La calidad del agua del río Rimac

Hasta ahora la mayor inversión hecha en el río es Parque Rímac, obra ornamental que lo canaliza pero sin repercusión en el manejo de la cuenca.

La abundancia de farmacias en Lima tiene que ver, nos dice un destacado médico,” con la muy mala calidad del agua, el uso de desagües para regar vegetales, la acumulación de insecticidas en el cuerpo humano durante largos años”.

| 21 julio 2014 06:07 PM | Especial | 3.8k Lecturas
La calidad del agua del río Rimac
Rímac: Río de injusticia
Por: Julio Schiappa
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A los escépticos les basta pararse en los ingresos de agua de La Atarjea para comprobar la inmensa cantidad de desechos humanos, jebes y barro de las minas, lleno de tóxicos minerales que se cuelan para iniciar el proceso de limpieza del agua.

El Ing. Luis Gonzales Vigil, uno los mejores consultores en proyectos de agua potable del país, dice “cuelan el agua, pero la verdad es que los limeños toman enormes cantidades de minerales tóxicos que permanecen como nano partículas en el líquido elemento, la gente se muere de cáncer, gastritis y muchas enfermedades porque nadie corrige un sistema que llena el cuerpo humano de toda clase de minerales”.

Si eso no fuera suficiente aconsejamos un oloroso tour a la Planta de Tratamiento de Agua en la Planta de Taboada, una colosal obra cuya misión es disminuir la porquería que los desagues de todo Lima echaban al mar.

Le sigue la Chira para el cono sur, que en dos años limpiará las aguas de la zona sur de Lima. Grandes avances civilizatorios al disminuir la contaminación del mar. Pero la basura se echa 3 kilómetros mar adentro. La corriente de Humboldt la lleva rumbo al norte hacia Chancay y Huacho.

CRÍMENES CONTRA NATURA

Dice el Ing. Ricardo Cubas, ex asesor de la Presidencia de Sedapal, que “no hay que botar el agua tratada al mar, desperdiciamos millones de metros cúbicos que pueden regar cientos hectáreas de parques y jardines”.

Hace poco la revista Nature alertó a todo el mundo sobre la contaminación del mar que ha disminuido drásticamente la pesca silvestre para consumo humano.

Un 46% del pescado que consumimos es producto de la piscicultura porque ya no hay peces en el mar para pescar. El enorme bulto de la anchoveta no permite ver la realidad del mar peruano. No se encuentra fácilmente lenguado, chita, pejerrery, porque la pesca con redes depreda las costas playeras matando las crías.

El asesinato de peces con estas prácticas bárbaras, la pesca sin respeto y el declive de la pesca silvestre debe limitar radicalmente la contaminación del mar.

AGUA DE TERCERA

Lógicamente los gigantescos tubos que echan el agua de desagüe pre-tratada al mar hay que conectarlos a depósitos en la costa para reusarla. Y los ríos deben represarse para aumentar el uso de aguas que no deben irse al agua.

La cosa va en serio, en el 2020 veremos desaparecer un 40 por ciento de los glaciares andinos y el 2040 estos estarán rumbo a la extinción. El deshielo incrementará temporalmente los caudales de los ríos cerca de Lima, pero luego las bellas lagunas alto andinas que nos dan agua desaparecerán en ese proceso. Ni Marca IV nos salva.

En Europa el agua de tercera calidad o tratada hace por lo menos 3 viajes ida y vuelta por las cañería y no se tira al mar, añade el mencionado especialista.

Esa información se corrobora con un informe de la revista Time que señala que los europeos solo usan agua reciclada para los servicios higiénicos y que el agua para beber viene en caños especiales y cuesta 3 veces más que la anterior. Juegan a lo seguro con un recurso vital y escaso en tiempos del Cambio Climático.

CALATOS Y SIN AGUA

Siendo Lima un desierto, resulta inconcebible que no exista una manejo básico de las cuencas que la riegan, para fijar políticas elementales de control de proyectos de captación, tratamiento y disposición final y reuso del escaso flujo que baja de los Andes.

Más de 1.5 millones de pobladores de Lima no están conectados a las redes de agua potable. Son los calatos sin agua. Pobres y sedientos pagan 15 soles por metro cúbico. Un símbolo clamoroso de la desigualdad social peruana en tiempos de prosperidad económica.

Darles agua a los pobres que habitan los cerros, es una política central del gobierno, pero hacerlo en esa colinas representa retos de costo, financieros y operativos, para concluir 148 proyectos que asegurarían el fin de la sed en Lima.

Se ha comenzado con 30 proyectos, pero la demanda atraviesa cualquier vidrio blindado, tal es la presión desesperada de la población que quiere los 118 programas restantes.

Entre los problemas presentes y futuros para darle agua a Lima está la poca que traen los ríos Rímac y Chillón, que además tienen avenidas solo durante 4 meses del año. Un sistema de embalses y represas es indispensable para regular y contener el agua.

Hasta ahora la mayor inversión hecha en el río es Parque Rímac, obra ornamental, que canaliza el río Rímac, pero sin ninguna repercusión en el manejo de la cuenca.

No hay visión de conjunto sobre la gestión del río parlanchín, solo obras dispersas y un altísimo costo del manejo empírico, que resulta en inundaciones y huaycos en el cauce bajo del Chillón y en el cauce medio y superior del Rímac.

Rímac: Río de injusticia

PECADOS HÍDRICOS

En junio el gobierno procedió a tomar una decisión histórica. Promulgó una Ley que paga compensaciones por el uso de agua a comunidades y gobiernos municipales ubicados en aguas abajo de los Andes. Medida clave para organizar el uso concertado de las aguas de Junín para la Cuenca del Río Rímac, Chillón y Lurín.

La medida servirá también para que la agroindustria de Ica, Cañete y Chincha, logre un acuerdo para traer agua de Huancavelica. Los andinos no les dan ni una gota hasta que muestren la billetera.

Pero, contradictoriamente, no hay quien le ponga el cascabel al uso abusivo de aguas subterráneas. Decenas de pozos ilegales se roban el agua de la napa freática.

Entre los intrusos están las empresas privadas que operan en Huachipa, varias de ellas calificadas “un gran lugar para trabajar”, que le sacan la vuelta a Sedapal y no le pagan una deuda de 600 millones de soles hace varios años.

No solo eso, en Lima metropolitana existen no menos de 100 explotaciones de agua industrial que no pagan un peso por el uso de un recurso que es de todos.

Acuden a los tribunales, en el colmo de la arbitrariedad y falta de responsabilidad social para no pagar el agua que consumen.

A pocos metros, en los cerros cercanos, miles de peruanos pagan por lo menos 15 a 20 soles por día para no morir de sed. Un evidente caso de abuso de poder, acaparamiento y mal uso de recursos del país.

Llevarse agua del subsuelo es exactamente como robarse un río o una isla del mar. Todo un río Rímac de injusticia y desigualdades con las que hay que terminar, ya.


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