El sargento que desnudó al imperio

”Quiero que la gente vea la verdad, independientemente de quienes sean, porque sin información no podemos tomar decisiones serias como ciudadanos. Si hubiera sabido hace tiempo lo que sé ahora... o a lo mejor solo soy joven, inocente y estúpido”. (Bradley Manning).

Por Diario La Primera | 25 agosto 2012 |  1.8k 
El sargento que desnudó al imperio
BRADLEY MANNING ENFRENTA CADENA PERPETUA

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Tras su detención, el sargento comentó así su actuación: “Si yo hubiera sido alguien más malicioso, podría haberle vendido esto a Rusia o China, y haberme hecho rico. Pero es algo que pertenece al dominio público. La información debería ser libre. Otra nación se hubiera aprovechado de la información para adquirir una ventaja. Pero si la información se expone, se convierte en un bien público”.

El Ejército acusó a Manning de ser la persona que había filtrado el video conocido como Collateral Murder (Asesinato Colateral), los Diarios de la Guerra de Afganistán y los Registros de Guerra en Iraq, además de los cables diplomáticos. El hácker Adrian Lamo delató a Manning como el autor de las filtraciones, asegurando que le había informado de la obtención de los documentos secretos.
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El 17 de diciembre de 2010, el joven tunecino Mohamed Bouazizi, un vendedor de frutas al que la policía le había quitado el puesto en el que ofertaba su mercadería, se roció con una lata de pintura inflamable para protestar contra el despojo de la única herramienta que tenía para alimentar a su familia.

En esos días, Wikileaks, la red de Julian Assange, había publicado cables de la embajada de EE.UU. que confirmaban la corrupción del régimen tunecino. El embajador Robert F. Godec escribía: “El presidente Ben Ali está envejecido, su régimen sufre de esclerosis y no hay un claro sucesor. Muchos tunecinos están frustrados por la falta de libertad política y sienten rabia por la corrupción de la familia del presidente, por las elevadas tasas de desempleo y por las desigualdades regionales”.

Luego describía el accionar del clan familiar: “(El presidente) Hace lo que su mujer le pide que haga” o “los miembros de la amplia familia de Ben Ali pueden hacer lo que quieran con impunidad, incluido falsificar documentos”. De nada valió que el dictador censurara la difusión de los documentos que había proporcionado el sargento Bradley Manning, especialista en inteligencia del Ejército norteamericano.

Bouazizi falleció a causa de las quemaduras el 4 de enero de 2011 y su muerte se convirtió en el desencadenante de las protestas callejeras que se replicaron en todo el país y provocaron la caída de Ben Ali. Pero la cosa no quedó allí. Su sacrificio encendió la revolución contra los regímenes dictatoriales de Medio Oriente.

Dos días después de que Bouazizi se prendiera a lo bonzo, Manning cumplía 24 años, encerrado en una prisión militar, acusado de divulgar cerca de 700 mil documentos confidenciales del Pentágono y el Departamento de Estado. “Muchos de esos documentos no solo tenían que ver con Irak sino sobre cómo Estados Unidos promueve dictadores en todo el mundo y cómo nuestras corporaciones explotan a los del planeta”, comentó el periodista Michael Moore.

El Ejército acusó a Manning de ser la persona que había filtrado el video conocido como Collateral Murder (Asesinato Colateral), los Diarios de la Guerra de Afganistán y los Registros de Guerra en Iraq, además de los cables diplomáticos. El hácker Adrian Lamo delató a Manning como el autor de las filtraciones, asegurando que le había informado de la obtención de los documentos secretos.

Manning había sido detenido en Bagdad, en mayo de 2010, por el comando de Investigación Criminal del Ejército y recluido sin cargos durante más de un mes en una prisión militar en el Campamento Arifjan en Kuwait. Posteriormente fue trasladado al centro de detención militar de Marine Corps Brig, en Quantico, en el estado de Virginia en EEUU.

Tras su detención, el sargento comentó así su actuación: “Si yo hubiera sido alguien más malicioso, podría haberle vendido esto a Rusia o China, y haberme hecho rico. Pero es algo que pertenece al dominio público. La información debería ser libre. Otra nación se hubiera aprovechado de la información para adquirir una ventaja. Pero si la información se expone, se convierte en un bien público”.

En su breve correspondencia con Adrian Lamo, Manning le dijo que quería que la gente “supiera la verdad, porque sin información no puedes tomar decisiones bien fundadas como pueblo”. Escribió que confiaba en que sus revelaciones provocaran “discusiones, debates y reformas a nivel mundial”.

