Informes que matan

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sigue lanzando informes sesgados sobre el programa nuclear iraní con el único propósito de justificar los planes guerreristas en Israel y EEUU. Como en el pasado, esos informes manipulados están teledirigidos para bombardear a la opinión pública.

| 11 setiembre 2012 12:09 AM | Especial | 1.2k Lecturas
Informes que matan
Armas nucleares causan miedo.
IRÁN EN CUENTA REGRESIVA
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Tal como ocurrió antes de la invasión de Irak, el uso de la energía nuclear y de armas de destrucción masiva se utilizan como pretexto para justificar una guerra contra el régimen de los ayatollahs que solo servirá para fortalecer el poder imperial en la región petrolera más importante del planeta, el Medio Oriente.

La probabilidad de que la guerra la encabece EEUU depende de las elecciones de noviembre, en la que los halcones liderados por el republicano Mitt Romney apuestan todas sus cartas a favor de Israel, que no oculta sus deseos de lanzar una guerra relámpago contra Irán.

Y en caso gane Obama, los halcones israelíes se aprestarían a lanzar un ataque sorpresa que les permitiría tomar la iniciativa en un conflicto prolongado con los persas, para el que tendrán que recurrir al auxilio de las armas y la logística norteamericana. El conflicto se dará con los precios del petróleo disparándose hacia el cielo.

RAZONES DE GUERRA
La estrategia de guerra por ahora busca los justificativos. Hace unos días un informe confidencial del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aseguraba que Irán había aumentando su capacidad para enriquecer uranio con la instalación de nueva maquinaria y que seguía produciendo combustible nuclear, pese a las exigencias de Naciones Unidas.

De inmediato se alzaron las voces para cuestionar al régimen de los ayatollahs. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lamentó que Irán siga sin aclarar la naturaleza de su programa nuclear. Canadá retiró su misión diplomática y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, deploró la ausencia de una “clara línea roja” ante el programa nuclear.

“Creo que debemos decir la verdad: la comunidad internacional no traza una clara línea roja a Irán, e Irán no percibe determinación en la comunidad internacional para que detenga su programa nuclear”, dijo. “Mientras Irán no perciba una línea roja y la determinación, seguirá avanzando con su programa nuclear. Irán no debe obtener la bomba atómica”, añadió.

En documentos anteriores, la OEIA había acusado al país islámico de duplicar su capacidad de enriquecimiento de uranio en su base de Fordo (centro) y de obstaculizar el trabajo de la agencia en la de Parchin. La sospecha de los países occidentales e Israel es que se usa un programa nuclear civil para producir armas atómicas.

Pero ya muchos conocen cuál es el papel de los organismos internacionales en los conflictos en los que está implicado Estados Unidos. Es sabida su actuación en el tema de las armas de destrucción masiva de Irak, que fue determinante en la preparación de la invasión norteamericana tras un embargo que provocó la muerte de miles de personas, la mayoría de ellos, niños.

“Cuando los inspectores quisieron, o jugaron el papel de evitar una guerra montada sobre pruebas cocinadas, ya era demasiado tarde, su juego de ambigüedad calculada había abierto la caja de Pandora en forma de un despliegue militar letal que ya no hubo quién fuera capaz de detener”, aseguró el analista internacional Juan Gonzales al cuestionar la imparcialidad de esos organismos.


Terror de la guerra.

INFORMES SESGADOS
Ahora, en el caso iraní, sucede exactamente lo mismo. Los informes de la OEIA son lo suficientemente abiertos como para que puedan ser usados, aún sin ninguna prueba real, para mantener viva la llama de la presión militar y diplomática contra la República Islámica, añade Gonzales.

Lo real es que el programa nuclear iraní avanza. No tanto como quisieran los ayatollahs ni como asegura Netanyahu. Irán sigue logrando nuevos progresos en el campo tecnológico, ya que ha conseguido aumentar la capacidad de enriquecimiento de uranio y su pureza a casi un 20%, porcentaje apto únicamente para su uso civil.

