El Poder del “Doc”

Extrañamente -y será algo para la antología de las rarezas de nuestra política- a partir de 1990 y aunque ni uno solo de los peruanos, hubiera votado por él, Vladimiro Lenin Torres, se convirtió en el hombre más poderoso del Perú y, como cabe a personajes de su laya, al margen de otros delitos, elaboró una relación alusiva al “RUC Sensible”, en la cual, me hizo el dudoso honor de incluirme. No sé porqué, ni para qué.

| 23 octubre 2011 12:10 AM | Especial | 1.2k Lecturas
OJO HUMANO

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Lo vergonzante del caso, es que hoy, ahorita mismo, condenado y preso, en un supuesto penal “de máxima seguridad”, el mencionado monstruo, sigue siendo poderoso y temido por cierta gente.

Incluso, la señorita gerente de una de las más poderosas editoriales de nuestro país, se hace pichi de miedo, cada vez que su principal ayayera le insinúa que tal o cual cosa “podría no gustarle al doctor”.
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Andando el tiempo, me arrinconó en su “lista negra”, en la cual continuaré figurando, hasta que el tiempo, mate a uno de los dos, como debiera decir un viejo tango.

Lo vergonzante del caso, es que hoy, ahorita mismo, condenado y preso, en un supuesto penal “de máxima seguridad”, el mencionado monstruo, sigue siendo poderoso y temido por cierta gente, que obedece sus disposiciones como si en ello le fuera la vida misma, mi estimado.

Y esto, pudo comprobarse no hace mucho, cuando amenazó a la “Fuji II”, con abrir la boca, ante lo cual, la citada carafresca, se quedó chitón en siete idiomas, como cuando le preguntan cómo pagó sus estudios en USA, o peor, aun en qué trabaja su Vito Corleone, además de planchar pañales y pasear al perro.

Pero eso no es nada. Me consta que cierto consorcio periodístico, no sólo le teme, sino que además, le consulta –quién sabe a través de quién, aunque se sospecha- ciertas cruciales decisiones y lo mismo hacen los teleevidentes “Alamonse” y “Pelúcar”, que por si ustedes no lo saben, continúan siendo “agentes dormidos”, de este tenebroso personaje, que expulsó el ejército como traidor a la patria, para luego tragarse el sapo de ver a sus más conspicuos jefes, firmando un acta de sujeción a sus omnímodos designios apapachados por el vil japonés de tan truculenta saga.

Decir, que “estas cosas sólo pasan en el Perú”, no sólo es algo que nos avergüenza en su certeza, sino que se queda corto, ante la enormidad de su contundencia.

Incluso, la señorita gerente de una de las más poderosas editoriales de nuestro país, se hace pichi de miedo, cada vez que su principal ayayera le insinúa que tal o cual cosa “podría no gustarle al doctor”, situación que se repite a varios niveles de nuestro empresariado en general, aparte del periodismo, sobre todo, televisivo, con las excepciones que confirman la regla, claro está.

¿Y cuál sería la explicación de este desconcertante fenómeno?- Bueno, yo ensayo un par de teorías al respecto.

La primera, se refiere a ciertos “favores negros” - contrabando, evasión de impuestos, extravío de ciertos expedientes comprometedores, etcétera – y otros enjuagues, delictivamente socapados, en tiempos del “fujimontesinismo”. Favores de volumen y monto tales, que sencillamente tienen que pagarse en una u otra moneda, compadrito.

Bien afirmaba Mario Puzo, al inicio de “El Padrino”, que “detrás de toda gran fortuna, se esconde un gran crimen”.

La segunda tesis,-en cierto modo, hermanada a la anterior- tiene como rotunda explicación, el simple y llano miedo, que es uno de los grandes motores de la conducta humana.

La “keikocampaña” electoral demostró que resulta obvio que el “Doc”, sigue disponiendo de dinero, operadores y capacidad de maniobra, medios que le permitirían concretamente hacer pagar muy caro a quien se oponga a sus designios.

No en vano, sus consejeros legal-políticos, le han vendido la posibilidad (no muy lejana) de que una vez concretado el indulto a Fujimori, bajo cualquier maniobra de encubrimiento, el “Doc”, podría agarrar calle de un modo u otro, “en aras de la reconciliación nacional”, quizás incluyendo a otros notorios presos en el paquete.

En síntesis pues, el día que se escriba “La Historia Secreta del Poder en el Perú”, será necesario incluir en ella, un larguísimo capítulo acerca del “Doc”, el oprobio y la cantidad de gente ”poderosa”, doblegada por su capacidad de infundir miedo, o sobornar conciencias.

Queda a cuenta de las futuras generaciones, el juicio a formular sobre los personajes de este cuento que pergeñó la vida real.

Tengo el presentimiento de que para entonces, de acuerdo a cada quién, la opción pendulará entre la compasión o el desprecio, aunque también es posible que los historiadores del mañana, elijan la trillada ruta fácil de esconder tan hondamente vergonzoso capítulo, bajo la alfombra del olvido.

Así son las cosas en nuestro amado country.

Y lo dice alguien que bien lo sabe, porque se ha cansado de saberlo.

Es decir, el mismísimo viejo Diablo.


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