En Uchuraccay no hubo confusión

Tres décadas después de la trágica noticia que protagonizaron los que suelen buscarla, los familiares de los periodistas asesinados en la comunidad ayacuchana de Uchuraccay, el 26 de enero de 1983, insisten en que no hubo confusión como aseguró primero el escritor Mario Vargas Llosa y después la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

| 20 enero 2013 12:01 AM | Especial | 4.4k Lecturas
En Uchuraccay no hubo confusión
Afirman familiares de los periodistas asesinados hace 30 años
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“El papel de Vargas Llosa, en este caso, ha sido de lo más infame. Pero lamentablemente, su concepción sobre la cultura andina, a la que niega rotundamente, no solo ha hecho que tenga esta actitud, sino que también cuando escribió su libro ‘La utopía arcaica’, que es un claro ataque a José María Arguedas, nos demuestra su pensamiento transnacionalizado”, escribió el poeta Juan Cristóbal, quien tambien publicó “Uchuraccay o el rostro de la barbarie”.

Óscar Retto, padre del valeroso reportero gráfico Willy, dijo que las fotos de su hijo revelaron que los periodistas, entre los que había cuatro quechuahablantes además del guía, conversaron con los comuneros y les explicaron quiénes eran.

¿UNIFORMADOS?
“Después del crimen, siempre le decía a mi hijo, como si me pudiera escuchar, ‘dame una pista’ y sucedió lo increíble, a los tres meses la familia del guía Argumedo, cuyo cadáver estaba desaparecido, pagaron a una gente para que busquen por el lugar y entonces divisan una granja de conejos donde había tierra removida, se acercan y ven una correa, la jalan y aparece la cámara de mi hijo y sus documentos, revelamos el rollo y ahí se pudo visualizar la verdad. Esos aparentes comuneros se visualizan en las fotografías, eran infantes de marina disfrazados y tenemos casi la seguridad que fueron ellos los asesinos”.

Retto recordó, asimismo, que su esposa Gilma Torres, quien junto a Gloria Trelles de Mendivil se constituyeron en las madres coraje por su lucha de años, se encontró en la Embajada de Perú en Estados Unidos con el entonces jefe político-militar de Ayacucho, Clemente Noel y Moral, y al increparlo por la matanza, este le contestó con lágrimas en los ojos: “No tengo la culpa, yo recibo órdenes”.

Lo cierto es que después de 30 años de la masacre a Eduardo de la Piniella, Pedro Sánchez, Félix Gavilán, Willy Retto, Jorge Luos Mendivil, Amador García, Jorge Sedano y Octavio Infante, siguen las versiones contradictorias. Unos afirmando que los campesinos confundieron a los periodistas con senderistas y que siguieron órdenes militares que les dijeron “los amigos vienen por aire y los terroristas por tierra y hay que terminar con ellos”, sin embargo los padres, hijos, hermanos de los mártires comparten la opinión de Retto.

La huantina Eudocia Reinoso, viuda de Félix Gavilán, asegura haber conversado con un profesor ayacuchano, quien le reveló que al otro día del crimen el teniente gobernador de Uchuraccay, Fortunato Gavilán, llegó a Tambo y le contó que fueron elementos uniformados los que dieron muerte a los periodistas.

UNA ESPINA
“En el audio con esta declaración el maestro señala que el general Noel hizo disfrazar a policías de campesinos, son los que se ven en las fotos de Willy Retto. Esto no se ha investigado”, expresa indignada Eudocia.

Después de la masacre de Uchuraccay, tanto Fortunato Gavilán como cientos de comuneros del lugar fueron asesinados, por senderistas o militares, según distintas versiones. Muchos meses después se culpó a tres campesinos que durante todo el juicio se negaron a hablar y una vez libres, desaparecieron.

A sus 80 años Gloria de Mendivil expresa entre sollozos: “Es una espina que llevo dentro de mí, me voy a morir sin haber alcanzado justicia, siento como si hubiera sucedido ayer, por ley natural los padres morimos primero y aquí ha sucedido lo contrario; si mi querido hijo hubiera muerto por enfermedad o accidente, habría más resignación, pero no que me lo maten y que los asesinos no hayan sido castigados, por supuesto que no hubo confusión, eso es una gran mentira y lo seguiré gritando hasta el final de mis días”.

Madres, esposas, hijos de los mártires conjuntamente con los gremios periodísticos, solicitaron durante todos estos años que el Poder Judicial continúe con las investigaciones, que las autoridades de las Fuerzas Armadas informen sobre el personal que en esas épocas reprimían la violencia senderista, pero las exigencias cayeron en saco roto. El principal responsable del accionar militar, el general Clemente Noel y Moral murió años atrás y si tuvo algún secreto en relación a las muertes, se lo llevó a la tumba.



SIN PADRE
A estas alturas Pamela De la Piniella, Alicia Retto, Noemí y Joel Gavilán, Cristina Sánchez y los otros hijos de los mártires solo conocen a sus progenitores por fotos y testimonios familiares. Alicia estaba en el vientre de su madre cuando asesinaron a su padre. Los demás eran muy pequeños y no disfrutaron el amor paternal.

Los que recuerdan a sus padres, como Gonzalo De la Piniella, las cuatros hijas mayores de Pedro Sánchez, los siete hijos de Jorge Sedano, los cuatro de Octavio Infante y los dos hijos del guía Juan Argumedo lamentan no haber disfrutado más del cariño de sus progenitores a quienes consideran héroes.

Julio Falconi, el primer abogado de los familiares de los mártires que por ello tuvo que refugiarse por más de 20 años, primero en Francia y luego en España, explica en un libro sobre Uchuraccay que los legistas que analizaron los cuerpos inertes coincidieron en que las muertes se produjeron en forma similar y que todos tenían un golpe mortal en la base del cráneo.

“Puede haber sido producida por la culata de fusil o un madero sólido debido a la huella ovoide típica que dibuja dicho instrumento al momento de fracturar el hueso lesionado”, explicó.

MÁS DUDAS
Otra teoría que pone en duda el crimen por parte de los comuneros, es la forma cómo fueron enterrados los cuerpos, desnudos, mojados y de dos en pequeñas fosas, algo inusual en las costumbres y cosmovisión de los hombres del ande. Nada de esto fue tomado en cuenta por los miembros de la Comisión Investigadora de Uchuraccay que presidió Vargas Llosa ni por autoridades judiciales.

El jurista recordó que el general Noel reconoció que una patrulla mixta compuesta por militares y policías estaba acantonada en la vecina comunidad de Huaychao, donde días antes se produjo una matanza de supuestos senderistas, atribuida a comuneros. La intención de los periodistas era dirigirse a Huaychao para corroborar esa versión y al pasar por Uchuraccay fueron asesinados.

“Lamentablemente en todas las instancias militares se negaron a proporcionar información sobre los efectivos que conformaban las patrullas, lo que impidió que los jueces contaran con datos valiosos”, dijo Falconí.


Denis Merino
Redacción


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