Pese a ello, el primer ministro israelí afirma que el régimen islámico se encuentra cada vez más cerca de conseguir su primera bomba (Israel tiene más de 200) y que se está riendo de las sanciones y las resoluciones internacionales, por lo que debe ser frenado inmediatamente con todos los medios a su alcance.

Los planes de ataque israelíes tienen vieja data. El 2007, “The Sunday Times” informó que los objetivos de ataque serían tres bases nucleares: “El primero es Natanz, donde se han instalado miles de centrifugadoras para el enriquecimiento del uranio. El segundo es una planta de conversión de uranio cerca de Ispahán, en cuyos túneles se han almacenado 250 toneladas de gas para ese proceso de enriquecimiento. El tercer objetivo es un reactor de agua pesada en Irak, que puede llegar a producir suficiente plutonio para una bomba atómica”.

Lo que no dicen las autoridades israelíes y sus aliados es que para su uso militar es necesaria una pureza del 90% e Irán no tiene la capacidad para hacerlo. Otro dato es que el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) autoriza a los países signatarios a producir uranio enriquecido al 20 por ciento, por lo que no se estaría incumpliendo con el convenio internacional.

Es claro que no existen argumentos para justificar el estado de guerra permanente contra Irán, que incluyen asesinatos de científicos, virus industriales, sabotajes, atentados, embargo petrolero, sanciones, cerco militar, aviones espía, etc.


Mirada de sospecha.

CRÍMENES DE GUERRA
Los representantes de ese país recuerdan que algunos de los científicos asesinados por sicarios internacionales solo eran conocidos por las autoridades del país y por los inspectores de la ONU, por lo que es posible pensar que bajo el paraguas de la OEIA se esconde una misión de espías al servicio de Israel.

Hace poco se volvió a hacer público un informe de 2007, ratificado en 2010, elaborado por la CIA y otras 15 agencias de inteligencia norteamericanas que reconocía que, desde 2003, la República Islámica abandonó sus pretensiones de fabricar armamento atómico y que, desde entonces, el programa nuclear es exclusivamente para uso civil.

Ese informe fue lanzado cuando todo indicaba que Bush iba a atacar al país persa, y fue silenciado por los medios de comunicación al servicio de Israel. Así, la cuestión nuclear es la excusa, la cortina de humo para conseguir otros objetivos geoestratégicos largamente ansiados por Occidente: el control total de la región petrolera más importante del planeta, ahora que se siente el declive de la producción mundial del petróleo.

Los llamados de los gobiernos de Francia, Gran Bretaña y Alemania, que pidieron a sus socios de la Unión Europea (UE) que impongan nuevas sanciones contra Irán, no son más que una muestra de sus afanes por hacerse del control del recurso estratégico. Las amenazas son tan evidentes que Rusia advirtió a Israel y a las potencias occidentales que no ataquen al país islámico porque ello tendría consecuencias “desastrosas” para la estabilidad regional y afectaría a otras partes del mundo.

Lo cierto es que se acortan los plazos para los afanes guerreristas en la zona. Los recientes comentarios de Netanyahu son una muestra de la creciente impaciencia de Israel para con Estados Unidos y otros países que presionan para dar más tiempo a la diplomacia para evitar un ataque israelí contra Irán. La presencia gravitante de Egipto, bajo la presidencia de Mohamed Mursi, puede también frenar los galopes de los halcones.

Hace pocos días, Netanyahu suspendió una reunión de su gabinete de seguridad, luego que el diario “Yediot Aharonot” informara que las agencias de inteligencia de Israel presentaron visiones contradictorias sobre el programa nuclear iraní. Así las cosas, la última palabra no está dicha y, si se impone la cordura, los afanes guerreristas de Netanyahu y sus socios podrían irse al fracaso.


Efraín Rúa
Editor Mundo

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