Estados Unidos: La crisis inventada

A poco de que venza el plazo para elevar el límite de la deuda, demócratas y republicanos siguen sin ponerse de acuerdo sobre cómo solucionarlo. Obama quiere que el Congreso aumente el límite de 14.3 billones de dólares de endeudamiento para que la administración siga pagando, pero los republicanos han exigido recortes drásticos del gasto sin aumento de impuestos para frenar el déficit.

 

| 30 julio 2011 12:07 AM | Especial | 1.3k Lecturas
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Obama y los demócratas han accedido a hacer recortes en programas sociales, pero exigen que los más ricos “paguen lo que les corresponda”.

En otras palabras, comparten un objetivo estratégico (desmantelar los programas de la red de seguridad social) pero tienen diferentes tácticas para lograr esa meta.

El sector ultraconservador Tea Party, cuyos nuevos miembros de la Cámara fueron elegidos bajo el lema de poner orden en el gobierno y de evitar nuevos impuestos, han ejercido una enorme influencia en las negociaciones.

Para los halcones del déficit, el principal enemigo de la economía es el gasto público descontrolado (como si la crisis hubiera sido provocada por el dispendio fiscal). De modo que usan el límite de la deuda para obtener concesiones políticas mediante amenazas.

Fórmula no es nueva
Históricamente el límite de la deuda se ha considerado un detalle sin importancia. Siempre que el Gobierno ha pedido al Congreso que eleve el límite de la deuda, este ha accedido. Desde 1960, el Congreso ha permitido en 78 ocasiones subir permanentemente el tope de la deuda; 49 veces con presidentes republicanos y 29 veces con presidentes demócratas.

A un año de que se celebren elecciones presidenciales en Estados Unidos, la elevación del límite del endeudamiento ha dejado de ser un trámite parlamentario para convertirse en un arma política.

De hecho, es difícil evitar la sospecha de que los dirigentes republicanos en realidad quieren que la economía vaya mal

El gobierno estima que el límite de la deuda, ubicado actualmente en 14.3 billones de dólares y que se alcanzaría el 2 de agosto, debe aumentarse en 2,4 billones para que pueda cumplir con los compromisos hasta noviembre de 2012, después de las elecciones presidenciales.

Así que lo que realmente se está produciendo es una extorsión pura y dura.

¿Por qué lo hacen?
Creen que llevan la delantera. Porque la opinión pública culpará al presidente de la crisis económica que ellos amenazan con provocar.

La derecha en Estados Unidos ha logrado ya entronizar como verdad absoluta la idea falaz de que la mayoría de la población quiere “meter en cintura” los gastos excesivos de un gobierno dispendioso. En lugar de enfrentar esa narrativa torcida, Obama ha preferido doblarse y tratar de conciliar. Éste será uno de sus errores más graves

No obstante la falta de acuerdos para acercar posiciones, Obama confió en lograr un acuerdo antes de la fecha límite.

“Estamos empujando esto hasta el último minuto, pero al final creemos que el Congreso actuará adecuadamente”, afirmó.

Así también lo sintió el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, al señalar que Estados Unidos “no puede entrar en cesación de pagos”

No nos engañemos. La “crisis” del techo de la deuda es utilizada como farsa por los responsables políticos de la Casa Blanca y el Congreso a fin de recuperar de la gente trabajadora los billones de dólares que dieron (y siguen dando) a los titanes de Wall Street, a los beneficiarios de la guerra y del militarismo, y a los súper ricos (en forma de inmensas ventajas fiscales).

También tiene el propósito de asustar a la gente ante una “inminente crisis de la deuda” para ocultar sus verdaderas intenciones. Como había demostrado Naomi Klein en La doctrina del shock, las élites financieras aprovechan los estados de conmoción creados por crisis económicas para suprimir las conquistas de los trabajadores


Alberto Ampuero
ARGENPRESS


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