“La ciudad tiene una personalidad propia”

Historiador de la ciudad de La Habana mostró nuevamente su erudición en Lima y compartió su trabajo de cuatro décadas al frente de la recuperación de la arquitectura e historia de La Habana Vieja.

| 23 diciembre 2012 12:12 AM | Especial | 694 Lecturas
EUSEBIO LEAL
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Tiene un título único: El Historiador de la Ciudad de La Habana. Y un apellido que define su ímpetu consecuente en rescatar el pasado y convertirlo en un factor de identidad en el presente y con beneficio económico.

El reconocido mundialmente Eusebio Leal estuvo en Lima para cumplir con una agenda bastante recargada e impartir su conocimiento sobre su experiencia en recuperación y puesta en valor del patrimonio arquitectónico de La Habana Vieja, en Cuba.

En una charla realizada en el Museo Metropolitano de Lima, ubicado en el Parque de la Exposición, Leal enseñó a los asistentes su “Gestión para el desarrollo integral de La Habana Vieja”.

Para él, la ciudad tiene una personalidad propia y su renovación no consiste en simplemente conservar lo antiguo y convertir a la ciudad en un museo, sino en darle ese soplo de vida a lo existente. “Un centro histórico deshabitado se destruye”, dice.

HISTORIA Y DESARROLLO
Lo importante es conservar la riqueza arquitectónica, que siempre es resguardo de la historia: “Si padecemos de un Alzheimer colectivo, no sabremos de dónde somos”, afirma Leal: “Si un viejo pierde la memoria, lo pierde todo”.

El primer paso a seguir en esa reconstrucción de La Habana Vieja fue partir de las plazas principales (que son importantes espacios públicos), y desde allí irradiar “acción” hacia el interior de la ciudad.

En el plan no solo se concibe la arquitectura como tal, sino también la función social que debe cumplir un proyecto como este. Por ello, se tomó en cuenta que el mayor problema era crear, a la vez, puestos de trabajo: la cultura, para Leal, también puede ser una plataforma para el desarrollo humano y económico.

La recuperación de La Habana Vieja, tras un desastre ecológico, partió de los escombros y actualmente continúa. Muchos edificios recuperados funcionan como viviendas y comercios: en la parte baja, los comercios —cuyo atractivo turístico se incrementa con la recuperación de la arquitectura—, que pagan una renta por el espacio; en la parte alta, las viviendas. Con este sistema aplicado a este tipo de edificios y otros, en un año, aproximadamente, se han recibido más de 140 millones de dólares, de los cuales 21 millones se utilizan para la restauración propiamente dicha.


“Lo importante es conservar la riqueza arquitectónica, que siempre es resguardo de la historia: ‘Si padecemos de un Alzheimer colectivo, no sabremos de dónde somos’, afirma Leal: ‘Si un viejo pierde la memoria, lo pierde todo’”.

SU PASO POR LIMA
Ha sido fructífera su visita a Lima. La alcaldesa Susana Villarán lo condecoró con la Medalla de Lima y destacó sus méritos como historiador y conductor de la restauración de La Habana Vieja, y dijo haber quedado impresionada por los conocimientos de Leal sobre la historia y la cultura de Lima y el Perú.

Ambos evocaron la memoria del otrora canciller Raúl Porras Barrenechea, intelectual peruano que defendió a Cuba ante el bloqueo de Estados Unidos en la Organización de Estados Americanos y es considerado emblema de la amistad entre ambas naciones.

En su recorrido por la ciudad de Lima, Leal la definió como una mezcla de desierto y rosas, y puso énfasis en la entrañable e histórica relación entre Lima y La Habana, y Cuba y el Perú.

La demanda de libertad para “los cinco” cubanos condenados en Estados Unidos no estuvo exenta entre las actividades que realizó en Lima, acto en el que estuvieron presentes los poetas Hildebrando Pérez y Arturo Corcuera, ambos ganadores del Premio Casa de las Américas, y Marco Martos, presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

Leal también visitó la exposición “Ruraq Maki (Hecho a mano)” en el Museo de la Nación, en Lima, donde tuvo como guía particular a la directora de Patrimonio Inmaterial Contemporáneo, Soledad Mujica. Ahí, el Historiador de la Ciudad de La Habana (un título casi nobiliario) adquirió la escultura de un Niño Jesús del maestro cusqueño Juan Cárdenas.

RECONOCIMIENTOS
Eusebio Leal, toda una institución, es uno de los cubanos más reconocidos mundialmente y en su propio país. Recibió la Orden del Libertador Simón Bolívar, de Venezuela; la Orden de las Artes y las Letras, de Francia; Mérito de la República Popular de Polonia con Estrella de Oro; Mérito Distinguido de la República de Perú, en el grado de Gran Cruz; Orden Cristóbal Colón en el grado de Comendador de la República Dominicana, entre otros.

Su más reciente distinción es la del Premio Nacional de Patrimonio Cultural por la obra de toda la vida, distinción que se concede por vez primera en Cuba. En el Museo de la Ciudad, antiguo Palacio de los Capitanes Generales, Leal recordó: “Una vez vi aquí una copa pintada de rojo, en la que un electricista guardaba accesorios para su trabajo. En el fondo, rezaba una inscripción: la siempre fiel Ciudad de La Habana. Pedí limpiarla, pues era una de las copas de plata del Cabildo”. Con esta intuición empezó la recuperación del Centro Histórico de La Habana, hace cuarenta años.


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