Gran marcha por la juventud

Hoy se realiza en todo el Perú la marcha con que los jóvenes exigen la derogación de la ley de empleo juvenil. La ley, propugnada por los ideólogos del neoliberalismo y, aunque el gobierno lo niegue, por la gran empresa, es un intento torpe de privar de derechos a los trabajadores jóvenes.

| 15 enero 2015 11:01 AM | Especial | 4.8k Lecturas
Gran marcha por la juventud
Gran marcha por la juventud
Por: César Lévano
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Basta señalar que el texto niega a los jóvenes la compensación por tiempo de servicios, las gratificaciones y la asignación familiar, reduce a 15 días las vacaciones anuales y elimina la estabilidad en el empleo. El empleo precario amplía así su dominio, dañando a los jóvenes.

El reglamento publicado por el régimen mantiene esos dispositivos e intenta un agregado engañoso, al establecer la participación en las utilidades. Lo cierto es que, por mandato constitucional, ningún reglamento puede modificar la ley. La otra cara de la artimaña es que grandes empresas suelen aducir que no tienen utilidades.

Fredy Otárola, ministro de Trabajo, y otros voceros oficiales afirman que la ley busca reducir la informalidad en el empleo. En realidad su objetivo es trasplantar los bajos salarios y la ausencia de derechos que campean en la informalidad a un marco legal.

Otro lado del texto que también resulta inconstitucional es que, violando el artículo 103, legisla, no por la naturaleza de las cosas, sino “por razón de la diferencia de personas”. En este caso por la edad.

Los animadores de la protesta juvenil han indicado que la marcha de hoy no solo es una jornada contra la ley malhadada, sino también un acto de recordación de la conquista de la jornada de ocho horas en el Perú.

En efecto, el 15 de enero de 1919, tras un enérgico y masivo paro general de los trabajadores, al que se adhirieron incluso los policías, el presidente José Pardo se vio obligado a reconocer por decreto ese derecho, por el cual las masas obreras y campesinas habían combatido a partir del Primero de Mayo de 1905, cuando el dirigente panadero Manuel Caracciolo Lévano, mi abuelo, lanzó un llamado para luchar por esa y otras conquistas.

Me alegra que más de uno de los jóvenes dirigentes, varias chicas entre ellos, hayan precisado así que en el horizonte de su demanda actual se proyecta también el pasado de lucha y de conquistas. Eso significa que el impulso histórico que amaneció en 1905 perdura y se renueva.

Por eso también resulta aleccionador que la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) y otras centrales sindicales se hayan adherido a la marcha de hoy. Diversas organizaciones laborales independientes, así como los despedidos de la Municipalidad de Lima, han anunciado su participación.

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Colaborador 9324 La Primera Digital