El tío del gorro rojo olvida a los jóvenes

El tío del gorro rojo y la algodonada barba prefiere sin duda a los niños, como es su deber; pero es una lástima que se haya olvidado de los jóvenes. El regalo navideño que estos han recibido proviene de Ollanta Humala, Nadine Heredia y el ministro de Economía, el fondomonetarista Alonso Segura.

| 25 diciembre 2014 09:12 PM | Especial | 5.2k Lecturas
El tío del gorro rojo olvida a los jóvenes
El tío del gorro rojo olvida a los jóvenes
Por: César Lévano
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Los muchachos han rechazado el presente gringo, no griego. Su marcha, que ha ocupado cuadras y cuadras de la avenida Arequipa, demuestra una aguda conciencia del paquete: como no tienen nada, los quieren consolar con piltrafas.

La ley Segura encarna superexplotación. No surge de un estudio del problema del desempleo juvenil. Es la copia en papel carbón de una receta del Banco Mundial y FMI, receta que ha sido aplicada en Grecia, Italia, España y otros países, y que no ha servido para nada, salvo para suscitar la ira de los jóvenes.

El desempleo afecta a millones de jóvenes en Europa. Ellos y las mujeres son las principales víctimas del recetario neoliberal que acá predican y aplican la pareja presidencial, Hernando de Soto y otros comandantes del desastre.

Angela Merkel, la canciller alemana, declaró en el foro Digitising Europa, el 4 de este mes: “Europa no es ahora mismo una tierra de futuro para los jóvenes”, los cuales sufren tasas de desempleo de entre 30 y 40 por ciento y tienen muy pocas esperanzas de encontrar un puesto de trabajo.

En octubre último, los europeos desempleados menores de 25 años llegaban a 4’980,000. No es casual que las víctimas principales se den en los países que con mayor servilismo aplican los ajustes neoliberales: en España, la tasa de desempleo juvenil llega a 53.8 por ciento; en Grecia, a 49.3 por ciento y en Italia a 43.3 por ciento.

Por algo los jóvenes de España e Italia son los más pesimistas de Europa y creen que deben emigrar para encontrar empleo, y han llegado a la conclusión de que vivirán peor que la anterior generación.

El presidente Humala acusa a “los políticos tradicionales” de fomentar la oposición a la ley antijuvenil. En el Perú, lo más tradicional es aplicar el catecismo transnacional y desoír los clamores que repletan las calles. Muy tradicional es también que los Fujimori, los Alan García atiendan órdenes foráneas y no los intereses del país.

No sería tradicional, pero sí sería justo que se derogue la desdichada ley.

En todo caso, aprovechamos para desearnos: ¡Feliz Navidad! También para los jóvenes aguerridos y las muchachas en flor que llenan calles y plazas con juvenil paso.

César Lévano


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Colaborador 9324 La Primera Digital