Entre la ilusión y la realidad

En la administración empresarial cuentan los resultados y no los buenos deseos ni sanas intenciones. La racionalidad económica con la lógica del costo/beneficio debe servir como criterio fundamental para la evaluación de la eficiencia.

| 04 diciembre 2012 12:12 AM | Especial | 1.1k Lecturas
Entre la ilusión y la realidad
PETROPERÚ

Más datos

El presidente de Petroperú, Humberto Campodónico, indicó hace unas semanas que la empresa estatal podría incrementar sus utilidades en alrededor de US$112 millones al año, de retornar a la explotación petrolera.

La empresa calificadora de riesgo crediticio Equilibrium otorgó la categoría de AA+ a Petroperú por su sólida posición en el mercado mayorista de combustibles, con un 47% de participación.
1173

Es cierto también que la eficiencia social no tiene el mismo contenido que la eficiencia privada. Si bien el negocio de hidrocarburos está considerado como uno de los más rentables, Petroperú debe ser una de las pocas empresas a nivel internacional que no produce un barril de crudo ni una molécula de gas natural.

De allí, si evaluamos la eficiencia empresarial de Petroperú esta debe tener en consideración las diversas particularidades económicas y sociales que arrastra la petrolera estatal desde la privatización de sus principales unidades y activos (lotes petroleros, Refinería La Pampilla, filiales rentables como Solgás, entre otras), cuestión que este gobierno se comprometió superar con su fortalecimiento y modernización.

Sin embargo, ello no impide analizar la situación económico financiera de la petrolera estatal al III Trimestre del presente año, haciendo la comparación entre los ingresos y utilidades proyectadas frente a los resultados reales obtenidos. De allí el contraste entre las ilusiones y las realidades.

En una empresa privada si las diferencias entre los resultados reales y proyectados varían en 15.8% en los ingresos, 71% en relación a la utilidad operativa y 36% respecto a la utilidad neta obtenida tal como se puede observar en el cuadro, lo menos que puedo hacer es cuestionar el trabajo de la gerencia de planeamiento corporativo por las elevadas diferencias que supuestamente inducen a error al directorio de la empresa.

En verdad, más de un gerente debiera irse a la calle. De allí, cabe preguntarse si ¿tiene un gerente de una empresa estatal estabilidad laboral absoluta al margen de los magros resultados?

Solamente a nivel de ingresos, dejar de percibir más de S/ 1,560 millones en lo que va de enero a setiembre del 2012 no es “moco de pavo”.

Así, si el ingreso proyectado hasta el III Trimestre era de S/ 11,392 millones y lo realmente obtenido ha sido de S/ 9,832 millones, la diferencia resulta superior al capital suscrito y pagado que tiene Petroperú al 31 de diciembre del 2011, que fue valorizado en S/ 1,372 millones, según la Memoria Anual del 2011.

Reconociendo la experiencia de sus gerentes de mercado externo, el elevado margen de error en los ingresos por ventas tendría otro objetivo, el cual sería el justificar el exceso en las compras de crudo y derivados por encima de las reales necesidades.

En verdad, si la mayor parte de las compras de petróleo corresponden al mercado de corto plazo (spot) estas prácticas resultan discutibles, y solamente un modelo matemático me podría señalar el nivel óptimo de las existencias, pues de lo contrario se puede ganar como perder grandes sumas, tal como sucedió en el 2008 con la disminución abrupta del precio internacional.

En el mismo sentido, la utilidad operativa proyectada al III Trimestre fue de S/ 165 millones y la realmente obtenida apenas alcanzó los S/ 96,4 millones, y la utilidad neta realmente alcanzada fue de S/ 82,5 millones, lo que significa una tasa de rentabilidad operativa de 0.98% y un margen de rentabilidad neta de 0.89%.

Se podría justificar tales resultados en una economía deprimida que no es el caso por el crecimiento de la economía peruana, estimada por la variación cercana al 6% del Producto Bruto Interno (PBI), como también ha crecido la demanda de combustibles.

También podría ser la deuda que tiene el Fondo de Estabilización de Combustibles pero no sería el caso.

Se podría argüir que en las ventas de combustibles en la Amazonía, la petrolera estatal no recupera el IGV pagado por los bienes y servicios necesarios ni tiene crédito fiscal.

