Elecciones diferentes

Parece que estuviéramos ante una elección atípica, desganada, resignada se podría decir (por aquello del 41% partidario del robo con obras), en la que las cifras se mantienen y hay un ganador anticipado que no tiene ningún mérito pero que ya ganó porque así lo dicen todos que a su vez repiten lo que aseguran cuatro o cinco empresas de encuestas.

| 19 setiembre 2014 04:09 AM | Especial | 2.2k Lecturas
Elecciones diferentes
Elecciones diferentes
Por: Raúl Wiener
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Pero la verdad un escenario así no es tan novedoso. Hay que retroceder, es cierto, al año 2000 para encontrarse con una disposición de fuerzas como la actual, en la que un Fujimori casi tan mudo como Castañeda, ignoraba a sus rivales y empezaba a adelantar lo que haría en su tercer gobierno que se daba por hecho. Los medios no tenían dudas y las encuestas confirmaban a cada rato la tendencia. Hoy, los propietarios de dos de las empresas encuestadoras más conocidas (Datum y CPI), están procesados por fraude por los hechos de aquel año. Pero siguen activas como si nadie tuviera algo de memoria.

En fin, lo esencial para crear una elección con cifras inmóviles e imponer un resultado antes de la elección, es la despolitización, el vaciamiento de contenidos políticos, la disolución de la campaña entre otros temas, como está ocurriendo en estos días con el asunto de las tachas y supertachas, y ocurrió hace 14 años con distintos sicosociales. En tiempos de Fujimori-Montesinos la batuta de un manejo de este tipo la tenía el gobierno, y eran ellos los que enrolaban a los medios que todavía estaban descubriendo la ventaja de la política, sin política, lo que como se sabe costaba una buena cantidad de dinero para acelerar el aprendizaje.

Ahora, en épocas de concentración mediática, el centro del poder se ha movido sustancialmente. Los que eran comprados, ahora compran encuestas y comentaristas. Y lo que estamos presenciando en la elección de Lima es un ensayo de lo que pueden hacer para el 2016. Si pueden dejar flotar a un candidato, tocándolo apenas marginalmente, y presentándolo como invencible cuatro o cinco meses antes del inicio de la campaña corta, y lograr que su rival principal quede aplastado, o aplastada, por una imagen negativa construida día a día, entonces el camino parece abierto para que de acá a dos años nos puedan convencer que Keiko ya fue electa, o que entre ella y García ya no hay nada más que hacer.

La elección despolitizada, el candidato escurridizo, los medios sobreactuados y encubridores de lo que les conviene, son un atentado directo contra la democracia, si se entiende por ello la libertad de las personas para decidir. Habría que anotar sin embargo, que estas camisas de fuerza no siempre se mantienen firmes y hay veces en que a último momento se descorren y crean situaciones inéditas. Fue lo que le pasó a Vargas Llosa con Fujimori, y al propio Fujimori con Toledo. No hay que olvidarlo.


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Colaborador 9324 La Primera Digital

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