Alistado en el Ejército de Tierra desde 2007, formado como analista de inteligencia, Manning fue destinado en octubre de 2009 a la Segunda Brigada de Combate de la Décima División de Montaña, en la base de operaciones Hammer, al este de Bagdad. Tenía acceso a SIPRNet, una red secreta del Departamento de Defensa, y JWICS, otra red utilizada conjuntamente por Defensa y el Departamento de Estado para transmitir información clasificada.


La muerte de Mohamed Bouazizi provocó la caída del régimen de Ben Alí en Túnez.

En el frente bélico, Manning contactó en sus horas libres con Assange, el creador de WikiLeaks, un portal de Internet que aspiraba a ser un movimiento de liberación cibernética. “Entablé una relación con Assange”, dijo. “No sé mucho más que lo que él me cuenta, que es muy poco. Me llevó cuatro meses confirmar que la persona con la que hablaba era, de hecho, el propio Assange”. Lo que el Ejército quiere demostrar ahora es que Manning filtró los documentos a exigencia de Assange, lo que convertiría al director de WikiLeaks en cómplice.

La primera revelación que salió a la luz en WikiLeaks fue el video que mostraba el ametrallamiento de una decena de personas, incluidos dos periodistas, en Irak. Dos niños resultaron heridos. “Culpa suya, por traer niños al campo de batalla”, se oía decir a un soldado no identificado. El incidente había sido “investigado” por el Ejército, que estableció que “el tiroteo se efectuó de acuerdo con lo permitido por las Normas de Compromiso del Ejército”. Las revelaciones producidas por Manning generaron escozor entre los altos mandos del Pentágono. El presidente del Estado Mayor Conjunto Mike Mullen acusó a Manning de tener “sangre en las manos”.

A pocos días que se dé inicio al juicio militar contra el soldado muchas personas dudan de su imparcialidad. En una audiencia previa, la justicia militar rechazó a dos testigos de la defensa. Y la juez del Ejército, Denise Lind, anunció a los abogados que el experto en tortura de la ONU, Juan Ernesto Méndez, no podrá presentar su testimonio en el juicio, en el que iba a declarar que el sargento sufrió un “trato cruel, inhumano y degradante, que viola el artículo 16 de la Convención contra la Tortura de la ONU “.

El propio afectado aseguró que fue objeto de constantes vejaciones: “Bajo las condiciones actuales, además de dejarme desnudo por las noches, se me mantiene en régimen de aislamiento. Durante 23 horas al día me siento a solas en mi celda. Los guardias me controlan cada cinco minutos durante el día, preguntándome si estoy bien. Debo responder con algún gesto afirmativo. Por la noche, si los guardias no pueden verme con claridad, porque me he cubierto con una manta o estoy acurrucado contra la pared, me despiertan para asegurarse de que estoy bien. No puedo tener sábanas o almohada. No puedo tener mis enseres personales en mi celda…” P. J. Crowley, vocero del Departamento de Estado, calificó el trato como “contraproducente y estúpido”. Días después renunció.

En febrero de 2011, el militar fue acusado formalmente de “colusión con el enemigo” entre un total de 22 cargos. En abril de ese año, fue trasladado a la prisión federal de Leavenworth, Kansas. Pese a las denuncias de maltratos, el presidente Barack Obama no se inmutó: “Si yo fuera a entregar cosas, información que no estoy autorizado a entregar, estoy violando la ley… Somos una nación de leyes. No tomamos individualmente nuestras propias decisiones acerca de la manera en que opera la ley… Él (Manning) violó la ley”, dijo.

Su respuesta provocó indignación en Daniel Ellsberg, el hombre que en 1971 publicó los papeles del Pentágono, en los que se denunciaba que las administraciones de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson habían mentido sobre la guerra de Vietnam. Ellsberg dijo: “Barack Obama dijo públicamente que Bradley Manning había violado la ley y que era culpable... Sería absurdo no llegar a la conclusión de que cualquier consejo de guerra no se vería influido por esas alegaciones por parte del comandante en jefe del Ejército”.

En su pliego acusatorio, la fiscalía citó palabras textuales que el sargento habría escrito a Assange como prueba de su culpabilidad. En ese correo electrónico, Manning describe a la filtración como “uno de los documentos más importantes de nuestro tiempo, que disipó las dudas acerca de la guerra y reveló la verdadera naturaleza de la guerra desigual del siglo 21”. La pura verdad.


Por Efraín Rúa
Editor de Mundo

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