El sentido de la materia

El personal de limpieza no podía hacer su trabajo. Había unas cajas que les estorbaba y que no se habían llevado, y no podía moverlas sin autorización. “No puedo limpiar porque hasta ahora no sacan estas cajas”, decía uno de los jóvenes encargados del trabajo. Sin embargo, nadie movía las cajas porque ese era su sitio. Las siete cajas eran removibles partes de una instalación artística denominada “The sculpture project from one to seven” (Proyecto de escultura del 1 al 7), realizado en madera cruda con pintura negra en spray.

| 17 julio 2011 12:07 AM | Especial | 983 Lecturas
El sentido de la materia
Hay artes que, alejadas del tradicional óleo sobre lienzo, tienen su real soporte en el concepto que gira en torno a ellas.

Más datos

(1) La instalación en el Museo de Arte de Lima que “invita al público a utilizar este espacio como un área de… descanso, pero siempre de tránsito”.

(2) “Telone”, 2010.

(3) El artista.

(4) “Proyecto de escultura del 1 al 7”, 2010.



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Esta es una proeza artística solo comparable con la ocasión en que se presentaron cuadros al óleo pintados con aceite. La muestra era una serie de lienzos manchados de aceite que eran producto de un juego de traducción (óleo en inglés es “oil”, aceite). El artista revela, serio: “Alguna vez hice una serie de pinturas marinas. Fui a la playa, coloqué los lienzos en el bastidor y con un balde eché agua de mar a los lienzos y dejé que secaran”. El resultado fue una serie de lienzos blancos y salados.

Y es que lo suyo, aunque suene a misterio, es más bien un arte que nos invita a pensar, aunque no lleguemos a entenderlo. Cuadros sin color, pinturas al aceite y no al óleo, y esa serie de embalajes de esculturas que no llevan nada dentro es solo una muestra de su arte conceptual.

Pero eso no es todo. Durante algún tiempo ha estado engañándonos sutilmente al exponer sus obras bajo otros nombres. Si alguien ha visto alguna vez exposiciones de Arturo Kobayashi, Alfredo Covarrubias (amigo del ficticio holandés Patrick van Hoste) y Aquiles Córdova (alias “El Místico”), por citar algunos de sus heterónimos conocidos, no les crea: está usted ante “apócrifas” obras de arte, aunque se escude en la puesta en marcha de la idea de hacer Productos Peruanos Para Pensar. Ya desde los inicios de la década del 90, bajo ese concepto artístico, ha desarrollado una marca PPPP Design y de la cual se excusa: “Trabajo con el logo. A través del logo, hago un poco un guiño al corporativismo, a lo que significa el logo corporativo. Quería ‘legalizar’ una serie de personajes que vivían dentro de mí y creé estos heterónimos, estos alter egos” que desarrolla bajo el concepto PPPP.

Fue elegido para representar al Perú en la Bienal de Venecia (de junio a noviembre en Venecia, Italia). A ella llevó esas cajas vacías que semejan contener esculturas dentro y un toldo de camión con símbolos (“Telone”, 2010), ambos pintados con spray negro. Las cajas no contienen nada porque al autor le interesa el embalaje como objeto olvidado, como menospreciado elemento que comúnmente contiene algo de un valor que supera con creces. Una instalación que aspira a ser democrática. El toldo de camión es uno de esos que se consiguen de segunda mano en el mercado de la Parada: “Tiene una textura… y un origen descontextualizado de la pintura”. Este material único es, además, el soporte para símbolos que ha venido trabajando, tanto el PPPP como los símbolos religiosos de la cruz cristiana, la estrella de David y una media luna musulmana: “Dejo ahí abierta la pregunta de si esos símbolos religiosos funcionan también como logos o no”.

Una de sus últimas estrategias artísticas es una realizada en colaboración con la polaca Eva Pest que puede verse en el vestíbulo del Museo de Arte de Lima (Paseo Colón 125, Lima), una instalación que, como dicen los organizadores de la muestra, “invita al público a utilizar este espacio como un área de consulta, de encuentro, de descanso, pero siempre de tránsito”. En verdad se trata de un bote naufragado, bancas cubiertas de retazos, extraños objetos de “descanso” que te invitan diplomáticamente retirarte.

El artista se hace llamar Alberto Casari (hasta ahora), dice ser ítalo-peruano y es probable que sobre sí mismo giren otros nuevos nombres que aún no hemos descubierto. Si usted encuentra una obra conceptual cuya firma le resulta nueva, tenga cuidado, puede estar ante una nueva muestra del arte del misterio de este artista peculiar.


Marco Fernández
Editor Cultura

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