Gran Manzana con sabor a Perú

El día va llegando a su fin y el mundo parece estar peor que ayer. A donde uno dirija la mirada, la desesperanza asoma. Desde la sangrienta Siria, donde la misión de Kofi Annan parece incapaz de detener la guerra civil, hasta la atribulada España, a la que Europa mira atónita desbarrancarse por el mismo despeñadero por el que cayó Grecia. En la polarizada Venezuela nadie sabe a ciencia cierta si el comandante Chávez llegará en forma a las elecciones de octubre y en los Estados Unidos algo debe andar muy mal para que Fox News le siga dedicando nostálgicos panegíricos a George W. Bush.

| 17 junio 2012 12:06 AM | Especial | 2.4k Lecturas
Gran Manzana con sabor a Perú
(1) Acurio y Adrià, la noche en que el sabor peruano brilló en la ONU. (2) La hermosa peruana Pamela Silva-Conde, presentadora estrella de Univisión, participó en el estreno.
Crónica de la reciente presentación en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, del documental “Perú Sabe. La cocina, arma social”.

Más datos

“PERÚ SABE”, HOY EN PLUS TV
Luego de la exitosa presentación internacional del documental “Perú Sabe. La cocina, arma social” en la sede de Naciones Unidas, los peruanos tendrán la oportunidad de poder disfrutarlo hoy a las 9:00 pm por el canal de cable Plus TV. Ha sido grabado en alta definición (HD) y recopila historias de éxito de emprendedores peruanos que han convertido a la gastronomía en herramienta de progreso y desarrollo.


PISCO SOUR
El cocktail preparado por La Mar NYC es un verdadero jolgorio. Los gringos –y las gringas– se vuelven locos con el pisco sour y otros cocteles que responden a denominaciones tan juguetonas como Golden Tumi y Chicha Tu Ma’. Beben uno tras otro y al rato hay varios más que divertidos.
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Pero nada de eso importa, el día va llegando a su fin y la impertérrita burocracia internacional no se inmuta. Mañana será otro día y es hora de irse a casa. Mientras los impecables funcionarios abandonan la imponente sede del final de la calle 42, un pequeño grupo de cocineros ultima los detalles de la que debe ser su noche, su gran noche. Corren de un lado a otro, frenéticos, en la gran carpa que se alza frente al auditorio del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. Los agentes de seguridad los miran con curiosidad y acaso también con ternura. ¿Qué andarán tramando?

El día llega a su fin y los invitados van llegando por puchos. Ingresar no es fácil, Nueva York es otra desde aquel 11 de setiembre aciago y en la ONU los controles son tan o más estrictos que en el aeropuerto JFK. Ponga sus cosas en la bandeja, no deje nada en sus bolsillos, quítese los zapatos y también la correa, que difícil es hacer que un invitado se sienta bienvenido en esas condiciones.

Pero la gente sigue llegando, con el correo electrónico de la invitación impreso, hacen su colita y soportan los rigores de los imponentes hombrones de azul. Hay algunos peruanos, sí, pero la mayoría son refinados newyorkers. Hay muchos periodistas, la mayoría especializados en gastronomía, pero varios son reputados y serísimos columnistas de asuntos de sociedad y otros especializados en temas de emprendedurismo y afines. No hay solo periodistas, también llegan empresarios, diplomáticos y esos que se hinchan como pavorreales cuando los llaman “líderes de opinión”.

MARATHÓN
Gastón Acurio y Ferran Adrià se han corrido una maratón por el Perú. A muchos nos parecerá lo máximo eso de viajar por el mundo, pero hacerlo corriendo como locos y sin descanso, le quita el atractivo hasta a las gollerías de la primera clase.

Ferran Adrià llegó a Lima el pasado jueves 7 y al día siguiente, con pocas horas de sueño, estuvo desde muy temprano junto a Gastón atendiendo a la prensa, primero a los corresponsales extranjeros, con quienes dialogó sobre Perú Sabe a la hora del desayuno.

Luego concedieron entrevistas, una tras otra, para después pasar a la conferencia de prensa, donde se exhibió una versión de 20 minutos del documental que fue aplaudida por los presentes y absolver todas las preguntas de los periodistas, siempre con una sonrisa y en muy buena onda, tras lo cual concedieron otra batería de entrevistas y a pasar a un almuerzo institucional donde volvieron a presentar la edición condensada de Perú Sabe y de ahí, siempre sin parar, enrumbar al Parque de la Exposición, donde al final de la tarde se presentó por primera vez al público la versión completa del documental “Perú Sabe. La cocina, arma social” ante una audiencia de más de tres mil estudiantes de gastronomía, entre quienes se confundieron el presidente Humala, la Primera Dama y el Ministro de Comercio Exterior y Turismo.

