Evite hartarse: ¡Analice!

En la América Latina, en 1913, los lectores potenciales solo leyeron, en promedio, 3.6 libros. El 53 por ciento de los latinoamericanos no leyeron ningún libro. En ese vacío lector se coloca el 39 por ciento de los peruanos.

| 03 noviembre 2014 01:11 PM | Especial | 1.3k Lecturas
Evite hartarse: ¡Analice!
Evite hartarse: ¡Analice!
Por: César Lévano
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Así lo señala una Encuesta Latinoamericana de hábitos y prácticas culturales llevada a cabo por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación y la Cultura (OEI).

Me hubiera gustado que el sondeo examinara áreas profesionales específicas. Los maestros, los periodistas son decisivos para la afición por la lectura, o la ausencia de ella, sobre todo ahora en el Perú, donde comunicadores y hasta columnistas se zurran alevosamente en la gramática. El escritor francés Marcel Prévost dijo que un libro que no se lee es una lámpara apagada. Muchos escribidores y maestros peruanos carecen de lámpara.

La encuesta indica que el sector de las clases altas es el que más lee. Igual ocurre con el nivel educativo. Los que tienen educación superior leen 5,6 libros al año; los de educación secundaria 4, y los de básica 2,9.

En nuestro país hay un rector universitario que confiesa que hace años que no lee un libro. Pertenece a la categoría de los analfabetos por retroceso: los que aprendieron a leer pero no leen.

El problema tiene repercusiones no solo culturales y espirituales. El último Informe de la OIE sobre Enseñanza y Aprendizaje informa que el costo de que 250 millones de niños de distintas partes del mundo no estén adquiriendo los conocimientos básicos conlleva unas pérdidas de 120.000 millones de dólares estadounidenses. Si los niños no entienden lo que leen o apenas saben sumar significa que el dinero para educarlos ha sido malgastado.

La directora general de la UNESCO, Irina Bakova, ha señalado que los docentes tienen el futuro de esta generación en sus manos. Decisiva es, por eso, la calidad de los docentes y la necesidad de que no se destine a los peores a las regiones más pobres.

Karl Marx expresó, hace siglo y medio, en las llamadas Tesis sobre Feuerbach, que el educador mismo necesita ser educado. El Informe de la OIE señala como metas: la equidad en las oportunidades educativas y “velar por que los mejores docentes puedan enseñar a los estudiantes que más lo necesitan”.

En la orfandad de lecturas hay factores que no provienen de las aulas. El exceso de televisión, particularmente de la TV basura, contribuye. El profesor español José Antonio Pérez-Rioja precisó en Elogio del Libro (Salamanca, 1997): “Allí donde está funcionando un televisor hay varias personas que no leen”. Añádase a eso la computadora, la Internet.

César Lévano


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