Hermanados en el dolor

La desgracia de perder a sus seres queridos en acciones criminales los ha unido. Los familiares de los Mártires de Uchuraccay, asesinados en las alturas de Huanta hace 30 años, se hermanaron con los del periodista español José Couso Permuy, asesinado hace diez años por las fuerzas norteamericanas en un bombardeo al hotel de Bagdad que alojaba solo a corresponsales extranjeros, entre ellos el fotorreportero español que captaba vistas sobre la invasión estadounidense.

| 21 abril 2013 12:04 AM | Especial | 1.8k Lecturas
Hermanados en el dolor
Familiares de Mártires de Uchuraccay y de periodista español asesinado en Irak firman manifiesto conjunto.

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DETALLE

Según Retto, los dos crímenes se parecen mucho, pues en Uchuraccay las autoridades llegaron al extremo de afirmar que los campesinos habían confundido las cámaras fotográficas con armas de fuego. En el caso de Couso, al principio dijeron que los militares norteamericanos atacaron el hotel porque creyeron que las lentes de las cámaras de los fotógrafos eran armas con las que les disparaban. De la misma forma en que Willy Retto hizo sus fotos reveladoras, Couso filmó el ataque antes de morir.
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El acto donde se les rindió homenaje a los caídos y se leyeron las cartas que intercambiaron ambos familiares se produjo el último miércoles en la Casa Mariátegui durante el conversatorio Periodismo y Derecho Internacional auspiciado por el Colegio de Periodistas de Lima y los familiares de los periodistas de Uchuraccay.

“Hoy, somos la misma familia unida por el dolor del asesinato de los nuestros, consagrados en cuerpo y alma a la sagrada labor de informar. Pero, además del dolor, nos une la lucha por la búsqueda de la justicia, para que los asesinos paguen, para que no se siga asesinando periodistas” refiere un manifiesto de los dos grupos de familiares.

MEMORIA
Continúa la declaración que por la causa de Couso firma su hermano Javier: “Por eso son tan importantes los actos que los recuerdan, da igual una conferencia que una concentración ciudadana, lo importante es mantener la memoria viva, pues con ella nuestros asesinados viven de nuevo como escarnio y prueba de cargo contra sus asesinos y los que los amparan”.

“El mal siempre quiere olvidar, pretende asesinar a nuestros familiares de nuevo. Muertos físicamente y muertos por el olvido. Pero no se lo vamos a permitir. Hoy, en este acto de homenaje están vivos, reclamando justicia”, advierte.

Óscar Retto, dirigente del Colegio de Periodistas de Lima y padre del mártir Willy Retto, dijo que los periodistas viajaron para conocer en el terreno de los hechos las muertes de presuntos senderistas en la cercana comunidad ayacuchana de Huaychao porque habían recibido informes que los muertos, que mostró el gobierno a los medios de comunicación como senderistas, eran en realidad casi niños y no tenían armas.

Recordó también cómo muchos meses después apareció semienterrada una pequeña cámara de su hijo con un rollo que al revelarse descubrió que los periodistas conversaron tanto con los campesinos como con hombres que bajo los ponchos tenían pantalones y botas militares y que portaban aros y relojes, algo inusual en gente de las alturas. “Sabemos que desde dos días antes llegó gente extraña al lugar”, añadió.

NO AL OLVIDO
Por su parte, la abogada Nilda Tincopa dijo que este acto criminal no se debe olvidar, así pasen los años, para que no quede en la impunidad. “Actualmente el caso se encuentra en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y aunque el Estado sigue afirmando que sus autores ya fueron sancionados, sabemos que no es cierto”, expresó.

El jurista Julio Falconí, quien próximamente presentará un libro sobre corresponsales de guerra que encontraron la muerte por cumplir con su deber de informar y que fue el primer abogado de los familiares de los Mártires de Uchuraccay, exigió a las autoridades que se desclasifiquen los documentos militares para conocer quiénes fueron los infantes de marina y los “sinchis” que en esos días estuvieron en esas zonas.

Expresó, asimismo, que por anónimos amenazadores que le llegaron tuvo que viajar a Europa y se quedó laborando veinte años en España donde participó con otros colegas en los actos de protesta y la exigencia de castigo para quienes ultimaron al periodista Couso.

ACALLARLOS COMO SEA
“Los que invaden otras naciones y propician guerras pretenden que los medios de comunicación se autocensuren y no informen con veracidad y llegan al extremo de matar periodistas para que no se conozca lo que sucede y para acallar opiniones en contra de esta práctica. Pretenden convencer a la opinión pública que su forma de actuar es la correcta.”

Falconí señaló que por ejemplo para el Pentágono hay tres clases de periodistas, “los que siguen a sus tropas para informar lo que ellos quieren, los independientes y los críticos, estos últimos les son incómodos y a ellos tratan de acallarlos de cualquier forma. Esto por la experiencia de la guerra de Vietnam donde se informó la forma cruel con que actuaban los soldados norteamericanos que después fueron derrotados”.

Precisó que Couso les resultó incómodo por lo que los superiores dieron orden de disparar contra el piso donde se encontraba con otro colega que también muere, “después dijeron que se habían confundido pero los jueces españoles han establecido que fue un crimen intencional por lo que se sigue reclamando castigo para los asesinos”.


Denis Merino
Redacción

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