A ellos, como a todos los presentes, Perú Sabe les arrancó más de una lágrima –y es que de verdad emocionan las historias de la señora Grimanesa y sus anticuchos celestiales, la herencia familiar de la picantería La Palomino o los agricultores del Huallaga que dejaron atrás los horrores de la coca y su secuela de muerte para dedicarse al cultivo del cacao.

Luego de una jornada interminable, en la que Ferran, Gastón y los chicos de su comitiva hicieron caso omiso a los rigores de una noche húmeda, fría y ventosa para entregarse a un diálogo abierto y enriquecedor, a la mañana siguiente Ferran y Gastón se levantaron nuevamente muy temprano para atender a los medios.

Una, dos, tres, cuatro y cinco veces, hicieron de tripas corazón para atender con el mejor espíritu cada una de las preguntas. A Ferran algunos periodistas poco avisados lo llamaron Fernando, Fernán y también Adrián pero el catalán no se hizo paltas.

Como repitió una y otra vez, ama a la América Latina y su alegría de vivir y esos detalles no lo perturban. Y ama también al Perú, al que aprendió a querer desde que pisó estas tierras por primera vez, hace casi un año, y descubrió ese país fascinante y ebullición que se refleja en Perú Sabe.

Esa misma noche, los cocineros de habla hispana más célebres del mundo enrumbaron a Nueva York, a donde llegaron para seguir atendiendo a la prensa. El domingo a la hora del almuerzo, mientras apenas probaban bocado de La Mar, concedían una extensa entrevista en la sede neoyorquina a un equipo de Univision, la cadena de televisión estadounidense de mayor sintonía en el prime time norteamericano –move over, CBS, ABC y NBC.

LA GRAN NOCHE
El día se termina y la noche cubre ya –Pinglo dixit– a la aplastante y descomunal manzana de Dos Passos, Robert De Niro y Woody Allen. Al interior del auditorio del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, Ferran y Gastón no parecen cansados. Toda la mañana la pasaron atendiendo a la prensa, pero se les ve frescos y diría que hasta exultantes.

Mientras los invitados acaban de abarrotar el recinto, conversan animadamente con quienes los acompañarán en la mesa principal. Vestida de rojo, Pamela Silva-Conde, la guapísima peruana de Univision, roba todas las miradas. Pero allí también están Jesús María Santos, el director de Perú Sabe, y Werner Schuler, CEO de Media Networks, la productora del documental.

Están también Luis Chuquihuara, representante peruano ante Naciones Unidas, y José María Sanz-Magallón, CEO de Telefónica USA, quien en las últimas semanas se ha fajado para sacar adelante el evento, moviendo cielo y tierra para presentar el documental en la ciudad de las torres ausentes.

Puede respirar aliviado al fin. El selecto público invitado ha respondido a su convocatoria. El cartel Acurio-Adrià es de polendas. Él lo sabía, pero ahora lo ha comprobado. Cientos personas importantes, algunas muy importantes, sentaditas y expectantes, son un claro testimonio de su atractivo.

Tras las palabras de rigor, la proyección se inicia y la música de Lucho Quequezana toma por asalto el imaginario colectivo. Imágenes de la amazonía exuberante, las dunas infinitas de nuestras costas y el azul impoluto del cielo andino se suceden al son de su guitarra traviesa, mientras Gastón habla de la diversidad de nuestro territorio.

Del saque, Perú Sabe ha atrapado a la gente. Y nadie se moverá. En los 70 minutos de proyección, nadie osará pararse ni para ir al baño. Los organizadores no pueden creerlo, a estos eventos mucha gente suele ir un rato, cumple y se va. Esta vez es distinto.

Perú Sabe no es un documental sobre la cocina peruana y menos una sucesión de recetas. Es un relato muy bien contado –excelente guión de Jesús Santos– sobre el fenómeno social que se articula a partir de la gastronomía peruana, donde la cocina se ha convertido en una formidable herramienta de progreso y desarrollo para miles de familias.

Es la historia que está detrás de los platos, con personajes de carne y hueso, sagas de esfuerzo, bravura y solidaridad para superar los duros desafíos que la vida suele plantear a miles de peruanos. Gente buena que sale de abajo a pulso, con sacrificio y tenacidad, sin perder nunca la alegría de vivir. Es también la reflexión de dos líderes de la culinaria mundial y como el propio Ferran Adrià lo ha dicho, “un canto de optimismo”.

