anticipa.

La nacionalización de Bankia dentro de este contexto, el cuarto grupo bancario de España, opera como una compra temporal por parte del Gobierno para absorber los créditos tóxicos con la idea de sanear el sistema financiero y promover ganancias en aumento para el sistema bancario. Si se considera que los tres mayores tienen sus ganancias en el exterior, este rescate tiene como finalidad inyectarle liquidez a la economía y generar condiciones aptas para el desenvolvimiento de la lógica del mercado, se sacrifica el porvenir de millones de personas. El costo es a cuenta del erario español.

Deudas y crecimiento en España
El ascenso de la deuda pública del gobierno español pasó de 68.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2011 a una deuda de 80 por ciento comparable al nivel de endeudamiento de Alemania. Esto lo coloca en el plano fiscal en un lugar mejor que economías mayores como la francesa e italiana. El ascenso de la deuda privada a 1,78 billones de euros equivalente al 165.4 por ciento del PIB, expresa que el problema de España por lo tanto no yace en lo fiscal sino en lo privado externo. Insistir en ajustar las cuentas fiscales cuando el problema es del sector privado y es externo suena disparatado si no fuera porque lo que se están llevando entre las patas es a la sociedad.

Los datos exhibidos por la Banca Central y la Oficina de Estadística Nacional describen un descenso en la producción de la economía española por segundo trimestre consecutivo. La caída en la tasa interanual del PIB en -0.5 por ciento en el primer trimestre de 2012 es resultado, entre otras causas, de la contracción de la demanda nacional, en la cual el consumo privado que representa alrededor del 50 por ciento del total demandado ha caído en 0.4 por ciento con respecto al último trimestre de 2011. Una alta deuda privada en este escenario sin duda es un gatillo para problemas bancarios mayores dentro y fuera de España.

Las proyecciones que la Comisión Europea ha efectuado son que el PIB se contraerá 1.8 por ciento en el año 2012 con mayor énfasis en la segunda mitad del año. Las metas fiscales pactadas por la Comisión Europea delimitaron un déficit público de 5.3 por ciento para 2012, no obstante el panorama se ha ensombrecido al develar que el déficit público español en 2011 fue mayor del previsto, 8.5 por ciento con respecto al PIB. Esto es fruto de la caída en la recaudación por el estancamiento y el costo de los nuevos rescates financieros. El nebuloso panorama económico-financiero ha provocado un aumento en las primas de riesgo de los bonos españoles en abril de 2012. Los bonos a 10 años excedieron la barrera de los 400 puntos registrando una tasa de 5.79 por ciento. La tasa básica del Banco Central Europeo (BCE) es de 1 por ciento.


Rajoy insiste en salvar bancos y cortar al mismo tiempo seguridad social y salarios.

Respuestas erradas
Los jefes de gobiernos de la Eurozona, particularmente Merkel en Alemania y el hoy relevado presidente Sarkozy en Francia, junto con la Troika (FMI-UE-BCE) han insistido en abordar la crisis desde lo fiscal únicamente. La problemática fiscal de la región se ha develado como único objetivo a solucionar, dejando a un lado el colapso del sector bancario, que sigue en problemas en todos los países a pesar de las tres rondas de rescates y de la consolidación de la deuda de mala calidad. Parecería que conforme la crisis avanza el problema bancario se deteriora aún más. Pueda que haya una crisis del sector privado por la caída del consumo, que se ha financiado antes externamente, y que esté agravando lo que hasta ahora se ha diagnosticado como un problema fiscal esencialmente. De ser así estaríamos ante la endogenización de la crisis y se podría prever caídas en las tasas de inversión privada.

Rescatando al verdugo
La tasa de morosidad de los créditos españoles aumentó a 8.15 por ciento para febrero del 2012, por encima del nivel de morosidad de 1994 y casi el triple del 3.37 por ciento registrado a finales de 2008, antes de la primera crisis bancaria. Sin embargo, los tres grandes grupos bancarios españoles han concretado grandes ganancias en las economías emergentes, como muestran, las filiales BBVA y Santander arraigadas en México que aportaron 30 por ciento del total de las ganancias en 2011 para la primera, y 16 por ciento para la segunda, superando por primera vez las utilidades con respecto al mercado español.

Las reformas estructurales del gobierno de Rajoy se centran en el sistema financiero destacando la creación de un fondo que rescatará a las entidades financieras viables con una dotación inicial de 36.000 millones de euros, ampliables a 99.000 millones. Por otro lado, las reformas en el mercado laboral no tienen partidas monetarias para la promoción del empleo. La disminución de los puestos laborales junto con la flexibilización y precarización del trabajo son los ejes clave de las modificaciones que como sabemos de América Latina, no generarán nuevos empleos sino que bajarán aun más los salarios.

La interrogante es cuándo impactará la crisis bancaria española sobre la performan-ce de la banca francesa, alemana, italiana, británica y estadounidense. El problema sigue siendo si se va a poder mantener la cadena de pagos intacta o no. El error de diagnóstico y el énfasis fiscal puede enrarecer esto.

Por cierto, nada de esto indica el fin del Euro, que en situación igual o peor están Gran Bretaña, Japón y los Estados Unidos. Quizás por esto hay que hacer las discusiones sobre reservas internacionales urgentemente, pero ese es otro tema.


Óscar Ugarteche y
Eduardo Martínez-Ávila
www.obela.org


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