Podría ser una causal pero los valores que deja de percibir Petroperú por este concepto no superan los S/ 200 millones en el año. De allí, la necesidad de explicaciones más de fondo sobre las estimaciones proyectadas y las cifras reales.



SIN ESPALDAS FINANCIERAS
Lo real y concreto es que las utilidades netas en el 2012 no superarán los S/ 300 millones y con tales resultados sería un imposible económico financiar la integridad de la modernización de la refinería de Talara que superará los US$ 2,500 millones.

Si se tiene presente que el promedio de las utilidades netas de los seis últimos años, considerando los S/ 456 millones de pérdidas del 2008 (2006/2011), ha fluctuado sobre los S/ 172 millones se podrá percibir las dificultades financieras.

Si la capacidad de refino de Talara se incrementa en un 50% pasando de 65 mil a 95 mil barriles diarios, con la planta de desulfurización, la unidad de tratamiento de crudo pesado y otras más; así se tripliquen las utilidades netas alrededor de los S/ 500 millones anuales será muy difícil financiar la modernización sin recurrir al crédito público (endeudamiento), a menos que se tenga el respaldo de las reservas probadas de hidrocarburos.

Si no se tienen las espaldas financieras de las reservas de los lotes cuyos contratos están próximos a su vencimiento, en especial del Lote 1-AB, será una ilusión el financiamiento integral que exige la modernización que engloba más de nueve procesos.

La utilización de las reservas es una práctica normal que tienen las empresas de hidrocarburos para palanquear el crédito interno y externo de bancos y otras entidades multilaterales.

Sirva de ejemplo lo que hizo Pluspetrol Corporation en el 2001/2002 para financiar su participación de 27.5% en el Consorcio Camisea (Lote 88 y Lote 56) utilizando las reservas probadas de gas natural y condensados que fueron descubiertas en 1984 por la transnacional anglo/holandesa Shell.

Con tales garantías emitió bonos y pudo financiar sus compromisos de inversión.

Lo grave de este “affaire” es que pusieron como garantía ante los bancos internacionales los 2.6 trillones de gas natural del Lote 88 que supuestamente estaban destinados al mercado interno; reservas que, dicho sea de paso, este gobierno todavía no recupera en la práctica a pesar de las normas al respecto.

En segundo lugar, igualmente será muy difícil alcanzar tales objetivos estratégicos sin el apoyo político del presente gobierno al proyecto de modernización y fortalecimiento de Petroperú. De allí la necesidad de contrastar las “ilusiones y buenos deseos” con la cruda realidad, en un gobierno cuya vertiente liberal engloba los ministerios más importantes.

Así, el ministro de Economía y Finanzas no estaría muy convencido en apoyar el proyecto de modernización de la Refinería de Talara por los altos costos comprometidos, como también lo ha expresado el ministro privatizador de Energía y Minas, Jorge Merino.

A ello debiera agregarse lo acontecido a nivel político con la “caza de brujas” a lo que resta de progresista en este gobierno, tales como la salida del presidente de EsSalud, del viceministro de Trabajo -ex secretario de la Central de Trabajadores (CGTP)-, la campaña por la revocatoria a la alcaldesa de Lima, la renuncia del embajador del Perú en Argentina, las sanciones al congresista de izquierda Javier Diez Canseco, nos permiten predecir que no aprobarán el financiamiento para la modernización de Petroperú, pues sería reconocer y avalar la gestión de Humberto Campodónico como presidente de la empresa estatal.

Por último, un tercer factor que servirá como justificación en la negativa a la modernización y potenciamiento son los niveles de corrupción que existirían en la petrolera estatal según expresiones de la alta gerencia de administración que supuestamente habría realizado un mapeo de la cadena de corrupción o de prácticas corruptas.

Desde favoritismos en los contratos de abastecimientos de bienes y servicios, anomalías en el transporte de combustibles marino como terrestres, la formación de empresas de servicios de fachada, otorgamiento de la “buena pro” a empresas que no cumplen los requisitos, rebajas indebidas a las penalidades de contratos onerosos como el de la IBM, etc.

En verdad, el cáncer de la corrupción debe ser extirpado en Petroperú y otras instancias de la gestión pública y no basta el discurso de las buenas prácticas corporativas.


Jorge Manco Zaconetti
(investigador UNMSM)
Colaborador


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

0.757447004318