El Perú, el oro y los esclavos

Desde Ecuador llega la noticia de que allá se ha descubierto el original en español de la Carta de Jamaica escrita por Simón Bolívar el 6 de setiembre de 1815, cuando estaba en el destierro en Kingston, Jamaica. La epístola ha sido llamada Profética, por su visión de la futura Hispanoamérica y su afán por la unidad de nuestros países. A los conservadores peruanos disgusta que el Libertador definiera al Perú como país de “oro y esclavos”.

| 06 noviembre 2014 09:11 PM | Especial | 2.6k Lecturas
El Perú, el oro y los esclavos
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Hasta ahora el ejemplar más antiguo de ese escrito que se conocía era el borrador de la versión inglesa conservado en el Archivo Nacional de Colombia, depositado en el fondo de la Secretaría de Guerra y Marina de esa nación. La primera traducción al español se difundió en 1833, en una colección de documentos sobre la vida pública de Bolívar.

La extensa carta, rica en reflexiones históricas y políticas, fue redactada en respuesta a una que Bolívar envió a Henry Cullen, comerciante jamaiquino de origen inglés.

Parte de la carta aparece en el libro del español Fernando Quiñones, Latinoamérica Viva, publicado en Barcelona, en 1969 y que manejamos. El genio militar y la vasta cultura bolivarianos fulgen en sus páginas. El hilo conductor es un recorrido por los procesos independentistas de Nuestra América, así como un examen crítico de ellos. Teme el autor los excesos de abajo y las tiranías de arriba. Rehúsa la monarquía.

No siéndonos posible lograr entre las repúblicas y monarquías lo más perfecto y acabado”, escribe, “evitemos caer en anarquías demagógicas o en tiranías monócratas. Busquemos un medio entre ambos extremos opuestos”.

Un acápite expresa: “Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria”.

La referencia polémica al Perú dice:

El Perú, por el contrario, encierra dos elementos enemigos de todo régimen justo y liberal: oro y esclavos. El primero lo corrompe todo; el segundo está corrompido por sí mismo. El alma de un siervo rara vez alcanza a apreciar la sana libertad: se enfurece en los tumultos o se humilla en las cadenas”.

No es una agresión. Es una comprobación. La aristocracia peruana fue, en general, opuesta a la independencia. En 1971, en ocasión del sesquicentenario de la independencia, la Biblioteca Nacional exhibió documentos que revelaban que los ricos limeños estaban asustados por una rebelión masiva de los negros, que eran mayoría en la capital. El miedo los hizo independentistas.

En cuanto a corrupción, en el Archivo de la Nación se conserva el decreto de Bolívar que ordena ejecutar al funcionario que robe al fisco veinte pesos o más.


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