“LA COMIDA DEL INCA”
70 minutos pueden ser una eternidad cuando una película es aburrida y, valgan verdades, muchos documentales lo son. Este no es el caso. Mientras lo vemos, el tiempo se pasa rapidito y pronto estamos ante los créditos, que se acompañan de imágenes sueltas que no consiguieron lugar en la edición, pero que encuentran su espacio y se cuelan para animar las letritas.

“Si come la comida del inca descubrirá que todavía brinca”. No sé si esa era exactamente la frase, pero así se me quedó grabada una de esas divertidas escenas que se suceden al final, luego que Ferran se despide de Gastón y los chicos de la escuela Pachacútec, las otras figuras estrellas de este “Perú Sabe. La cocina, arma social”, que termina entre aplausos y los invitados ni piensan en pararse, porque ahora viene el diálogo con los protagonistas y todo el mundo quiere quedarse a escuchar a esta pareja de alquimistas de la buena mesa que ofrecen generosos un corazón digno de los mejores anticuchos del mundo. Que no se acaben nunca.

Como es usual, algunas preguntas son más agudas que otras y otros intervienen simplemente para expresar cuánto los ha tocado el documental; como la editora de gastronomía de Vanidades, que ha echado sus buenos lagrimones, y agradece a los maestros por habernos contados historias tan bellas y llenas de esperanza en un mundo tan desgarrado y deprimido por las crisis que no tienen cuándo acabar.

A esta buena señora se le ha corrido la pintura de los ojos, casi tanto como a la polizonta Erika Beleván, que se ha escapado al baño rauda y veloz para recuperar el look chispeante que la caracteriza y alegría, alegría.

Siguen las preguntas y está muy bien eso de tener 80 mil estudiantes de cocina, pero ¿cuál es el futuro de esos chicos, acaso habrá trabajo para todos? Gastón explica que sí, que no todos los restaurantes tienen que ser de fiat lux y demandar millones de dólares de inversión.

Uno bien puede montar una discreta fonda, ofrecer el mejor cebiche del mundo y hacer felices a sus comensales con muy poco dinero y vivir decentemente. Uno también puede ser el rey del emoliente o, como doña Grimanesa, sacar adelante a sus cinco hijos –hoy profesionales todos– preparando los mejores anticuchos de Lima en una esquina que se convierte en un must para propios y ajenos.

Y Ferran complementa contando el caso de Japón, cuya cocina era ignota para casi todo el mundo hace apenas dos décadas y que en los últimos 20 años ha tomado el mundo por asalto con sus sushi bars, exportando cocineros por todo el globo para atender una demanda que no para de multiplicarse.

JOLGORIO DE SABORES
Ese puede ser el futuro de esos chicos, una legión de soldados armados de ollas y pailas inundando el planeta con los sabores del Perú. Si los peruanos hacen bien las cosas, hasta se pueden a quedar cortos, dice el chef más influyente del mundo.

La gente se hubiera quedado horas dialogando con la dupla Acurio-Adrià, pero Pamela Silva-Conde sabe mejor que nadie marcar los tiempos, pone fin a las preguntas e invita a la gente a pasar al coctel. Mientras la concurrencia se abalanza sobre los manjares que han preparado Victoriano y sus bravos muchachos, Ferran y Gastón se juegan la última pichanga del día con la prensa y atienden a Univision, Vanity Fair, Radio Televisión Española, Polizontes y Cuarto Poder. Qué tal aguante, tío.

Un jolgorio. El cocktail preparado por La Mar NYC es un verdadero jolgorio. Los gringos –y las gringas– se vuelven locos con el pisco sour y otros cocteles que responden a denominaciones tan juguetonas como Golden Tumi y Chicha Tu Ma’. Beben uno tras otro y al rato hay varios más que divertidos.

La barra del cebiche es la otra sensación de la noche y la verdad es que está riquísimo. “Como si estuviéramos en el Perú y aún mejor”, apunta un compatriota, que prefiere hacer la camita con el pescado antes de entregarse a los espíritus de la uva quebranta, italia y torontel.

El protocolo se ha roto y en esta noche de Pisco & Cebiche Party las Naciones Unidas saben a Perú. Al frente, el Hudson que nos separa de Brooklyn y de un inmenso letrero de Pepsi Cola parece haber creado un microclima de alegría y esperanza.

Acaso el pisco no salve al mundo y la armonía del cebiche no alcance para que todos fumen la pipa de la paz, pero en la sede de todos los países del orbe esta noche se respira felicidad, la receta de este Perú Sabe que tanto tiene que enseñar, tanto que dar, tanto que compartir. Al menos esta noche, el mundo, más peruano que nunca, puede dormir mejor. Podemos ir en paz.


Giulio Dapueto
Colaborador

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