Homenaje a Tomás Borge

Ha muerto el poeta y el revolucionario, Tomás Borge Martínez, el último sobreviviente de los fundadores del movimiento guerrillero Sandinista, una de sus más relevantes figuras, que derrotaron a la dictadura de Anastasio Somoza, en julio de 1979.

| 17 mayo 2012 12:05 AM | Especial | 2.3k Lecturas
Homenaje a Tomás Borge
LÍDER DEL FSLN
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Vicesecretario y presidente honorario del FSLN, responsable del Ministerio del Interior en el periodo revolucionario, miembro del Parlamento Centroamericano y del Congreso Nacional. Pero además, un gran hombre, un camarada y un gran amigo. Yo me consideré siempre una camarada amiga suya. Sé por eso que su desaparición es solo física, pues, su influencia política y moral la llevaremos dentro de nosotros, todos los latinoamericanos comprometidos con las causas justas, toda vez que el socialismo está llamado a aportar en la consolidación de las sociedades libres, en los difíciles momentos en que el sistema capitalista transcurre su más grave crisis.

En estos días hemos visto los actos oficiales en su honor que el Gobierno de Nicaragua llevó a cabo y a donde acudieron miles de nicaragüenses para rendirle homenaje póstumo a su líder guerrillero. Y en Lima donde ejerció de Embajador en Perú, un Libro de Condolencias se ha abierto y es custodiado con la bandera roja y negra del FSLN, una enorme figura de Sandino y arreglos de flores. A la Embajada de Nicaragua en Lima llegué el viernes y me encontré con políticos, intelectuales y hombres y mujeres del pueblo peruano quienes alcanzaban un sentido homenaje al revolucionario sandinista. Esa tarde un escritor amigo se acercó y me dijo: Tomás Borge perteneció a aquella estirpe de hombres que el poeta Brecht llamó “los imprescindibles”, es decir, hombres que luchan toda su vida, a fin de garantizar hasta el último instante de su existencia, la utopía de la batalla por el socialismo. Eso fue el Comandante Borge, un sandinista, pero igualmente un revolucionario que se sentía muy orgulloso ser amigo de Fidel Castro y de Hugo Chávez.

En Lima lo visitaba en ocasiones para escucharlo y platicar con el guerrillero y revolucionario sobre las circunstancias de mi país y de América Latina. Lo había conocido por los años ochenta, cuando como Ministro del Interior del Gobierno del FSLN visitó el Perú. Recuerdo que por entonces todos los compañeros y camaradas queríamos conocerlo, conversar con él. Yo era feminista y luchaba por los derechos de las mujeres, eran los días en que tomábamos las calles, editamos revistas en la que no solo escribíamos asuntos del género, sino que relatábamos con pasión el triunfo de la revolución sandinista y el papel que jugaron las mujeres del Frente que, con el fusil en el hombro, lograron la liberación de Nicaragua de una dinastía feroz que gobernó a ese país como su fuera su hacienda, desde 1937, siempre apoyada por Estados Unidos. Lo cierto es que como en ninguna otra revolución triunfante del pasado siglo, las mujeres desempeñaron un destacadísimo papel.

Cuando entró a la sala habilitada en la Embajada, su grandeza se impuso y todos concentraron su atención para acudir al encuentro del emblemático Comandante Tomás Borge, Ministro del Interior, que vestía un vistoso uniforme militar. Recuerdo que al saludarlo solo tuve que decirle que admiraba la lucha de las mujeres del FSLN para que en un segundo su rostro se irradiara “Yo también admiro a esas mujeres, pues reivindican un mundo libre en contraposición al brutal machismo que impulsa el capitalismo salvaje”, me dijo.

Borge había nacido en el seno de una familia pobre, dejó la universidad para entregarse en cuerpo y alma a la lucha revolucionaria, fue encarcelado muchas veces por Somoza, hasta que el 19 de julio de 1979 las tropas del FSLN entran en Managua dando comienzo a la Revolución Sandinista. Borge siendo miembro de la Dirección Nacional del FSLN se hace cargo del Ministerio del Interior.

En el 2006, luego de muchos años volví a encontrarlo en Caracas. Había sido invitada por el Jurado Electoral para observar el proceso electoral. Llegué al teatro Carreño cuando escuché que alguien me llamaba, era un amigo diputado de la Asamblea Nacional que conversaba con Tomás Borge y otros amigos, entre ellos, Esteban Silva, allí esperamos junto a la prensa acreditada, el anuncio oficial de los resultados de las elecciones presidenciales del 2006, en Venezuela. Sentí una alegría enorme volver a verlo. Ya para diciembre de 2006, el momento de ese reencuentro, Daniel Ortega había ganado nuevamente las elecciones y el Comandante Tomás Borge estaba feliz, seguro de que los traspiés del pasado no se repetirían. Fue allí que me anunció que volvería al Perú como Embajador de Nicaragua. Conversamos cerca de una hora, mientras esperábamos el resultado de la victoria del Presidente Hugo Chávez Frías, hombre por quien sentía –como yo- una profunda admiración. La noticia del triunfo del presidente Chávez hizo que terminara nuestra charla. A esa hora él y nosotros aplaudíamos como bolivarianos por otra victoria del Comandante Chávez, mientras que yo tuve que despedirme y salir rumbo a Miraflores bajo un tempestuoso chubasco a fin de ver el inmenso amor del pueblo venezolano para con su líder.

No quiero finalizar estas breves notas en memoria del comandante Tomás Borge, sin antes recordar su obra imperecedera, su libro “La paciente impaciencia” que la conservo autografiado, esta es epopeya que nos lega Borge a toda América Latina.

La noticia de su muerte me sorprende y duele. Pienso en sus largos días en que luchó por su vida, esta noche que escribo en su honor estas memorias, no puedo dejar de evocar su ejemplo, ese que me hizo admirarlo como combatiente, parlamentario, poeta, escritor y embajador de su nación. Nunca escribí sobre nuestra amistad fraterna y hoy que se nos fue el revolucionario, debo dejar constancia escrita de ello.


Linda Lema Tucker
Socióloga y escritora peruana


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