España, un país quebrado

El Estado de Bienestar se quiebra en España para salvar el sistema financiero y a los banqueros que provocaron una crisis cuyas consecuencias aún son imprevisibles. El gobierno conservador presidido por Rajoy, que incumple todas sus promesas de campaña, justificó el paquetazo así: “Los españoles no podemos elegir si hacemos o no sacrificios. No tenemos esa libertad”.

Por Diario La Primera | 17 jul 2012 |    
España, un país quebrado
España sujeta a los dictados de ‘troika’ europea.
RAJOY INCUMPLE SUS PROMESAS

La decisión del gobierno de Mariano Rajoy de aplicar el ajuste más brutal de la historia republicana es la prueba de que el Estado español pasó a ser una administración sujeta a los dictados de la troika europea y de la banca internacional. Y la demostración de que es fácil olvidar las promesas de la campaña electoral para hundir al país.

“Yo no soy como usted… Le subió el IVA (Impuesto al Valor Agregado) a la gente y no lo llevaba en su programa… Yo lo que no llevo en mi programa, no lo hago”, dijo Rajoy durante su campaña electoral al polemizar con su rival, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. Una promesa que tardó un año en enterrar.

El pasado miércoles, el gobierno anunció un ajuste presupuestario de 65.000 millones de euros para los próximos dos años, con el fin de alcanzar las metas de reducción del déficit público impuestas por el FMI, el Banco Central Europeo y la Unión Europea.

ENTREGUISMO
En su intervención ante el Congreso de los Diputados, Rajoy, el hombre que había asegurado que el plan de rescate de la troika no incluía ningún tipo de condicionalidad, se dedicó a repetir las medidas dictadas por los organismos internacionales. “… Dije que bajaría los impuestos y los estoy subiendo. No he cambiado de criterio pero han cambiado las circunstancias y tengo que adaptarme a ellas”, comentó.

Pero lo más grave vino a continuación: “Los españoles no podemos elegir si hacemos o no sacrificios. No tenemos esa libertad”, anotó. Eso llevó al diario El País a editorializar: “Unas frases así un gobernante solo debería pronunciarlas un minuto de antes de presentar su dimisión. Si no es capaz de hacerse responsable de las políticas que dicta, un jefe de gobierno no debe continuar”.

Todos los analistas coinciden en que el ajuste responde a las exigencias de la troika y el gobierno alemán, tras las concesiones otorgadas la semana pasada al sistema financiero por 100.000 millones de euros. “Es una demostración clara de la condicionalidad macroeconómica que hemos tenido que aceptar”, dijo Santiago Sánchez Guíu, economista de la Universidad Carlos III.

Las restricciones que se imponen al Estado español en la toma de decisiones, se advierten en los compromisos que establecen una revisión trimestral por parte de la Comisión Europea, el BCE y el FMI, los que serán consultados cuando se planteen decisiones que comprometan a las empresas financieras.

Entre los ajustes anunciados se encuentran gran parte de las medidas exigidas por la Unión Europea, como el alza del IVA, la eliminación de la desgravación a la compra de viviendas, la reducción del fondo de desempleo, la eliminación de beneficios laborales de los empleados públicos como la gratificación de Navidad, la liberalización y privatización de los servicios y la rebaja de las cotizaciones sociales.


Los españoles exigen que el peso de la crisis caiga sobre espaldas de los responsables.

DIVISIÓN
Tras el anuncio, las reacciones fueron comprensibles: la Comisión Europea saludó el paquete, mientras que el principal sindicato de empleados públicos llamó a actos de protesta. Al mismo tiempo, las dos mayores centrales sindicales anunciaron movilizaciones contra los recortes.

Rajoy culpó de los “sacrificios” a la gravedad de la situación, atravesada por una dura recesión tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, a la herencia recibida del gobierno socialista y a las exigencias de los socios europeos. “Los excesos del pasado se pagan en el momento presente”, dijo en su discurso, que se vio interrumpido por los abucheos de la oposición y los aplausos de sus correligionarios. “Duele que los ingresos se reduzcan y que los impuestos suban, pero hemos de hacerlo porque gracias a estos sacrificios individuales podremos salvar lo que compartimos”, anotó.

Pero no dijo una palabra sobre los responsables de la crisis: los especuladores de la banca que generaron la crisis financiera con crédito barato que luego creció como una burbuja, en beneficio de los acreedores alemanes o franceses, que son los mayores beneficiarios de los planes de rescate.

España es hoy un país con una deuda, según datos del Banco de España, superior al 400% del PIB, de la cual un 325% es deuda del sector privado (familias, empresas financieras y empresas no financieras). Un país quebrado que marcha hacia el abismo.

ZONA EURO
Con el paquete, Rajoy busca permanecer como socio del euro, sin importarle el costo que significa para sus compatriotas asumir las decisiones políticas que convierten en permanente la recesión económica y en precarias las condiciones de existencia.

Con esa receta, al presidente español no le quedó otro camino que desmentir todas sus promesas de campaña. “Un presidente que se enmienda a sí mismo solo se puede aferrar a una cuestión: el dramatismo del momento. Y eso es lo que ha hecho Rajoy, pedir a los españoles un esfuerzo enorme, que confíen en el gobierno, y sobre todo les ha dicho que no hay ninguna otra opción, aunque los dirigentes de la oposición han empezado a desgranar esas opciones, entre ellas las de subir los impuestos a los más ricos”, afirman analistas como Rafael Poch.

A cambio del ajuste, el gobierno logró algunas promesas de sus socios europeos. Así, Bruselas amplió hasta 2014, el plazo para que España reduzca a menos del 3 por ciento su déficit público, con unos objetivos que se sitúan ahora en el 6,3 por ciento para 2012 (antes era el 5,3 por ciento), 4,5 por ciento en 2013 (3 por ciento) y 2,8 por ciento en 2014.

Es tan evidente el programa que los analistas advirtieron sobre los peligros que trae aplicar mayores impuestos al consumo en un clima de fuerte recesión económica, con una tasa de desempleo que se acerca al 25 por ciento. “La subida del IVA se va a traducir en una reducción del consumo, pero no está claro que vaya a incrementar los ingresos. Hay una proporción lineal entre el tipo del IVA y el fraude”, dijo Sánchez Guíu.

El recorte de la gratificación significa además un duro golpe a la economía de los empleados. Según fuentes sindicales, la paga de Navidad supone entre un 3,5 por ciento y un 7 por ciento del salario anual de los empleados públicos. Vamos a perder 900 euros, comentaban los trabajadores afectados.


Ángela Merker.

MERKEL
Lo contradictorio es que el programa recesivo que se aplica en Grecia y España no es el que aplicó en 2005, la hoy canciller alemana Ángela Merkel, que decidió frenar las reformas para que los recortes no se hicieran insoportables para la gente. Y además se opuso al compromiso europeo de mantener el déficit por debajo del 3%.

Lo mismo hizo en 2009, cuando Alemania entró en recesión, aplicando políticas de estimulo de la economía: invirtiendo dinero en la jornada a tiempo parcial, subvencionando al sector automotriz y negándose a reducir el presupuesto de educación. Todo lo contrario de lo que Merkel propone ahora al resto de Europa.

En esas condiciones, lo que se ve cada vez más claro es que la deuda española al capital financiero resulta impagable, por diversas razones, fundamentalmente, por razones prácticas. Hasta el propio FMI, en su último informe bianual sobre “Perspectivas de la Economía Mundial”, plantea reducir la deuda privada, asegura el economista Alberto Montero.

En los últimos días, miles de españoles se movilizaron por las calles de las principales ciudades clamando porque el costo de la crisis recaiga sobre los responsables. “Rajoy te quiero, Rajoy, te adoro, y tengo tu foto en el inodoro” o “el Gobierno da nuestro dinero a los banqueros” fueron algunos de los lemas que coreaban los manifestantes.

Las protestas masivas dejaron en claro que la economía europea, aquella que intentó ser construida de acuerdo a los dictados de los mercados está en crisis. Ahora queda el camino de construir una Europa de acuerdo a los intereses de los ciudadanos. Eso sería lo justo y democrático.


Efraín Rúa
Editor Mundo

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